
Por Fernando Galdi - Jefe de Estrategia e Innovación, y Ricardo Mizukawa - Jefe de Riesgos y Regulación, en Bradesco Asset Management.
En los últimos años, el mercado de capitales de Brasil se ha transformado radicalmente debido a los avances tecnológicos y a las amplias reformas normativas. Estas transformaciones son especialmente importantes para los inversionistas internacionales que buscan oportunidades de inversión en Brasil.
Diciembre de 2022 marcó un hito importante en este camino con la publicación de la muy esperada Resolución CVM 175. Esta regulación crea un nuevo marco para los Fondos de Inversión, infundiendo una perspectiva moderna y flexibilidad. Como resultado, la industria de fondos de Brasil ahora puede introducir productos innovadores que cumplan con los estándares globales y satisfagan las preferencias de los inversionistas.
El nuevo marco se aplicará progresivamente a partir de octubre de 2023, y entrará plenamente en vigor en enero de 2025. Esta medida llega tras amplias consultas en las que participaron organismos reguladores, participantes en el mercado y organizaciones autorreguladoras.
La nueva normativa puede resumirse en tres elementos clave:
En cuanto al primer punto, la Resolución 175 introduce la novedosa disposición de segregar los activos de un fondo en diferentes clases. Cada clase posee activos segregados y puede conllevar derechos y obligaciones distintos a través de subclases. Esto permite la consolidación de inversionistas con distintos perfiles y estrategias dentro del mismo fondo, si están sujetos al mismo tratamiento fiscal, con un alto potencial para simplificar la estructura actual y reducir costes para los fondos brasileños.
La transparencia para los inversionistas es la piedra angular del segundo punto. Exige una divulgación detallada de la remuneración de los proveedores de servicios (gestores, depositarios, distribuidores, etc.), ofreciendo a los inversionistas una imagen clara de cómo se distribuyen sus comisiones. La resolución también establece límites a los acuerdos entre proveedores de servicios, conocidos como "descuentos", e insiste en la segregación de las comisiones de los fondos, promoviendo así un nivel avanzado de transparencia.
El tercer punto supone un alejamiento del régimen que anteriormente establecía la responsabilidad ilimitada de los accionistas. El nuevo reglamento permite a los fondos determinar, en su reglamento, si la responsabilidad de los accionistas del fondo debe ser limitada o ilimitada.
Además, el reglamento renovado aclara las funciones de los administradores y gestores de fondos, designándolos como "proveedores de servicios esenciales". Los gestores tienen ahora mayores responsabilidades, entre ellas actuar como estructuradores de los Fondos de Derechos de Crédito (FIDC) y verificar los derechos de crédito subyacentes.
En particular, la nueva resolución establece la no solidaridad entre el administrador y el gestor en el ejercicio de sus funciones, excepto para la gestión de la liquidez. En cuanto a las consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), la Comisión de Valores Mobiliarios de Brasil (CVM) ha sido proactiva. Aunque no se ha aventurado en discusiones taxonómicas, ha esbozado criterios mínimos para que los fondos de inversión hagan referencia a factores ASG en sus nombres.
En conclusión, la esperada nueva regulación aporta numerosos aspectos positivos para el desarrollo de la industria de fondos en Brasil. Refuerza la alineación con las mejores prácticas del mercado internacional. Sin embargo, requerirá ajustes significativos por parte de los participantes en el mercado para garantizar una transición fluida. Esta revisión de la normativa posiciona a Brasil como un destino atractivo para los inversionistas internacionales que buscan oportunidades innovadoras y bien reguladas en el sector de los fondos.