
7 MAR, 2023
Por Constanza Ramos de RankiaPro LATAM

Las mujeres gestoras representan alrededor del 14% de los 25.000 gestores de carteras de todo el mundo, según un informe de Bloomberg de 2022; un estudio de Morningstar confirma que la cifra no ha variado desde finales de la década de 2000.
El informe también indica que las mujeres gestoras están más representadas en los mercados de fondos más pequeños, como China, con un 28% de gestoras. Sin embargo, en los mercados de fondos más grandes, como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, la representación femenina es inferior a la media mundial.
Así que hoy, para rendir homenaje a las gestoras de fondos que han roto el techo de cristal en el sector de la gestión de activos, hablamos con algunas de ellas sobre sus experiencias.

Mi experiencia ha sido saludable, desde la perspectiva en que he podido acceder y otorgar oportunidades de crecimiento y aprendizaje en momentos oportunos. En el caso de nuestra AGF, esto se ha traducido en que el 50% de nuestros portfolio managers sean mujeres. Si bien esta paridad no es un objetivo como tal, este resultado se ha dado justamente como consecuencia de las dinámicas que mantenemos dentro de la AGF, donde el foco sin duda está en poder contar con el mejor candidato para cada posición.
Hay muchas mujeres que son referentes en nuestra industria, desde hace mucho tiempo, con carreras exitosas y persistentes en el tiempo. Creo que hace tiempo dejó de ser una industria dominada por hombres por definición. Hoy día, podemos ver más mujeres en cargos gerenciales y liderando estrategias e iniciativas en toda la plaza, y también con crecimiento internacional. Evidentemente, esto no se debe a que son mujeres per se, sino por sus características como profesionales, y ese es el foco que debemos tener como industria, con la misma objetividad con la que tomamos las decisiones de inversión.
Lo que sí ha cambiado, creo, es la fuerza y seguridad con la que las mujeres se enfrentan a esta industria. Últimamente, prácticas como el networking activo o las mentorías han ganado tracción y permiten que las mujeres seamos capaces de compartir experiencias, conocimiento y que juntas vayamos desmitificando algunas creencias y limitaciones impuestas por la industria en algunos casos o autoimpuestas en otros, dependiendo de las vivencias de cada una.

Creo firmemente en la importancia de que las mujeres empoderen a otras mujeres, especialmente cuando se trata de mujeres que trabajan en finanzas. Tenemos que crear un entorno de trabajo que nos permita prosperar y avanzar, y tenemos que allanar un camino atractivo para los futuros talentos.
Cuando se trata de mujeres en el lugar de trabajo, juntas somos más fuertes. He tenido la suerte de contar con ejemplos de liderazgo femenino sostenible a lo largo de mi vida: desde mis abuelas, que fueron dos fuertes madres solteras en una época en la que eso era poco frecuente; hasta mi madre, que fue mi mayor apoyo, ya fuera en un concurso de ortografía, en un partido de baloncesto o al cambiar mi objetivo profesional de ingeniería a servicios financieros; pasando por las cuatro excepcionales mujeres directivas con las que tuve la suerte de trabajar durante mi carrera en AllianceBernstein, cuyo apoyo y consejos me permitieron avanzar en mi carrera.
Para mí es importante devolver este compromiso y animar a otros a hacer lo mismo a través de la tutoría, el patrocinio y el apoyo en el lugar de trabajo.

En la actualidad, he notado una mayor cantidad de mujeres involucradas en este ámbito. En mi opinión, en España se ha avanzado significativamente en relación a este tema, superando a otros países europeos y, en particular, a América Latina, donde la actitud hacia las mujeres es diferente. Mi impresión es que, en el entorno laboral al menos en el que me desenvuelvo, no hay discriminación hacia las mujeres, sino más bien una falta de interés por parte de las mujeres hacia este sector. Además, creo que en países con mayor nivel cultural y educativo, hay menos discriminación.
El hecho de que haya más mujeres como gestoras de fondos lo valoro de forma muy positiva porque el análisis y toma de las decisiones de las mujeres difiere del de los hombres, y esas dos formas diferentes de analizar y decidir si se combinan y suman dan resultados mucho mejores. Lo constato en primera persona en mi día a día.
Una vez dicho esto a mí no me gusta hablar de paridad de género, sino de personas competentes, da igual si son hombres o mujeres.