
8 AGO, 2023
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

El IPC de julio (0,4%), si bien algo por sobre el mercado (Bloomberg: 0,3%; Santander 0,3%), confirmó que las presiones inflacionarias han descendido de manera rápida. De hecho, la variación anual del índice volvió a caer de manera importante y llegó a 6,5% (7,6% en junio y 8,7% en mayo). En el margen, cinco de las doce divisiones muestran retrocesos y el índice de difusión se ubicó en 47%, nuevamente por debajo de patrones históricos.
Las medidas subyacentes también presentaron alzas acotadas. El IPC sin volátiles tuvo un avance de 0,3% m/m, con lo que su variación anual descendió a 8,5% (9,1% en junio), mientras que el IPC sin alimentos y energía (IPC SAE) se incrementó también en 0,3% y su variación anual bajó hasta 6,2% (6,9% en junio).
En general, los precios de casi todos los productos estuvieron alineados con nuestras estimaciones. Sorprendieron algo al alza el precio de paquetes turísticos y el de los buses interurbanos, cuyos valores tienden a subir en esta época por factores estacionales. En el dato del mes también se reflejaron los efectos de los factores climáticos que afectaron a la zona central en mayo y que generaron aumentos en los precios de algunos alimentos, tal como se esperaba.
Por otro lado, los valores de varios bienes y servicios directamente asociados a la demanda interna siguieron mostrando avances muy acotados o descensos (muebles, artefactos electrónicos, automóviles nuevos, servicios de salud y servicios de recreación).
Esto, junto con el bajo índice de difusión inflacionaria y los acotados incrementos de las medidas subyacentes de IPC, demuestra que la debilidad de la demanda interna ha tenido un impacto muy relevante en los mecanismos de formación de precios.
Hacia delante dos fuerzas contrapuestas impactarán en la dinámica inflacionaria. Por una parte, la economía permanecerá débil por varios trimestres, lo cual seguirá incidiendo a la baja en los precios.
Por otro lado, la reciente depreciación del peso (CLP en $ 860 al cierre de este informe), debido en gran medida a factores internacionales, y el incremento en el valor internacional del petróleo, pondrán cierta presión al alza sobre los precios, sobre todo, en el corto plazo.
Por de pronto, estos últimos factores nos han llevado a revisar al alza nuestra estimación de IPC para agosto y septiembre, desde 0,1% y 0,4% respectivamente, hasta 0,3 y 0,6%. Con ello, de retornar el tipo de cambio a su valor acorde con sus fundamentales, en torno a $ 840, y el precio del petróleo en torno a US$ 80, la inflación cerraría el año en alrededor de 4,3% (3,9% en nuestra estimación previa).
A pesar de esta revisión al alza en la trayectoria del IPC, seguimos viendo una rápida convergencia de la inflación hacia la meta. Por lo mismo, estimamos que las condiciones para continuar con recortes agresivos de la TPM en las próximas reuniones siguen estando presentes.