
Actualizado:
29 JUL, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El oro llega a la segunda mitad de 2026 después de un primer semestre convulso. El metal marcó máximos históricos en enero —rozando los 5.600 dólares la onza—, pero el conflicto en Oriente Medio y el cambio de expectativas sobre los tipos de interés reales provocaron una corrección notable en los meses siguientes.
Pese a ello, las gestoras consultadas por RankiaPro coinciden en que se trata de un reajuste saludable dentro de una tendencia estructural alcista, y no del final del mercado alcista que arrancó en 2022. La política monetaria estadounidense, el papel del dólar y la demanda de los bancos centrales serán los factores que determinen si el oro recupera terreno antes de que termine el año.
Chris Mahoney, gestor de inversiones en oro y plata de Jupiter AM, explica que el conflicto en Oriente Medio provocó un giro brusco en las expectativas de tipos: el mercado pasó de descontar recortes de 50 puntos básicos a anticipar una subida antes de que acabara el año, lo que necesariamente presionó a la baja el precio del oro. A ello se sumó la salida de inversores especulativos que mantenían posiciones muy largas.
Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research de WisdomTree, añade otros catalizadores: el nombramiento de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal disipó el temor a una Fed politizada, y el propio conflicto con Irán generó ventas de oro como fuente de liquidez de emergencia. Shah subraya que "la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista estructural", ya que la prima de valoración acumulada en 2025-2026 se ha reducido en gran medida.
Mahoney (Jupiter AM) sitúa a Warsh como la clave del segundo semestre: si el mercado concluye que adoptará una postura más acomodaticia de la que descuenta ahora, el oro podría verse respaldado, especialmente si el empleo estadounidense se deteriora sin que repunte la inflación. Shah coincide en que el mercado ha sobrerreaccionado al posicionarse para subidas de tipos ya en septiembre, un escenario que considera exagerado.
Ambos expertos apuntan además a un mercado laboral menos sólido de lo que sugieren las previsiones oficiales, con revisiones a la baja en las nóminas no agrícolas. Shah destaca que el consenso de Bloomberg prevé que la inflación PCE caiga del 3,9% al 2,2% entre el segundo trimestre de 2026 y el mismo periodo de 2027, un contexto que sería más favorable para el oro de lo que descuentan hoy los precios.
WisdomTree ofrece la referencia cuantitativa más concreta. Aplicando las previsiones de consenso sobre inflación, tipos de los bonos del Tesoro y dólar, el modelo de Shah apunta a un precio del oro de 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027, lo que supondría una recuperación de más de 500 dólares frente a los niveles de finales del segundo trimestre de 2026.
Shah matiza que, en un entorno macroeconómico inusualmente incierto, prefiere ofrecer un análisis de sensibilidad antes que escenarios alcistas y bajistas cerrados: si el dólar se apreciara hasta 104 y el bono a 10 años subiera al 5,24%, el modelo arrojaría un precio bastante más bajo, de unos 4.209 dólares por onza.
Alex King, analista de estrategia de inversión en Wellington Management, junto con Joshua Riefler, Product Reporting Lead de la misma gestora, plantean una lectura distinta, centrada en el papel del oro dentro de la cartera más que en su cotización a corto plazo. King advierte que "la reciente caída del oro refleja un exceso cíclico más que la ruptura de una tendencia", y recuerda que el respaldo estructural (reservas de bancos centrales, flujos de ETF y posible debilidad del dólar) sigue vigente.
King diferencia el papel del oro del de otras materias primas como el petróleo: mientras el crudo protege frente a la inflación de forma táctica, el oro cumple una función defensiva frente a las caídas de mercado. Dado el tamaño reducido del mercado del oro frente a la deuda soberana estadounidense, King señala que incluso un cambio marginal en las reservas de grandes tenedores como China o Japón podría tener un impacto desproporcionado en el precio.
Las tres firmas convergen en una idea central: la corrección del oro en 2026 ha limpiado excesos de valoración sin romper el ciclo alcista del oro. La diferencia está en el horizonte de cada análisis. Mahoney y Shah se centran en los catalizadores macro inmediatos (Fed, inflación, dólar) que podrían impulsar el precio en los próximos meses; mientras que King propone mirar más allá del ruido coyuntural y tratar al oro como pieza estructural de diversificación, no como apuesta táctica ligada a un solo factor geopolítico o inflacionario.
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Disclaimer: Este artículo tiene finalidad exclusivamente informativa y no constituye asesoramiento de inversión. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros y el precio del oro y la plata puede experimentar una elevada volatilidad, incluyendo el riesgo de pérdida del capital invertido. Las opiniones recogidas pertenecen a Chris Mahoney (Jupiter AM), Nitesh Shah (WisdomTree), y Alex King y Joshua Riefler (Wellington Management), expresadas en el momento de su publicación y sujetas a cambios sin previo aviso. Cualquier decisión de inversión debe basarse en el folleto correspondiente y contar con asesoramiento profesional independiente.