
11 SEPT, 2024

Los primeros días de agosto estuvieron marcados por un episodio de fuerte volatilidad en el escenario económico mundial. Esto se debió, por un lado, al incremento del desempleo en Estados Unidos (EE.UU.) durante el mes de julio, dato que disparó el temor a una recesión.
Por otro lado, el aumento de la tasa de interés en Japón provocó una apreciación del yen que impactó en las estrategias de carry trade en esa divisa, lo cual derivó en una caída en la bolsa japonesa y otras plazas mundiales.
A pesar de que el panorama de principios de agosto mejoró con rapidez, la Fed señaló que ante el enfriamiento del mercado laboral estadounidense, habrá cambios en la política cambiaria con un recorte de las tasas en setiembre.
No obstante, creemos que si se mantiene firme el consumo y con la mejoría de las condiciones financieras tras el inicio de recortes de la Fed, las utilidades de las empresas se mantendrán sanas. Por esta razón, preferimos las acciones sobre los bonos.
En este sentido, los rendimientos en dólares señalan un mes positivo para la renta variable, con un desempeño destacado en el mercado de Latinoamérica y la Eurozona.
Asimismo, ante la falta de indicios de una recesión cercana y la proximidad de un relajamiento monetario en EE.UU., consideramos que las acciones seguirán teniendo un buen desempeño, con preferencia por los mercados desarrollados, ya que los activos de mayor calidad y rentabilidad se ven favorecidos por la madurez del actual ciclo económico.
En lo que refiere a la renta fija global, esta tuvo retornos positivos en agosto al ir bajando las tasas de interés y por el existente temor a una recesión en EE.UU. Esto alimentó la expectativa de que la Fed se volviera más acomodaticia y se beneficiaran los activos de renta fija.
Ante este panorama, nuestra visión es que la economía estadounidense no entrará en recesión y que, en realidad, el aumento en la tasa de desempleo se debe a un incremento de la oferta laboral. De todas maneras, subimos nuestras expectativas de recorte para este año de 50 a 75 puntos básicos.
En cuanto a la duración de la renta fija, nos mantenemos neutrales, ya que estimamos que no hay lugar para que las tasas se compriman aún más en un contexto económico sin recesión. Mantenemos nuestra preferencia por el crédito y la deuda emergente en moneda local frente a la divisa estadounidense, cuya debilidad es esperable.
En lo concerniente al mercado uruguayo, las exportaciones denotan una recuperación económica respecto a 2023, a pesar del enlentecimiento de la actividad que señalan algunos indicadores. Igualmente, pronosticamos un crecimiento por encima del 3% para este año.
La tasa de política monetaria (TPM) se mantuvo sin sorpresas en agosto, dada la conformidad con la trayectoria de la inflación, que en el octavo mes del año aumentó un 0,29% y alcanzó un incremento interanual del 5,57%. Esperamos una TPM sin cambios para lo que queda del año, a pesar de los riesgos de un alza que vemos en el mediano plazo.
En cuanto al tipo de cambio, el dólar, tras haber alcanzado un nuevo máximo anual a principios de agosto, volvió a depreciarse y mantenerse estable. Al cierre del año es de esperar que se deprecie un poco más, aunque puede haber cierta volatilidad por las elecciones y, en particular, por el plebiscito para reformar la seguridad social.
En un contexto de retornos atractivos y con los riesgos que supone estar en un periodo electoral, mantenemos una visión neutral de la renta fija local.
Estudio de BlackRock: inversores institucionales apuestan por carteras más dinámicas y los mercados privados ganan pesoPor RankiaPro LATAM