
7 OCT, 2026

Autor: Sammy Suzuki, CFA, Head—Emerging Markets Equities, Deputy Head—Equities, de AllianceBernstein
Durante años, muchos inversores han mantenido una posición prudente hacia los mercados emergentes. Crisis financieras, volatilidad, riesgo divisa o incertidumbre política han contribuido a consolidar una percepción que, en muchos casos, sigue condicionando las decisiones de asignación actuales.
Sin embargo, el universo emergente de 2026 poco tiene que ver con el de hace dos décadas.
La realidad es que muchos inversores podrían estar infraponderando una de las áreas más dinámicas de la economía mundial por razones que fueron válidas en el pasado, pero que cada vez explican menos el presente.

Durante los primeros años de este siglo, la inversión en mercados emergentes estaba estrechamente ligada al ciclo de las materias primas y al crecimiento de China. Hoy el panorama es mucho más diverso.
Las economías emergentes presentan, en muchos casos, niveles de deuda pública inferiores a los de numerosos mercados desarrollados, posiciones fiscales más sólidas y bancos centrales que han ganado credibilidad tras años de disciplina monetaria.
Además, la brecha de crecimiento económico entre mercados emergentes y desarrollados vuelve a ampliarse a favor de los primeros. Mientras muchas economías desarrolladas afrontan retos relacionados con el envejecimiento demográfico, elevados niveles de endeudamiento y menor crecimiento potencial, numerosos países emergentes continúan beneficiándose de una combinación de crecimiento estructural, urbanización, innovación y expansión del consumo interno.

Uno de los cambios más significativos ha sido la transformación de la composición de los mercados emergentes.
Muchos inversores siguen asociando esta clase de activos con materias primas, empresas estatales o sectores tradicionales. Sin embargo, algunos de los principales beneficiarios de tendencias como la inteligencia artificial, la automatización industrial o la digitalización global se encuentran precisamente en mercados emergentes.
La fabricación de semiconductores, la tecnología de memoria, determinadas plataformas digitales y numerosos líderes industriales con posiciones competitivas globales forman hoy parte esencial del ecosistema emergente.
Esto significa que invertir en mercados emergentes ya no implica únicamente buscar crecimiento económico, sino también acceder a algunas de las compañías mejor posicionadas para beneficiarse de las tendencias que están redefiniendo la economía mundial.
La transformación no se limita a la renta variable.
Durante las últimas décadas, muchos países emergentes han desarrollado mercados de deuda local más profundos y una base inversora doméstica más estable. Como consecuencia, gran parte de la vulnerabilidad asociada históricamente a la financiación en dólares se ha reducido.
Además, los fundamentales soberanos y corporativos han mejorado de forma significativa. Las mejoras de rating han superado a los recortes en muchos segmentos del universo emergente y numerosos emisores presentan balances más sólidos que compañías comparables de mercados desarrollados.
Por supuesto, siguen existiendo riesgos. La evolución del dólar, la geopolítica o la inflación continúan siendo factores clave. Pero los riesgos han cambiado y, en muchos casos, también lo ha hecho la capacidad de los mercados emergentes para afrontarlos.
La cuestión ya no es si los mercados emergentes siguen siendo arriesgados. Toda inversión implica riesgos.
La verdadera pregunta es si las asignaciones actuales reflejan una visión actualizada de esta clase de activo o si continúan siendo el resultado de decisiones tomadas bajo premisas que han quedado obsoletas.
Después de años de fuertes entradas hacia determinadas áreas de los mercados desarrollados y de infraasignación a los mercados emergentes, quizá sea el momento de replantearse si las carteras están realmente posicionadas para capturar las fuentes de crecimiento global de la próxima década.
Porque los mercados emergentes han cambiado. Y tal vez las asignaciones también deberían hacerlo.
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