En la actualidad las reglas de préstamos más estrictas y las tensiones en el sector financiero no son acontecimientos bien recibidos. Sin embargo, en lo que respecta a la inflación, el endurecimiento de las condiciones financieras generales debería limitar la disponibilidad de crédito y, a su vez, el endeudamiento y el gasto de los consumidores y las empresas. En ese sentido, Craig Burelle, estratega macroeconómico global de Loomis Sayles, filial de Natixis Investment Managers hace un análisis a continuación sobre lo que se debe tener en cuenta para invertir en el mes de abril.
Los bancos centrales parecen estar dispuestos a asumir un golpe al crecimiento económico para devolver la inflación a los niveles deseados. ¿Significa esto que se podrá presentar una recesión económica en Estados Unidos? Se estima que hay al menos un 50% de probabilidades de recesión en los próximos seis meses.
Factores macroeconómicos
Desde la evolución del sector bancario en marzo, la tensión del sector financiero y la posibilidad de nuevas quiebras bancarias han centrado la atención de los inversionistas, pero, según Burelle, no deben olvidar del riesgo de inflación.
Los beneficios de las empresas estadounidenses de gran capitalización se contrajeron interanualmente en el cuarto trimestre de 2022. Se espera otra contracción en el primer trimestre de 2023, lo que se consideraría una recesión "técnica" de los beneficios.
Además, se espera que una recesión de los beneficios empresariales en EE. UU. desencadene anuncios de despidos, ya que las empresas buscan reducir costes.
La Reserva Federal puede hacer una pausa en el incremento de las tasas de interés, pero tardará en pivotar hacia recortes de tasas mientras la inflación subyacente del IPC se sitúe muy por encima del objetivo
Deuda pública y política monetaria
La rápida actuación de los gobiernos estadounidense y europeo podría haber evitado un pánico financiero más prolongado.
La Reserva Federal puede hacer una pausa o incluso concluir su fase de endurecimiento de este ciclo en mayo, pero eso no significa que los recortes de tasas estén a la vuelta de la esquina.
Burelle está acuerdo en que gran parte de las tensiones del sistema financiero estadounidense se agravarían con nuevas subidas de tasas. Sin embargo, la Reserva Federal sigue luchando contra la inflación, que duplica su tasa objetivo.
La Fed no está ni mucho menos sola. Es probable que la inflación subyacente en la zona euro y el Reino Unido siga siendo un problema aún más importante para el Banco Central Europeo (BCE).
Renta variable
El endurecimiento de las condiciones financieras, el menor poder de fijación de precios y el descenso de los márgenes deberían llevar las estimaciones de beneficios de consenso del S&P 500 a una caída de alrededor del 10% desde el nivel actual de 220 USD.
Los marcos de salud corporativa sugieren que las empresas se encuentran, actualmente, en una forma decente, pero direccionalmente, los fundamentales tienden a la baja, lo que podría limitar el potencial alcista de la rentabilidad total dadas las ricas valoraciones.
En general, parece que la renta variable de crecimiento seguirá superando al mercado, respaldada por empresas con sólidos fundamentales en relación con los índices más amplios de gran capitalización.
El sector tecnológico sigue siendo un líder relativo en cuanto a rentabilidad de los fondos propios y márgenes de beneficio.
Ciertos segmentos de la renta variable de valor, incluidos los industriales, han visto aumentar las estimaciones de beneficios para el año natural 2023 en las últimas semanas. Se prevé una posible rentabilidad superior en los sectores y estilos en los que los fundamentales están mejorando, o al menos mostrando una fortaleza relativa.
Los malos resultados del sector financiero se han convertido en un fenómeno mundial. Sin embargo, se prevén desafíos a largo plazo dentro del sector, basados en una fuerte competencia y un menor poder de fijación de precios.
Riesgos potenciales
Está justificada una postura prudente en la asignación de activos, con una inclinación hacia la renta fija, dados los vientos en contra macroeconómicos y la recesión de los beneficios empresariales que parece afianzarse.
La economía mundial se encuentra en una posición vulnerable y, por tanto, corre el riesgo de entrar en la fase descendente del ciclo crediticio. La mayoría de las valoraciones de los activos no reflejan actualmente los niveles que se observan tradicionalmente en una recesión.
Algunos participantes en el mercado prevén una recesión de los beneficios, pero no en el grado que el analista esperaría. Si los beneficios de las grandes empresas estadounidenses se contraen un 10% en 2023, podría provocar una revisión a la baja de las valoraciones de los activos.
Los gobiernos intervinieron para atajar los problemas del sector financiero, pero podría haber más de lo que parece. Se está atentos a nuevos riesgos sistémicos en el sector bancario, especialmente en el sector inmobiliario comercial.
En última instancia, la profundidad de la desaceleración vendrá determinada por la política de la Reserva Federal y, en concreto, por su reacción a los datos de inflación. Si la inflación subyacente se mantiene muy por encima del objetivo, como ocurre ahora, no esperamos que la Reserva Federal recorte inmediatamente las tasas de interés.
La economía estadounidense ha sufrido una serie de golpes, como el declive del sector inmobiliario, el aumento de los precios del automóvil, la subida de las tasas de interés y unos niveles de inflación que no se veían desde los años ochenta. Ante la probabilidad de una recesión de los beneficios empresariales, se estará al pendiente de señales de que el sólido mercado laboral empieza por fin a resquebrajarse.