
16 SEPT, 2023
Por Aegon Asset Management

Pese al furor que ha desatado en el mercado, el entusiasmo de los inversores por la inteligencia artificial (IA) podría estar justificado, ya que el sector ofrece un potencial similar al del iPhone, asegura Allan Clarke, gestor de inversiones en renta variable global en Aegon Asset Management.
En opinión de Clarke, el viejo dicho que afirma que los efectos de la innovación tecnológica se sobreestiman a corto plazo y se subestiman a largo plazo es aplicable a la IA, por lo que los inversionistas más prudentes no deberían desanimarse ante el frenesí que vive actualmente el sector.
«Es evidente que la IA ha desatado un auténtico furor a corto plazo, pero tiene una base sólida. Por un lado, esta tecnología tiene una utilidad mucho más viable que otras modas recientes como las criptomonedas o el metaverso. Por otro, ahora mismo es imposible predecir cómo evolucionará la IA. Se trata de una combinación muy atractiva».
«Por ponerlo en contexto, el iPhone salió al mercado hace 16 años y, pese al revuelo que causó inicialmente, muy poca gente pudo anticipar en aquel momento el enorme abanico de posibilidades que abriría. Es probable que con la IA pase algo parecido».
Clarke cree que hay muchas posibilidades de que la IA genere cambios en la economía, pero ese potencial también entraña riesgos importantes, sobre todo si se prolonga el furor actual.
«El potencial de que las innovaciones derivadas de la IA revolucionen los modelos de negocio y cambien el perfil de las economías es enorme», asegura. «Pero estos procesos llevan tiempo y suelen ser dolorosos, lo que podría añadirle un elemento político al desarrollo futuro».
«En general, no me sorprendería que el entusiasmo actual dé paso a un periodo en el que parezca que el momentum se ha debilitado y que esta tecnología no está cumpliendo con las expectativas originales, que vendrá seguido, a medio plazo, del resurgimiento de las grandes casas tecnológicas como Facebook y Google, entre otras».
En cuanto a los sectores expuestos a la disrupción de la IA, Clarke considera que habrá tanto ganadores como perdedores y que los sectores relacionados con la generación de contenido podrían ser particularmente vulnerables.
Para el experto, «la industria musical, el sector de la fotografía, el periodismo, el cine y la televisión podrían verse muy afectados. Las implicaciones podrían llegar incluso al mundo de la inversión, en todo lo que tenga que ver con el acceso al análisis externo y la redacción de los comentarios de inversión. Pero, a largo plazo, deberíamos pensar en el contenido en un sentido más amplio. Por ejemplo, se está viendo que la IA puede ser bastante útil para escribir código de programación, una habilidad especializada que relativamente poca gente posee a día de hoy. Esto podría tener ramificaciones importantes en el ámbito del desarrollo de software».
Para los inversores que se estén planteando apostar por esta temática, Clarke cree que Nvidia representa una clara oportunidad, ya que la empresa se ha posicionado específicamente para la dinámica de mercado actual, pero hay muchas otras empresas que también presentan unas sólidas tesis de inversión.
«La forma más obvia de invertir en la temática es comprando Nvidia. La empresa lleva una década posicionándose para una nueva era informática y ha generado su propio ecosistema, de forma similar a lo que ha hecho Apple con el iPhone en el mercado de los teléfonos móviles».
«Las empresas de redes informáticas como Broadcom y Marvell también están bien situadas para beneficiarse de la disrupción ligada a la IA, ya que proporcionan la tecnología que conecta los servidores en los centros de datos y que permite que nuestras redes de telecomunicaciones sean lo suficientemente rápidas y resilientes para gestionar el creciente volumen de datos».
«Por otra parte, existe cierta preocupación sobre los derechos de autor y la remuneración de los autores del contenido original. Sin duda, surgirán modelos de negocio que intentarán satisfacer esta necesidad. Por ejemplo, Adobe ya está intentando ayudar a los dueños del contenido original para que puedan etiquetarlo y evitar que se use para entrenar modelos de IA».
«A nivel más estructural, es probable que los servicios de informática en la nube como AWS (Amazon), Azure (Microsoft) y GCP (Alphabet) mantengan su importancia como los centros de datos a través de los que la mayoría accederemos a estos servicios de IA. Es previsible que tengan que renovar la arquitectura de sus centros de datos y existe el riesgo de que alguno no reaccione con la suficiente rapidez, pero, por ahora, parece que cuentan con una posición bastante segura».