
3 FEB, 2025
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha dado un nuevo paso en su estrategia proteccionista al firmar órdenes ejecutivas que establecen aranceles sobre México, Canadá y China. Además, ha insinuado que la Unión Europea también será objeto de medidas similares, argumentando que el bloque “nos ha tratado muy mal”.
El anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados: el dólar se fortaleció durante la sesión asiática, mientras que las divisas europeas registraron pérdidas significativas. Durante la última semana, la moneda estadounidense mostró una tendencia alcista ante la inminente aplicación de estas restricciones comerciales por parte de la administración Trump.
Los países afectados ya han advertido que responderán con represalias. Canadá anunció la imposición de un arancel del 25% sobre bienes importados de EE.UU. por un valor de 155.000 millones de dólares canadienses, de los cuales 30.000 millones entrarán en vigor esta misma semana y el resto en un plazo de 21 días. México, por su parte, ha manifestado su intención de colaborar, aunque también aplicará restricciones comerciales. En el caso de China, el gobierno ha indicado que llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que tomará medidas de represalia, aunque sin especificarlas aún, según los analistas de Banca March.
Para Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, el incremento en los aranceles para estos tres países elevará el promedio de EE.UU. en un 6,4%, una cifra considerable si se compara con el 2% registrado durante la primera guerra comercial.
La selección de los países afectados también llama la atención. Trump ha decidido imponer las mayores restricciones a Canadá y México, socios de EE.UU. en el T-MEC, un acuerdo comercial que el propio expresidente renegoció durante su primer mandato. Ambos países mantienen cadenas de valor estrechamente vinculadas con la economía estadounidense, por lo que esta medida tendrá un efecto de retroalimentación en la industria local.
“El impacto sobre China es más limitado. Aunque se suma un 10% adicional a los aranceles ya elevados de la primera guerra comercial –que actualmente promedian el 19%–, por ahora no hay medidas concretas contra Europa”, explica Moëc.
Desde su perspectiva, este movimiento envía tres señales clave:
En cuanto a China, Christiaan Tuntono, economista senior de Allianz Global Investors para Asia-Pacífico, advierte que estas medidas proteccionistas pueden afectar el crecimiento de China y de toda la región, así como debilitar la demanda externa.
“Las economías asiáticas más dependientes de las exportaciones, como Singapur, Hong Kong, Corea del Sur, Vietnam y Tailandia, son las más vulnerables. No solo por su elevada exposición a la demanda de EE.UU., la UE y China, sino también porque su consumo interno no es lo suficientemente fuerte como para compensar la caída de las exportaciones. Taiwán y Malasia, aunque también dependen del comercio exterior, cuentan con un respaldo adicional gracias a sus inversiones en inteligencia artificial”, explica Tuntono.
Japón, en cambio, podría salir relativamente indemne. Según Dan Carter y Mitesh Patel, gestores de renta variable japonesa en Jupiter AM, la nación asiática es vista como un aliado estratégico de EE.UU. y ya no representa una amenaza comercial significativa.
“No hay razones para que Japón sea un objetivo principal de los nuevos aranceles. Su participación en las importaciones estadounidenses ha caído del 12% a cerca del 4% en la actualidad. El problema de EE.UU. no es Japón, sino China, México y Vietnam, que presentan déficits comerciales mucho más amplios”, señalan. Además, destacan que la localización de la producción japonesa le otorga una ventaja competitiva frente a los fabricantes chinos.
Desde Bruselas, la UE sigue de cerca los movimientos de Trump, ya que ha sido señalada como un posible próximo objetivo. Para Konstantin Veit, gestor de carteras en PIMCO, esto representa un riesgo adicional para el crecimiento económico europeo y podría derivar en tipos de interés más bajos de lo esperado.
Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM, subraya que algunos sectores podrían verse especialmente afectados. “Es probable que EE.UU. imponga aranceles sobre la industria automovilística, dado que la UE grava más las importaciones de coches estadounidenses que viceversa. También podrían aplicarse medidas adicionales sobre el sector químico y el de maquinaria, que en conjunto representan el 70% del comercio transatlántico”, apunta.
Bajo circunstancias normales, los datos de inflación en la eurozona, la reunión del Banco de Inglaterra y el informe de empleo en EE.UU. habrían sido los protagonistas de la semana en los mercados financieros. Sin embargo, la nueva ofensiva comercial de Trump ha captado toda la atención, opacando los indicadores macroeconómicos tradicionales.
Según los analistas de Ebury, “aunque algunas divisas han caído, los mercados aún anticipan que estas medidas serán de corta duración. Esperemos que estén en lo cierto”.
Norbert Rücker, jefe de investigaciones económicas en Julius Baer, señala que la geopolítica está ganando peso en la toma de decisiones económicas tras la implementación de estos aranceles. “Nuestra visión se mantiene: los aranceles son principalmente una herramienta de presión en negociaciones comerciales. Su impacto inflacionario en EE.UU. será limitado, mientras que fuera de su territorio podría generar efectos deflacionarios significativos. Estamos entrando en una fase de incertidumbre política que marcará la evolución de los mercados en 2025”, concluye.