
28 OCT, 2026
Por Fabián Tiscornia

Ante la previsión de que, entre 2024 y 2048, se transfieran US$ 124 billones a herederos y organizaciones benéficas, una nueva investigación de BlackRock pone de manifiesto una brecha generacional en los family offices. Este fenómeno está transformando la forma en que algunas de las familias más adineradas del mundo invierten, gestionan el riesgo y planifican su sucesión.
BlackRock encuestó a más de 200 family offices —que gestionan activos invertibles por valor de casi US$ 500.000 millones— en todo el continente americano (Norte, Centro y Sudamérica). El estudio reveló diferencias claras entre las entidades más recientes y las consolidadas en cuanto a su enfoque de la inversión, la liquidez, el riesgo y la gobernanza.
Casi cuatro de cada 10 family offices señalan que la siguiente generación muestra una mayor disposición a asumir riesgos de inversión, mientras que solo una quinta parte indica que los miembros más jóvenes de la familia son más conservadores. Los family offices consolidados prestan mayor atención a las caídas del mercado, el apalancamiento y la selección de gestores; por el contrario, las más recientes ponen un énfasis especial en las comisiones, la transparencia y la iliquidez.
La gobernanza y la toma de decisiones constituyen actualmente el desafío más mencionado: cerca del 30% de los family offices lo sitúan como su principal preocupación, por encima de la rentabilidad de las inversiones. Este hallazgo subraya cómo la transferencia de riqueza está modificando tanto las carteras de inversión como la manera en que las familias toman sus decisiones financieras.
"A medida que surgen nuevos family offices y la riqueza cambia de manos, observamos un cambio no solo en el apetito por el riesgo, sino también en la forma en que las familias lo evalúan", afirmó Armando Senra, responsable del negocio institucional para las Américas en BlackRock.
"Los family offices más recientes abordan los mercados privados y la liquidez de manera distinta a sus homólogos más consolidados, lo que pone de relieve la importancia de equilibrar las oportunidades de inversión con las necesidades específicas de flujo de caja, las limitaciones y los objetivos a largo plazo de cada familia", añadió.
Los mercados privados siguen siendo una prioridad para los family offices, aunque existen diferencias entre las de reciente creación y las más consolidadas en cuanto a dónde y cómo invierten.
La infraestructura destaca como un área de creciente interés: casi tres de cada 10 family offices planean aumentar sus asignaciones en los próximos 12 meses, mientras que poco más del 5% prevé reducir su exposición. Este interés es más marcado entre los family offices de reciente creación —cerca del 40% planea incrementar sus asignaciones—, frente a poco más del 15% de los consolidados.
El capital privado también representa una asignación importante: más de la mitad de los family offices destinan más del 15% de sus inversiones alternativas a esta clase de activo, y más del 30% planea aumentar su exposición durante el próximo año.

La forma de invertir varía: el 45% de los family offices más recientes opta por mercados secundarios —frente a algo menos del 30% de los consolidados—, mientras que estos últimos muestran una mayor preferencia por la coinversión (75% frente al 60%).
Al mismo tiempo, más de tres cuartas partes de los encuestados señalan el entorno de desinversión (exit environment) como un factor que preocupa en relación con la rentabilidad. Asimismo, los family offices difieren en su percepción del crédito privado. Los consolidados tienden a considerarlo más bien una fuente de ingresos (casi el 35%) o un mecanismo de diversificación (algo más del 30%), mientras que los de reciente creación ponen mayor énfasis en la rentabilidad absoluta ajustada al riesgo.
Los enfoques respecto a la liquidez son muy variados: más del 25% de los encuestados mantiene menos del 30% de su cartera en activos líquidos, mientras que cerca del 25% destina más del 60% a este fin. Esta disparidad refleja las distintas formas en que las familias equilibran las oportunidades a largo plazo, las inversiones concentradas y sus necesidades de liquidez.
Más de la mitad de los encuestados están ajustando sus carteras ante la evolución de los mercados; la medida más frecuente es el aumento de la diversificación (35%). Solo el 10% busca obtener una mayor rentabilidad, mientras que menos del 10 % está reduciendo su exposición a activos de riesgo.
«Para los family offices en Chile y en toda América Latina, los mercados privados se están convirtiendo en una parte más deliberada de las conversaciones sobre la composición de las carteras. La infraestructura es el ámbito donde observamos un impulso más claro; al mismo tiempo, las familias son plenamente conscientes de los aspectos relacionados con la iliquidez y la valoración, por lo que otorgan la máxima importancia a la transparencia, la gobernanza y la experiencia de los gestores", señaló Eric Sternberg, responsable de gestión patrimonial (Wealth) para Chile, Uruguay y Argentina en BlackRock.
"Nuestro papel consiste en ayudar a cada familia a analizar los mercados privados en función de sus propias necesidades de liquidez, sus limitaciones y sus objetivos a largo plazo", agregó.
Más de cuatro de cada 10 family offices señalan que la creciente dispersión geográfica de los miembros de la familia está generando nuevos desafíos. Entre ellos, más del 70% menciona cuestiones fiscales y normativas, mientras que cerca del 40% apunta a la planificación sucesoria y patrimonial transfronteriza.
Más de la mitad de los encuestados afirma que la inteligencia artificial (IA) es cada vez más importante o, incluso, fundamental para sus operaciones, especialmente en los ámbitos de la investigación y la productividad. Sin embargo, menos del 10% señala que está plenamente integrada en el proceso de toma de decisiones de inversión.
"La gobernanza ha desplazado a la rentabilidad de las inversiones como el principal desafío al que se enfrentan los family offices; no obstante, cerca de dos tercios indican que la participación de la siguiente generación en las decisiones de inversión es escasa o nula", afirmó Jessica Bulen, responsable de Capital Familiar, Dotaciones, Fundaciones y Sector Salud en EE.UU. para BlackRock.
"A medida que el patrimonio pasa de una generación a otra, cerrar esa brecha será fundamental para garantizar que la gobernanza, la planificación de la sucesión y la toma de decisiones de inversión evolucionen a la par de unas carteras cada vez más complejas", concluyó.
La encuesta de BlackRock a family offices para 2026, realizada en colaboración con Preqin, analiza las prioridades de inversión, los enfoques de construcción de carteras y los desafíos operativos de más de 200 family offices (que gestionan el patrimonio de una sola familia) en el continente americano, las cuales representan cerca de US$ 500.000 millones en activos invertibles.
La controversia como fuente de oportunidad: buscar diversificación en un entorno con una elevada concentración y valoraciones exigentes