
4 SEPT, 2024
Por Fabián Tiscornia

Con más de 15 años de experiencia en la industria, Guillermo Davies es co-fundador de Buda Partners, empresa enfocada en ayudar a los asesores financieros e instituciones a que sus clientes alcancen sus objetivos financieros. Guillermo se especializa en proporcionar ideas de inversión accionables y conocimientos prácticos relacionados con estrategias de inversión, asignación de activos y gestión de riesgos. También es portfolio manager en ACP Capital Management, administrando portafolios de inversión de acuerdo con los objetivos y la política de inversión de los clientes, formando a su vez parte del Comité de Inversiones del banco.
En mi época de estudios en la Facultad de Economía, las Finanzas no tenían una presencia destacada en el currículo. Teníamos el curso de Finanzas con Ricardo Pascale, un destacado profesor y excelente narrador, aunque el curso estaba orientado principalmente a aquellos que se preparaban para asumir funciones de gestión financiera en empresas en el futuro. Tampoco teníamos el acceso a la información y a los sistemas avanzados que hoy por suerte tienen los estudiantes. Mi inclinación hacia el ámbito financiero se debió a que lo percibía como una disciplina más interesante, dinámica y atractiva en comparación con la consultoría económica-financiera.
En el ámbito de las inversiones, los desafíos técnicos son importantes, pero nada supera la importancia de dominar los aspectos de comportamiento, especialmente en momentos críticos. Durante estos periodos, nuestras emociones pueden inducirnos a tomar decisiones que, si bien alivian la ansiedad a corto plazo, pueden resultar perjudiciales para nuestros objetivos a largo plazo.
Behavioral Finance tiene una excelente reputación, sin embargo, los principios fundamentales raramente se aplican con la rigurosidad necesaria. Es comparable a la formación de un hábito: cualquier persona puede mostrar disciplina cuando las circunstancias son favorables; es en los momentos críticos donde se revela verdaderamente nuestra fortaleza. En el ámbito de las inversiones, no basta con establecer normas; es crucial reforzarlas constantemente, garantizando que resistan las inevitables pruebas impuestas por mercados volátiles, así como las narrativas cambiantes y el temor a perderse la próxima oportunidad (FOMO). Así como formar un hábito requiere tiempo, esfuerzo y repetición, dominar el comportamiento en la gestión de inversiones exige una dedicación continua para actuar, en ocasiones, en contra de nuestras inclinaciones naturales cuando sea necesario.
Lo más positivo es la satisfacción de ayudar a los asesores de inversión a apoyar a sus clientes en alcanzar sus metas. Participar en ese proceso y ver cómo se logra ese reconocimiento es muy gratificante.
El primer paso en nuestro proceso es establecer un universo de fondos seleccionados para cada categoría, considerando tanto factores cuantitativos como cualitativos, así como la consistencia en el rendimiento. Esto nos permite identificar múltiples fondos por subcategoría. A partir de ahí, incorporamos nuestras proyecciones de riesgo y retorno para los principales activos, analizando en detalle las principales posiciones de cada fondo. Este análisis nos lleva a refinar aún más nuestras listas y nos permite comenzar a construir una cartera sólida.
Más allá de las características individuales de cada inversor -como sus objetivos, horizonte de inversión, necesidades de liquidez y tolerancia al riesgo- la diversificación constituye el aspecto más crítico en la selección de fondos dentro de una cartera. Lograr una diversificación adecuada presenta un desafío, especialmente para los asesores que deben recomendar carteras a sus clientes, ya que implica mantener activos que podrían no rendir de manera óptima y aceptar que no todos los componentes del portafolio tendrán un desempeño destacado. No obstante, esto no significa que debamos mantener activos independientemente de sus características fundamentales. A pesar de que la diversificación pueda parecer innecesaria en retrospectiva, es esencial para mitigar los riesgos inherentes del mercado.
¿En tu opinión, cuáles son las cualidades más importantes que debe tener un gestor de fondos para ser considerado exitoso?
Uno de los principales errores que cometen los inversores al seleccionar fondos de inversión es la tendencia a dejarse llevar por el rendimiento pasado. Este sesgo no se limita únicamente a los inversores minoristas, sino que también afecta a selectores de fondos y miembros de comités de inversión en grandes instituciones financieras. Puede que no nos guste admitirlo, pero a menudo, se toman decisiones basadas en retornos recientes, sin evaluar adecuadamente si estos son sostenibles a largo plazo. Este enfoque puede llevar a sobrevalorar la habilidad del portfolio manager, cuando en realidad podría estar beneficiándose de condiciones de mercado favorables que eventualmente cambiarán. Estos fondos tienden a mostrar una falta de consistencia, fluctuando entre los cuartiles superiores e inferiores.
Para minimizar este error, es fundamental desglosar los factores que impulsaron el rendimiento del fondo, aislando el impacto relativo de la exposición sectorial y factorial, y evaluando cuánto se debe a la capacidad de selección del gestor. Este análisis no es fácil, requiere tiempo y dedicación. Si un fondo muestra rendimientos sobresalientes pero nuestros análisis indican que estos provienen mayormente de su exposición al mercado, sector o factor, es un candidato inmediato para una revisión exhaustiva. Y si, además, identificamos que el fondo está expuesto a un sector o estilo en el que anticipamos una posible reversión de tendencia, nuestra recomendación sería proceder con la venta inmediata.
Realmente son pocos los momentos que me logro desconectar por completo de los mercados, pero sin dudas el momento que más disfruto es cuando voy a Cabo Polonio con mi mujer y mis hijos. La limitada conectividad en un entorno natural y de tranquilidad, resulta la excusa ideal para desconectarse del mundo digital, tener buenas charlas y reforzar vínculos. Durante el año, disfruto asistir a las actividades deportivas de mis hijos, especialmente a medida que crecen y las competiciones se vuelven más exigentes.