
6 MAR, 2026
Por RankiaPro LATAM

Los inversores institucionales están revisando de forma profunda la forma en que construyen sus portafolios en un entorno marcado por una incertidumbre cada vez más estructural, una mayor dispersión en los retornos de los activos y el debilitamiento de los anclajes tradicionales de asignación, según el informe Institutional Investment Directions 2026, publicado por BlackRock.
El estudio analiza cómo distintos perfiles, entre ellos los fondos de pensiones y family offices, están adaptando sus estrategias de inversión a un contexto en el que factores como la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y una mayor volatilidad macroeconómica redefinen las dinámicas de los mercados.
En conjunto, el informe asegura que la evolución del entorno macro y geopolítico está impulsando a los inversores institucionales a adoptar carteras más flexibles, diversificadas y dinámicas, en las que los mercados privados y una gestión más activa de la implementación desempeñan un papel cada vez más relevante.
El estudio identifica tres tendencias estructurales que marcan actualmente la evolución de la gestión de portafolios institucionales.
De un escenario base a múltiples escenarios: los inversores están sometiendo sus carteras a pruebas de estrés bajo distintos supuestos de crecimiento, inflación y evolución geopolítica. El objetivo es reducir la dependencia de hipótesis de largo plazo estáticas y reforzar la resiliencia de las carteras en un momento en el que las coberturas tradicionales han perdido parte de su eficacia.
Ampliación del universo de inversión: ante una mayor dispersión en los resultados de la renta variable, los inversores están ampliando su exposición tanto a mercados públicos como privados con el objetivo de mejorar la diversificación, aumentar el potencial de rentabilidad y generar flujos de ingresos más estables.
Gestión activa de la implementación: más allá de la asignación estratégica de activos, el foco se está desplazando hacia la eficiencia en la implementación. Entre las prácticas que ganan peso destacan la asignación de parte de la exposición núcleo a estrategias sistemáticas activas, el uso de ETFs en lugar de futuros para determinadas exposiciones a renta variable y la cobertura parcial del dólar estadounidense para equilibrar la protección frente a riesgos con su papel como activo refugio.
El informe analiza el impacto de incorporar activos privados en los portafolios de los bancos centrales, a partir de una cartera media representativa. Según el estudio, una asignación del 5% a infraestructuras y private equity, financiada desde renta variable cotizada, crédito público o bonos gubernamentales, mejora la eficiencia de los portafolios en todos los casos.
Cuando la financiación procede de la renta fija, la rentabilidad esperada aumenta del 4% al 4,6%.
Cuando procede de la renta variable cotizada, se observa la mayor mejora en eficiencia, con un aumento del ratio rentabilidad-riesgo de 0,75 a 0,85.
El informe también analiza el posicionamiento de los family offices, utilizando como referencia un portafolio medio de este tipo de inversor. En este segmento, los mercados privados —especialmente infraestructuras, activos reales, private equity y crédito privado— toman un papel cada vez más relevante para acceder a oportunidades de crecimiento estructural y generar ingresos resilientes.
Según la Global Family Office Survey de BlackRock, el 75% de los family offices se muestra positivo sobre las perspectivas del sector de infraestructuras y un 30% prevé aumentar su asignación entre 2025 y 2026.
El análisis realizado sobre un portafolio medio de family office muestra que una asignación del 10% a infraestructuras puede mejorar el perfil riesgo-rentabilidad de la cartera.
Si se financia desde el conjunto de activos alternativos, el ratio rentabilidad-riesgo mejora de 0,64 a 0,68.
Si se financia desde private equity, el riesgo total de la cartera se reduce del 12,9% al 11,7%, manteniendo sin cambios la rentabilidad esperada.
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