
19 MAY, 2024
Por RankiaPro LATAM

En una era en la que la inversión estaba reservada exclusivamente para los más ricos y las instituciones financieras, en Países Bajos, siglo XVI-XVII una idea revolucionaria estaba a punto de cambiar el curso de la historia económica: el primer fondo de inversión.
Vamos a explorar el nacimiento del primer fondo de inversión y cómo este audaz instrumento financiero abrió las puertas de la inversión a personas de todas las clases sociales.
Esta cuestión suscita un debate entre los historiadores: por un lado hay quienes creen que la idea fue del rey Guillermo I de Holanda, quien creó las Sociedades de Inversión de Capital Fijo (SICAF); por otro lado, hay quienes piensan que la idea original en la que se basó el monarca fue del comerciante holandés Abraham Van Ketwich, quien años antes había creado el Eendragt Maak mAGT.
En 1822, el rey Guillermo I creó en Holanda las Sociedades de Inversión de Capital Fijo, una forma primitiva de fondos de inversión cuyo objetivo era promover el desarrollo económico del país.
Estas empresas emitieron acciones que los inversores, públicos y privados, podían comprar: el dinero recaudado se utilizó para financiar puertos, canales, carreteras y otras infraestructuras para estimular la economía nacional; a cambio, los accionistas recibían dividendos, cuyo importe dependía de los beneficios generados por sus inversiones.
¿Pero fue realmente original la idea de Guillermo I? Según muchos expertos, el monarca podría haberse inspirado en un fondo fiduciario llamado Eendragt Maakt Magt (La unidad es fuerza) creado en 1774 por Abraham Van Ketwich, un comerciante holandés.
Van Ketwich, testigo del desplome bursátil provocado por la quiebra de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, decidió crear un fideicomiso para permitir a los pequeños inversores comprar deudas de varias empresas, diversificando así sus inversiones y mitigando riesgos.
Van Ketwich actuó como administrador del fondo, mientras que los comisionados a cargo de la negociación fueron Frans Jacob Heshuysen y Dirk Bas Backer, quienes supervisaron las políticas de inversión.
Actualmente, una copia del "folleto" del Eendragt Maakt y el certificado de acciones se conservan en los archivos del municipio de Ámsterdam. Gracias a estos documentos, sabemos que el fondo promovió la continua diversificación de la cartera, con 2.000 acciones divididas en 20 clases, cada una con capital invertido en una cartera de 50 bonos y compuesta por al menos 20-25 valores diferentes.
Además, los documentos indican que a los inversores se les garantizó un dividendo del 4%, sujeto a cambios en función del rendimiento anual de las inversiones de la cartera. Con un número fijo de acciones (2.000), el Eendragt Maakt se clasificaría hoy como un fondo de inversión cerrado.
Sin embargo, el estallido de la guerra con Inglaterra provocó el impago de los bonos coloniales, lo que provocó un impacto significativo en los ingresos del Eendargt Maak Magt. Al cabo de unos años, Van Ketwich se vio obligado a reducir el importe de los dividendos y, a finales del siglo XVIII, el fondo desapareció del registro de la Bolsa de Ámsterdam, y los precios de las acciones sólo estaban disponibles en subastas privadas irregulares. Finalmente, el fondo fue liquidado en 1824.
Después de estas primeras experiencias de vehículos de inversión colectiva, no fue hasta 1868 que apareció en Londres el primer fondo de inversión regulado, el "Foreign and Colonial Government Trust".
Sin embargo, el primer fondo de inversión abierto totalmente comparable a los fondos actuales no apareció hasta 1924, cuando MFS lanzó el Massachusetts Investment Trust, un fondo que todavía está activo en la actualidad.
Estudio de BlackRock: inversores institucionales apuestan por carteras más dinámicas y los mercados privados ganan pesoPor RankiaPro LATAM