
25 FEB, 2026
Por Luca Paolini de Pictet AM

Las condiciones de liquidez son favorables, los gobiernos aumentan el gasto público, las perspectivas de crecimiento son sólidas y las presiones inflacionarias moderadas. De manera que sobre ponderamos acciones e infra ponderamos bonos. Hemos aumentado exposición a sectores industriales y a mercados emergentes, que se benefician de resiliente crecimiento interno, exposición a Inteligencia Artificial (IA) y dólar débil.
En EE.UU. el sentimiento empresarial es positivo y hay intenciones de contratación, aunque el gasto de los hogares se financia con ahorro, no ingresos, lo que probablemente no es sostenible a medio plazo. En Europa el crecimiento depende de la eficacia del estímulo fiscal y gasto en infraestructuras, especialmente en Alemania. Las reformas estructurales -Unión de Mercados de Capitales de la UE- mejoras del mercado laboral y diversificación energética pueden proporcionar catalizadores, aunque la fortaleza del euro es un riesgo para los exportadores. En Japón la apreciación del yen afecta a sus exportaciones. Sus elecciones anticipadas pueden abrir la puerta a un paquete de estímulo y promover una política monetaria más estricta.
Pero la diferencia de crecimiento de PIB entre economías emergentes y desarrolladas puede ampliarse a 2,5 % este año tras 2,3 % en 2025, especialmente si el dólar se debilita más. Las condiciones son menos claramente positivas en China. Ha cumplido un objetivo de crecimiento del 5 % en 2025, pero tiene dificultades para pasar de exportaciones a demanda interna.
17 bancos centrales a nivel mundial está relajando su política monetaria, 12 están neutrales y solo en Japón se endurece -la moneda puede ser una prioridad para su banco central, que esperamos continúe normalizando su balance, suba tipos en abril y diciembre e intervenga en los mercados de divisas-.
La Reserva Federal, además de relajar tipos de interés ha cambiado de endurecimiento cuantitativo a comprar activos de gestión de reservas con bonos del Tesoro. Esta política favorece a las acciones, pero cuanto más tiempo persista, mayor la probabilidad de cambio repentino en el sentimiento de los inversores, especialmente si surgen presiones inflacionarias cuando las empresas siguen gastando libremente en inteligencia artificial (IA) y el Gobiernos de EE. UU. pone a prueban los límites fiscales.
Globalmente las entradas de renta variable siguen sólidas y las encuestas de inversores minoristas e instituciones actitud pro-riesgo.
Las acciones estadounidenses ya no son el mercado de renta variable más caro, aunque el múltiplo precio-beneficio del índice S&P 500 está ajustado. En acciones europeas estamos neutrales a la espera del impacto retrasado de los recortes de tipos de interés y que el apoyo fiscal se traduzca en beneficios empresariales. Pero las acciones suizas cuentan con sólidos fundamentales empresariales y un entorno macroeconómico estable.
Las mayores oportunidades están en acciones de mercados emergentes sin China. Estas economías emergentes han podido en gran medida, resistir los efectos de la guerra arancelaria de EE. UU. y se benefician de economías nacionales fuertes, dólar débil, liquidez y aumento del comercio intrarregional atraen capital. Los mercados latinoamericanos, ricos en recursos, se benefician de precios más altos de las materias primas y Asia emergente de exposición a tecnología. En Corea, Taiwán y China hay fuerte demanda de hardware y semiconductores de IA y las cadenas de suministro se reconfiguran a su favor con las tensiones geopolíticas y comerciales. Esperamos que las empresas de estas economías logren un crecimiento de beneficios este año de más de 11 %, frente a 10 % de las estadounidenses y japonesas y el doble que en la euro zona.
El rally de IA se está ampliando más allá del grupo reducido de pesos pesados tecnológicos estadounidenses. Favorecemos suministradoras de chips, servidores, hardware para centros de datos y almacenamiento en la nube y red, aunque las empresas de software se enfrentan presiones a corto plazo por aumento de costes y limitada disponibilidad de chips y memoria para IA.
Además, sobre ponderamos acciones industriales, que se benefician de mayor inversión de capital fijo, incremento del gasto público y dinámicas de crecimiento.
También sobre ponderamos salud, con propiedades defensivas frente a un posible retroceso, siendo el sector más barato en un entorno de aumento de fusiones y adquisiciones.
A ello se añade que el impulso de crecimiento y una curva de rentabilidad a vencimiento de la deuda más pronunciada, que favorece a bancos y aseguradoras. De todas formas, en EE. UU. la política de asequibilidad puede reducir los ingresos y rentabilidad de los bancos.
Las preocupaciones respecto a bonos del Tesoro de EE. UU. por la imprevisibilidad política se ha manifestado en debilidad del dólar y ascenso del oro. Pero sigue siendo el principal activo libre de riesgo. El dólar muestra una correlación pequeña, aunque positiva, con las acciones, incentivo para que los inversores extranjeros cubran riesgo cambiario, lo que añade más presión al dólar.
La deuda de Japón parece más atractiva. Un nuevo paquete fiscal puede generar preocupaciones sobre su sostenibilidad -supera 220 % sobre PIB y ha llegado a haber liquidación con la rentabilidad a vencimiento a diez años en máximo. Aunque el nivel de deuda nacional es muy alto, hay alto crecimiento nominal del PIB y la mayor parte está en manos nacionales, en alta proporción del Banco de Japón.
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