
El 2025 comenzó con un giro inesperado. El llamado “Liberation Day” de Donald Trump, celebrado el pasado 2 de abril, marcó el regreso de una política comercial agresiva en Estados Unidos, con la imposición de aranceles que alcanzan hasta el 49% a múltiples socios comerciales. Esta medida ha generado ondas de choque en los mercados internacionales, con caídas abruptas en las bolsas europeas y asiáticas, y una notable presión bajista sobre el dólar.
En medio de este entorno de incertidumbre geopolítica, inflación persistente y políticas monetarias desincronizadas, RankiaPro LATAM ha organizado su primera conferencia del año, centrada en el papel de los productos estructurados como herramientas sofisticadas de gestión de riesgo y optimización de retorno. El evento reunió a dos profesionales del sector: Néstor Macías (Marex) y Michel Bomsztein (B&S Consultores), quienes compartieron su visión sobre cómo estos instrumentos pueden convertirse en aliados estratégicos para los inversionistas institucionales y de alto patrimonio.
Michel Bomsztein ofreció una exposición clara y pedagógica sobre la arquitectura de los productos estructurados, destacando su naturaleza híbrida. Estos vehículos financieros combinan activos tradicionales —como acciones, bonos o materias primas— con derivados, especialmente opciones y swaps de crédito (CDS), lo que permite construir soluciones personalizadas para distintos objetivos de inversión.
Según explicó, una de las grandes ventajas de estos productos es su capacidad para adaptarse al perfil de riesgo del inversor, ofreciendo estructuras con protección total o parcial de capital, pagos de cupones periódicos —con o sin efecto memoria—, y exposición a una amplia gama de activos subyacentes.
Bomsztein ilustró estas ideas con un caso real: una estructura con un subyacente compuesto por Google, Apple y Amazon, con vencimiento a 24 meses, cupones del 9,10% anual con memoria y una barrera de protección del 60%, evaluada trimestralmente. Este tipo de instrumento resulta especialmente atractivo en contextos de alta volatilidad, ya que ofrece ingresos competitivos sin renunciar a cierto grado de seguridad. Sin embargo, advirtió que el riesgo de crédito del emisor debe ser cuidadosamente evaluado, ya que representa una dimensión crítica en el análisis de estas estrategias.
Durante su intervención, Néstor Macías, responsable de ventas para Latinoamérica en Marex, ofreció una visión táctica sobre el valor que aportan los productos estructurados en entornos caracterizados por alta volatilidad, tensiones geopolíticas y divergencia en las políticas monetarias globales. En lugar de tratar estos instrumentos como soluciones accesorias, Macías los presentó como piezas centrales en la arquitectura de carteras modernas, especialmente cuando se busca preservar capital sin renunciar a oportunidades de rentabilidad.
Uno de los enfoques principales expuestos fue el uso de estructuras que ofrecen cupones periódicos condicionados a niveles de referencia razonables, sin exigir que el subyacente alcance máximos. Este tipo de diseño permite generar ingresos en escenarios donde los activos se mantienen estables o ligeramente alcistas, a la vez que se incorpora una protección parcial del capital frente a caídas moderadas. Estas estructuras, dijo, resultan particularmente eficaces para inversores que priorizan la estabilidad del flujo de caja sin comprometer la prudencia.
Macías también introdujo una estrategia centrada en la curva de rendimientos estadounidense, específicamente el diferencial entre los tramos a 2 y 10 años. A través de una nota estructurada con capital garantizado, Marex permite capturar el potencial de normalización de la curva —hoy invertida— mediante cupones periódicos, sin asumir exposición directa al mercado de tasas. Esta solución, destacó, responde al interés de inversores institucionales que buscan posicionarse ante movimientos esperados en la política monetaria, con un enfoque disciplinado.
En el ámbito temático, presentó una nota con capital protegido vinculada a Ethereum, diseñada para capturar el crecimiento de los activos digitales manteniendo un resguardo frente a su elevada volatilidad. Esta estructura híbrida refleja la creciente demanda por exposición selectiva a nuevas tendencias de inversión, sin poner en riesgo el principal. Para Macías, este tipo de propuestas demuestran que los productos estructurados, lejos de ser complejos por naturaleza, son en realidad herramientas de diseño inteligente capaces de adaptarse con precisión a cada necesidad del inversor.
Estudio de BlackRock: inversores institucionales apuestan por carteras más dinámicas y los mercados privados ganan pesoPor RankiaPro LATAM