
14 ABR, 2026
Por RankiaPro LATAM

El mayor traspaso de riqueza entre generaciones de la historia ya se inició y se plantea como una amenaza profunda para la industria del asesoramiento financiero. Según el informe The Great Wealth Transfer de Natixis Investment Managers, más de US$ 84 billones cambiarán de manos en los próximos años, en un proceso que no solo implica un relevo generacional, sino también un cambio radical en las expectativas de los inversores.
El estudio plantea que para la industria de planificación financiera esto es un punto clave, ya que los herederos van a decidir si mantienen o no a los asesores familiares. El 46% de los profesionales del sector reconoce que este fenómeno supone una “amenaza existencial” para su negocio, mientras que un 33% asegura haber perdido ya activos relevantes debido a este relevo generacional, según el informe.
Para el sector, es clave retener activos. Los datos muestran un escenario muy particular, mientras los baby boomers son los más proclives a cambiar de asesor (un 66% que ya trasladó sus activos o prevé hacerlo), las generaciones más jóvenes parecen tener mayor estabilidad.
De hecho, el 48% de los inversores de la Generación X y el 50% de los millennials aseguran que mantendrán sus activos con el mismo asesor. A su vez, hay diferencias por género, mientras el 56% de las mujeres prevé cambiar de asesor, el 47% de los hombres optaría por mantenerlo.
¿Cuál es el principal motivo de la pérdida de clientes? A diferencia de lo que suele pensarse, apenas el 8% de los inversores abandonó a un asesor por una mala gestión del patrimonio familiar. El aspecto central está en la relación: el 76% de los asesores considera que construir vínculos a largo plazo con toda la familia es la estrategia más eficaz para retener activos.

El relevo generacional obliga a redefinir la propuesta de valor del asesoramiento, según el informe de Natixis.
Los baby boomers mantienen un perfil conservador: solo el 42% está dispuesto a asumir más riesgos, muestran bajo interés en activos privados (29%) y criptomonedas (16%), y desconfían de los fondos pasivos para protegerse de pérdidas.
En el otro extremo, los millennials destacan por su mayor apetito por el riesgo: el 75% quiere superar al mercado, el 46% ya invierte en criptomonedas y el 62% demanda que los fondos estén disponibles en formato ETF. Además, muestran un creciente interés por nuevas herramientas como asistentes digitales.
La Generación X está a mitad de camino entre ambos: la volatilidad representa una oportunidad (63%) y apuestan por activos privados como vía de diversificación.
Javier García de Vinuesa, responsable de Natixis IM para Iberia, dijo que este cambio obliga a una transformación profunda del asesor. “La brecha generacional supone hoy uno de los grandes retos para el asesoramiento. Los asesores tendrán que avanzar en segmentación y adaptar sus propuestas a las nuevas expectativas de los clientes, sin perder de vista que la cercanía y la confianza siguen siendo determinantes”, afirmó.
Otro de los puntos centrales del cambio de manos generacional de la riqueza, es la tecnología. Las generaciones más jóvenes muestran una mayor predisposición hacia el asesoramiento automatizado: el 57% de los millennials y el 49% de la Generación X estarían dispuestos a utilizarlo, frente al 34% de los baby boomers.
El potencial de la Inteligencia Artificial como motor de rentabilidad es uno de los principales atractivos, fundamentalmente para los millennials, ya que el 56% cree que mejorará los resultados de inversión.
Pese a ello, más del 90% de los inversores de todas las generaciones afirma confiar en su asesor financiero para la toma de decisiones, lo que evidencia que la tecnología es un aliado, no un sustituto.
Los inversores de todas las generaciones coinciden en lo esencial: buscan asesoramiento financiero (47%), ayuda para entender la inversión (39%) y un profesional que comprenda su situación personal (33%).
Las mujeres, más conservadoras y preocupadas por la planificación de la jubilación, demandan un enfoque más centrado en la longevidad, la salud financiera y la gestión de la volatilidad.
La gran transferencia de riqueza no solo redistribuirá el capital global, sino que redefinirá las reglas del asesoramiento financiero. Los profesionales que logren adaptarse a este nuevo escenario, mediante la combinación de tecnología, personalización y relaciones sólidas, saldrán ganando.
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