
Por Federica Calvetti, ESG Coordinator de Eurizon.
El cambio climático se ha erigido como uno de los desafíos más relevantes para el futuro de nuestro planeta. Para mitigar sus efectos, en diciembre de 2015, se firmó el Acuerdo de París que representa el primer pacto universal y vinculante para contrarrestar este fenómeno. Partiendo de esta base, durante la vigésimo sexta Conferencia de las Partes (la denominada COP 26) que tuvo lugar en 2021, se actualizó dicho acuerdo y alcanzar la neutralidad climática (Net Zero) a mediados de siglo se convirtió oficialmente en una prioridad. En paralelo, la Unión Europea siempre ha sido pionera en este sentido y ya en 2020 presentó su estrategia de reducción de emisiones, comprometiéndose a una disminución del 55% para 2030.
El amplio compromiso institucional para combatir el cambio climático demuestra hasta qué punto es una prioridad. No obstante, se trata de un proceso complejo que requiere de determinación en sus decisiones, en ocasiones, impopulares. Se calcula que, para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C este siglo (objetivo del Acuerdo de París), las emisiones de carbono a la atmósfera deberán reducirse en torno a un 45% entre 2010 y 2030, con el propósito de alcanzar la neutralidad climática (Net Zero) en 2050.
En este proceso, nuestra sociedad adquire una relevancia significativa, así como los principales agentes económicos, quienes desempeñarán un rol significativo. El sector financiero, en particular, ejerce un papel protagonista ya que se encuentra en una posición privilegiada para acelerar los cambios y progresos, dirigiendo más capital hacia modelos sostenibles y nuevas tecnologías e invirtiendo en empresas ya implicadas en la transición a emisiones netas cero y aquellas que se preparan para dicha transición.
Aunque el Acuerdo de París exige a los gobiernos que establezcan marcos jurídicos y adopten medidas concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, también es importante participar en proyectos no gubernamentales que puedan contribuir eficazmente a alcanzar los objetivos de sostenibilidad. Con este fin se han puesto en marcha varias iniciativas para hacer frente a los retos mundiales y permitir alcanzar la neutralidad climática para 2050: una de ellas es la Asset Managers Initiative (NZAMI, por sus siglas en inglés), que se puso en marcha en diciembre de 2020.
Hasta la fecha, la NZAMI cuenta con 315 signatarios que representan más de 59 billones de dólares de activos bajo gestión, comprometidos en apoyar el objetivo de Net Zero para 2050 y respaldar aquellas inversiones en línea con este objetivo. De manera adicional, la NZAMI se compromete a garantizar la transparencia y a rendir cuentas también respecto a la consecución de un ambicioso objetivo provisional de descarbonización que implique a una parte de los activos gestionados para 2030.
No cabe duda de que el cambio climático es uno de los mayores retos a los que debemos hacer frente actualmente. Por ello, tenemos que implicarnos, tanto individualmente como a nivel empresarial, y tomar medidas concretas que conduzcan a una transformación económica.