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Es hora de ser un ejemplo y dejar atrás el greenwashing
Inversión ESG

Es hora de ser un ejemplo y dejar atrás el greenwashing

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27 OCT, 2023

Por RankiaPro

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Elena Morris Sanz, Coautora del Informe Desafíos de la inversión sostenible “Dark Green”. Análisis de los fondos artículo 9 españoles, elaborado por la UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM) y el despacho Gabeiras & Asociados, en colaboración con Triodos Bank

Dos años después de la entrada en vigor del SFDR (Reglamento (UE) 2019/2088 sobre la Divulgación de Información relativa a la Sostenibilidad), el patrimonio de los fondos de inversión clasificados como sostenibles bajo sus artículos 8 y 9 ha experimentado en España un crecimiento sobre el patrimonio total de fondos nacionales, pasando de marzo de 2021, de un 9,8 % a un 34,9 % en marzo de 2023. Sin embargo, el peso de los fondos del art. 9 del SFDR, es decir, de los fondos denominados “dark green” por ser los “más sostenibles”, solo representa un 1 % sobre el patrimonio total de fondos españoles

Esto es debido a los grandes retos a los que se enfrenta la industria, entre los que destaca la falta de información clara y homogénea sobre sostenibilidad publicada por los emisores, una normativa extensa y en constante evolución, la exigencia de que los fondos art. 9 del SFDR inviertan el 100% de sus activos en inversión sostenible – excepto los destinados a liquidez o cobertura-, la dificultad de cumplir con las obligaciones de información de SFDR o la falta de definición de las actividades consideradas “socialmente sostenibles” por la Taxonomía.

Al analizar las inversiones de los fondos art. 9 de SFDR españoles, llama la atención que los fondos “más verdes” tengan exposición, aunque sea de manera residual, a sectores controvertidos como el tabaco, el alcohol, el juego y el armamento u otros como la minería o el petrolero. En cuanto a la inversión que hacen estos fondos en renta fija corporativa, casi la totalidad de las emisiones cuentan con una etiqueta de “bono verde”, de acuerdo con los estándares privados que existen actualmente en el mercado, como los establecidos por ICMA o CBI. Este dato apunta a que los gestores están utilizando el etiquetado como criterio de selección de este tipo de instrumentos. Sin embargo, cuando se analiza con más detenimiento la renta fija corporativa, en concreto, los sectores a los que pertenecen las compañías emisoras, aproximadamente el 50 % de las emisiones de renta fija plantean un riesgo medio o alto de ESG. Por lo tanto, parece que los riesgos ESG de los emisores no es un criterio de selección excluyente o determinante para las gestoras en la selección de la renta fija corporativa

¿Podemos considerar que estamos ante un escenario de greenwashing? El término de greenwashing, en proceso de definición por el regulador europeo, se relaciona con una ocultación de información sobre la sostenibilidad del producto. Si tenemos en cuenta que la información sobre las carteras de los fondos, así como los criterios de selección de sus inversiones sostenibles, es pública, cuesta afirmar que la consideración de estos fondos como art. 9 de SFDR sea una práctica de greenwashing. No obstante, la inversión, aunque sea manera residual de los fondos dark green en activos de sectores controvertidos ESG, puede poner en duda su naturaleza sostenible. 

Debemos recordar que el fin último de la normativa SFDR es reorientar flujos de capital hacia las inversiones sostenibles. Resulta evidente que no se esté alcanzando este objetivo cuando los fondos “pata negra” de la inversión sostenible solo representan en España el 1 % del patrimonio total de fondos. Si a esto le sumamos que estos fondos invierten de manera residual en sectores controvertidos ESG, confirmamos que la transparencia que exige SFDR es imprescindible para consolidar la confianza del inversor, pero no es suficiente. Necesitamos adoptar medidas adicionales. 

Una solución, que la propia consulta de la Comisión Europea plantea, podría ser la de un etiquetado de productos de inversión sostenible, a la que añadiríamos el etiquetado de inversión de impacto. Creemos que esta línea, seguida por el regulador británico, facilitaría que los inversores puedan dirigir su dinero a fondos sostenibles y de impacto, con la tranquilidad de saber que se destinará a actividades realmente sostenibles.   En cualquier caso, no debemos olvidar que estamos en plena transición a una regulación más sostenible. Confiamos, por ejemplo, en que la revisión profunda de SFDR, que la Comisión Europea ha planteado recientemente a consulta pública, así como la futura aplicación de la CSRD, impulse la transformación necesaria para que aumenten los flujos de patrimonio destinado a las actividades sostenibles. Sin embargo, sería bueno que todos los actores – reguladores, supervisores, gestoras y comercializadores-, hicieran sus mejores esfuerzos para promover la proliferación de los fondos art. 9 de SFDR. 

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