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30 ENE, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El 2026 ha comenzado de manera muy positiva para el oro, que ha marcado un nuevo récord de precio superando los 5.500 dólares por onza. Respaldado por una creciente demanda monetaria y un reposicionamiento estratégico de las carteras globales. La pregunta ahora es inevitable: ¿continuará la subida del precio del oro en 2026?
Las opiniones de cuatro expertos internacionales —Swiss External Asset Manager, BNP Paribas AM, Schroders y J. Safra Sarasin— ofrecen una lectura común: el alza del oro no es un fenómeno pasajero, sino parte de una transformación profunda del sistema financiero global.

Para Maylix Brianto, Wealth Manager en Swiss External Asset Manager and Multifamily Office, 2025 marca un punto de inflexión histórico en la percepción del oro. La experta recuerda cómo el metal precioso “finalmente ha superado su máximo de 1980 ajustado por inflación de 3.674 $/oz”, para después avanzar “por encima de los 4.100 $/oz en noviembre”.
Un movimiento no impulsado por la emotividad de los mercados, sino por tres pilares estructurales:
Para Brianto, esto revela una transición de época: “El oro ya no es el punto de referencia. Es la brújula”.
Fabien Benchetrit, Head of Target Allocation France de BNP Paribas AM, interpreta los dos últimos años de rally como el efecto de nuevas fuerzas sistémicas. Recuerda que desde el mínimo de 2023 “el oro ha duplicado su valor” y subraya decisiones clave como la de Arabia Saudí, que “ha invertido por primera vez en plata”, o la de los fondos de pensiones indios, que “han respaldado la posibilidad de invertir en ETF respaldados por oro”.
También la política industrial estadounidense ha amplificado el impulso, con la hipótesis de incluir la plata entre los minerales críticos.
Aun reconociendo señales de exceso —nueve semanas consecutivas de subidas y volatilidad implícita en máximos—, Benchetrit es tajante: “No se trata de una burbuja especulativa, sino de un cambio de paradigma”, hasta el punto de que “por primera vez desde 1996, las reservas de oro de los bancos centrales superan a las mantenidas en títulos estadounidenses”.
Matthew Michael, Commodities and Emerging-Market Debt Analyst de Schroders, destaca tres tendencias decisivas que han alimentado el rally:
En un mundo en el que el oro se convierte cada vez más en un activo monetario, estos factores crean, según el analista, un mecanismo natural de impulso de los precios.
Por su parte, Claudio Wewel, FX Strategist de J. Safra Sarasin, subraya que 2025 ha registrado “su mejor rendimiento desde 1979, con un aumento de más del 50% desde comienzos de año”. La subida ha estado respaldada por importantes entradas en los ETF, mientras que las compras de los bancos centrales se han ralentizado, señal de que la demanda de los inversores ha pasado a ocupar un papel central.
Para Wewel, el contexto sigue siendo favorable porque “la incertidumbre geopolítica sigue siendo elevada y el oro sigue estando infravalorado”. A ello, se suma un factor emergente: la creciente demanda por parte de los emisores de stablecoins.
Maylix Brianto ve un 2026 dominado por la solidez del oro como activo estratégico. Según la experta, en un sistema financiero rediseñado, el oro ofrece “no solo diversificación, sino convexidad”. Además, recuerda las estimaciones de JP Morgan que proyectan el precio hacia “5.200–5.300 $/oz a finales de 2026”. Su conclusión es clara: el oro está destinado a mantener un papel central en las carteras globales.
Para Fabien Benchetrit, “una consolidación a corto plazo era inevitable tras dos años de rápida apreciación”. No obstante, subraya que esta pausa no cambia la tendencia: “la corrección actual parece una pausa para ‘tomar aire’ dentro de una tendencia alcista de largo plazo”. Su escenario base prevé que el máximo de 2025 “se supere en el medio plazo”.
Matthew Michael no tiene dudas: “se espera que el oro alcance nuevos máximos históricos el próximo año”. Señala un aumento previsto “del 10–15% situando al oro en torno a los 4.500 $”; pero advierte que, si se produce una demanda simultánea por parte de bancos centrales e inversores, “los precios podrían dispararse”.
Por último, Claudio Wewel confirma su postura: “seguimos convencidos de que el escenario favorable para el oro sigue intacto”. No obstante, también identifica los principales riesgos a la baja, entre ellos “un endurecimiento significativo de la política monetaria de la Fed” y cambios potencialmente radicales en la política estadounidense.
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