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Las perspectivas del oro a corto plazo siguen siendo mediocres
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Las perspectivas del oro a corto plazo siguen siendo mediocres

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Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM

El último repunte de los rendimientos reales ha empujado al oro por debajo de 1.900 $/oz. Teniendo en cuenta nuestra previsión de que éstos probablemente seguirán siendo elevados e incluso podrían subir algo más en los próximos meses, insistimos en que existen más riesgos a la baja en el futuro. La fortaleza del dólar estadounidense debería seguir siendo otro factor adverso a corto plazo. Sin embargo, prevemos que los bancos centrales de los mercados emergentes sigan siendo compradores netos de oro y que la demanda de los consumidores vuelva a fortalecerse a medida que empeore el sentimiento de riesgo, lo que debería amortiguar las caídas. En el próximo año, el oro debería beneficiarse de una caída significativa de los rendimientos reales, mientras que un dólar más débil probablemente supondrá una ayuda adicional.

Últimamente, el oro ha caído por debajo del nivel de 1.900 $/oz, anulando gran parte de sus ganancias en lo que va de año. Los últimos datos muestran que los ETFs han experimentado salidas netas en junio y julio (Gráfico 1). En esencia, la caída del precio del oro puede relacionarse con el aumento de los rendimientos reales estadounidenses desde mediados de julio (Gráfico 2).

Gráfico 1: los ETF han experimentado salidas netas en junio y julio

Gráfico 2: la reciente subida de los rendimientos reales ha presionado al oro a la baja

El reciente repunte de los rendimientos reales puede atribuirse a varias fuerzas. En primer lugar, los datos macroeconómicos estadounidenses son sorprendentemente resistentes. En particular, el sector manufacturero y el empleo han vuelto a acelerarse en julio, lo que indica que la actividad económica sigue siendo relativamente más fuerte en EE.UU. que en la mayoría de las demás economías del G10. Junto con las actas de la Reserva Federal, que se publicaron el miércoles, esto sigue respaldando la idea de que los tipos de interés se mantendrán en territorio restrictivo durante más tiempo. En segundo lugar, creemos que las implicaciones del inesperado ajuste de la política monetaria del Banco de Japón a finales de julio irán más allá de los mercados de renta fija japoneses. Como hemos señalado anteriormente, el aumento de las asignaciones a los mercados de renta fija japoneses debería impulsar al alza los rendimientos reales mundiales en el margen. Por último, el Tesoro estadounidense anunció a principios de agosto un aumento sustancial de sus necesidades de financiación, lo que se suma a la subida de los rendimientos de la deuda estadounidense. En este contexto, pensamos que los rendimientos reales deberían seguir siendo elevados e incluso podrían subir algo más en los próximos meses.

La combinación de la debilidad mundial y la resistencia de los datos estadounidenses también constituye un entorno favorable para el dólar. Dado que el oro ha mostrado una estrecha correlación inversa con el dólar en los últimos meses, esperamos que la fortaleza de la divisa a corto plazo actúe en contra del metal precioso (Gráfico 3). Sin embargo, aunque el rendimiento real y la dinámica del dólar probablemente sigan presentando un panorama poco alentador para el oro, no esperamos que el metal precioso caiga significativamente.

Gráfico 3: el oro muestra una relación inversa con el dólar estadounidense

En principio, el oro parece ajustarse en gran medida a los indicadores de actividad actuales (Gráfico 4) y somos constructivos en cuanto a la demanda física. Es cierto que la demanda de consumo privado ha sido débil en los dos últimos trimestres y que el consumo chino sigue siendo moderado en comparación con los niveles anteriores a la crisis. Sin embargo, la demanda de los consumidores chinos podría recibir un impulso, ya que los particulares están tratando de protegerse contra la caída de los precios de los activos nacionales. Además, esperamos que los bancos centrales de los mercados emergentes sigan comprando de forma oportunista en caso de caídas repentinas de los precios, lo que debería proteger al oro de una corrección mayor. Dentro del grupo de bancos centrales de los mercados emergentes, el Banco Central de China vuelve a ser el principal comprador en lo que va de año, mientras que Singapur y Polonia también han incrementado considerablemente sus reservas de divisas.

Por último, destacamos la relación a largo plazo entre el oro y la inflación. A la luz de las elevadas tasas de inflación a partir de 2021, una visión ajustada a la inflación es cada vez más conveniente para evaluar la valoración actual. La deflación de los precios del oro por la inflación subyacente revela que, en términos reales, el precio actual del oro se mantiene sustancialmente por debajo de los máximos históricos.

En general, esperamos que el oro cotice en torno a 1.900 $/oz en el segundo semestre de 2023. A lo largo del próximo año, esperamos que los rendimientos reales retrocedan significativamente, lo que supondría un importante impulso para el oro y llevaría al metal precioso más allá de los 2.000 $/oz. Un dólar estadounidense más débil debería suponer una ayuda adicional en 2024.

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