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¿Está preparada su cartera para afrontar el cambio climático?
Fondos de inversión

¿Está preparada su cartera para afrontar el cambio climático?

Los inversores se comprometen cada vez más a abordar las implicaciones del cambio climático para las carteras.
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30 AGO, 2023

Por Wellington Management

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Supriya Menon, responsable de estrategia multiactivo – EMEA, Wellington Management

El calor, las sequías, las inundaciones, los incendios forestales y los huracanes han batido récords, han provocado destrucciones masivas y costosas y han perturbado la actividad empresarial. También han impulsado la descarbonización y los objetivos de emisiones netas cero en todo el mundo. En este contexto, los inversores se comprometen cada vez más a abordar las implicaciones del cambio climático para las carteras. Para ayudarles, nuestro Equipo de Estrategia de Inversión, en colaboración con nuestros equipos de Investigación Climática e Investigación ASG, ha desarrollado un marco para integrar el cambio climático y sus efectos en el mercado de capitales en las carteras multiactivo.

Uno de los "pilares" de nuestro marco es nuestro enfoque de asignación estratégica de activos (AEA) respetuosa con el clima. Creemos que puede ser útil para los inversores que buscan activamente incorporar objetivos climáticos en sus carteras a través de una asignación estratégica de activos, así como para aquellos que quieren entender mejor las contrapartidas a las que pueden enfrentarse si deciden incorporar específicamente estos objetivos en su política de inversión.

Cómo construimos nuestro marco para el cambio climático

Nuestro marco consta de tres pilares. El primero, se centra en la incorporación de datos relacionados con el clima (incluidos los riesgos físicos y de transición) a nuestras hipótesis sobre el mercado de capitales. El segundo pilar es nuestra AEA, es decir, la incorporación de parámetros climáticos pertinentes a nuestro proceso de optimización de la asignación de activos. Al cuantificar el riesgo climático implícito en diversas asignaciones potenciales, por ejemplo, podemos realizar un análisis en torno al cambio climático similar al que aplicamos a otras exposiciones al riesgo, como la volatilidad de la cartera o la reducción máxima esperada. El tercer pilar de nuestro marco es la aplicación, es decir, la elección de componentes y estrategias específicos que tengan en cuenta el clima para expresar la asignación de activos deseada.

A la hora de diseñar nuestro enfoque AEA, hemos llevado a cabo una investigación en profundidad para seleccionar una variable climática prospectiva adecuada -el aumento implícito de la temperatura (ITR)- para nuestro proceso de optimización (si bien reconocemos que existen otras métricas válidas que pueden ser útiles para las necesidades específicas de un propietario de activos). A continuación, identificamos fuentes de datos para distintas clases de activos y probamos los límites de las restricciones climáticas dentro de un proceso de AEA.

Nuestras principales conclusiones:

Descubrimos que pueden surgir una serie de retos y compensaciones cuando se persiguen objetivos climáticos (por ejemplo, la alineación con un objetivo específico basado en la temperatura como el ITR) utilizando un enfoque puramente top-down. Asimismo, una asignación de activos deseada puede no ser viable a un determinado nivel de ITR, dado que la mayoría de las empresas del universo invertible aún no están alineadas con los objetivos de temperatura establecidos (aunque esperamos que los ITR se reduzcan con el tiempo a medida que más empresas establezcan objetivos, lo que dará lugar a un universo invertible más amplio). Además, un enfoque top-down puede dar lugar a cambios significativos en los activos subyacentes de una cartera, cambios que pueden suponer una mala compensación por la reducción de ITR resultante. Por último, los inversores deben tener cuidado con los riesgos de concentración sectorial y regional que pueden derivarse de los ejercicios de optimización.

Basándonos en nuestro análisis, creemos que, en general, será fundamental combinar un proceso de optimización top-down (por ejemplo, utilizando ITR) con una aplicación por bloques para minimizar los cambios en la cartera y perseguir objetivos específicos de cambio climático (por ejemplo, dirigirse a grupos de empresas que tengan planes de transición creíbles u ofrezcan soluciones climáticas). Destacamos una serie de ideas top-down y bottom-up que los inversores deberían tener en cuenta:

Ideas top-down:

Establecer qué significa convergencia climática. En nuestra investigación, incorporamos el clima de dos formas complementarias: 1) utilizando hipótesis relacionadas con el clima para mejorar la precisión de nuestros CMA, y 2) adoptando una visión prospectiva de los objetivos climáticos que el inversor podría querer alcanzar, como la integración de un escenario de transición alineado con el acuerdo de París con objetivos específicos de convergencia con la temperatura.

La selección del índice de referencia puede combinar índices tradicionales e índices sostenibles, ecológicos o alineados con el acuerdo de París, aunque estos últimos pueden venir con sesgos sectoriales o de estilo, como se ha señalado anteriormente.

La inversión consciente del clima no es simplemente un ejercicio para evitar el riesgo. Para aprovechar el potencial alfa de los efectos de un mundo que se calienta, los inversores pueden inclinarse por regiones, sectores o industrias expuestos al clima con una inclinación hacia las soluciones o la adaptación al clima. Creemos que se trata de un ámbito propicio para las estrategias de inversión temática.

Ideas bottom-up:

Creemos que los inversores deberían considerar la aplicación de una preferencia por las empresas que han establecido los llamados "objetivos basados en la ciencia" y/u otros enfoques de balance neto cero, ya que esto puede proporcionar la máxima flexibilidad para alcanzar los objetivos climáticos. Sin embargo, los inversores deben ser conscientes de las contrapartidas, incluidas las exposiciones sectoriales muy diferentes a las de los índices de referencia generales.

Las exclusiones son una opción, pero en su lugar abogamos por el compromiso con las empresas. Las exclusiones se basan en datos retrospectivos y a menudo se dirigen a empresas que son fundamentales para la transición hacia bajas emisiones de carbono y que están en proceso de aplicar objetivos para mejorar la convergencia de sus modelos de negocio.

Aunque en nuestra AEA nos hemos centrado principalmente en el riesgo de transición y en la mitigación del cambio climático, creemos que la escasa inversión en adaptación al cambio climático constituye una importante ineficiencia del mercado. Creemos que las soluciones de adaptación serán una oportunidad significativa con una huella bastante diferente de las soluciones de mitigación.

Por último, sea cual sea el enfoque de la aplicación, los indicadores clave de rendimiento deben supervisarse a lo largo del tiempo. Esto no sólo puede ayudar a crear una conexión clara entre las asignaciones del inversor y las iniciativas climáticas más amplias, sino que también proporcionará una transparencia informativa que puede garantizar la rendición de cuentas y fomentar el diálogo sobre las compensaciones.

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