
25 ENE, 2023
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Con dos años de diferencia, las similitudes entre el asalto al Capitolio de EEUU el 6 de enero de 2021 y la invasión del Congreso brasileño este 8 de enero son innegables. El caldo de cultivo de lo ocurrido en el Palacio de Planalto lleva cocinándose a fuego lento desde la pasada cita electoral a doble vuelta. Las urnas quitaron el poder a Jair Bolsonaro en favor de Lula da Silva. Hubo menos de dos puntos de diferencia entre ambos candidatos y el mandatario saliente obtuvo 58,2 millones de votos, más de los logrados 4 años antes, prueba de que continúa siendo popular entre un amplio sector del electorado. En esta columna, Thierry Larose, gestor de Vontobel nos da las claves acerca de la invasión al capitolio sufrida a principios de mes en Brazil.

Brasil ha protagonizado su propia versión del episodio de la "invasión del Capitolio" cuando miles de los partidarios más radicales del expresidente Bolsonaro irrumpieron en la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia. Los alborotadores invadieron y saquearon los edificios del palacio presidencial, el Congreso y el Tribunal Supremo, en señal de protesta contra el nuevo presidente.
De cara al futuro, creemos que estos acontecimientos probablemente inducirán un mayor grado de polarización política que podría, en el peor de los casos, afectar a la gobernabilidad del país si el clima social o económico se deteriorase mucho. Esto podría acabar traduciéndose en una prima de riesgo estructuralmente más elevada para los activos brasileños.
Sin embargo, la "prima de riesgo adicional de Brasil" ya está presente y es bastante elevada para los estándares de los mercados emergentes, especialmente en los tipos locales (que incorporan tipos reales ex ante muy elevados) y en la renta variable (que presenta una alta rentabilidad por dividendo y múltiplos bajos). Además, y a diferencia de lo ocurrido en EE.UU., en Brasil la condena ha sido unánime en todo el espectro político y ningún líder político de la oposición se ha mostrado dispuesto a apoyar a los saqueadores. Ni siquiera el propio Bolsonaro se atrevió a reivindicar su acción, a pesar de que lo hicieron en su nombre.
La conclusión es que, aunque en las próximas horas y días se debe actuar con cautela, cualquier brote extremo de volatilidad debe verse como una oportunidad, ya que es probable que los inversores extranjeros se tranquilicen ante la fortaleza de la democracia brasileña y la capacidad de sus instituciones para mantener un nivel adecuado de ley y orden.