
2 JUN, 2026
Por RankiaPro LATAM

El crecimiento de América Latina a partir de la comercialización de commodities, el impacto negativo sobre Europa y la estanflación en Estados Unidos son las principales consecuencias del conflicto en Medio Oriente, señaló Renzo Nuzzachi, head de Intermediarios Latam de Vinci Compass, que expuso en un webinar con Stefano Drago, jefe de Estrategia de Inversión de la compañía especializada en gestión patrimonial y mercado de capitales PUENTE Uruguay.
En un escenario con 65 conflictos abiertos a nivel mundial, donde se destaca la guerra en Medio Oriente, y Estados Unidos acercándose a las elecciones de medio término de noviembre, Nuzzachi prevé “un impacto hacia adelante en materia de inflación. La expectativa de crecimiento de Estados Unidos baja y la de inflación sube. Es un escenario de estanflación”.
Sin embargo, el ejecutivo de Vinci Compass señaló que “el mercado va por otro carril y muestra retornos muy atractivos en lo que va del año. Lo que va a prevalecer es la fortaleza del mercado y la liquidez abundante. Hay mucha liquidez en el mercado y condiciones monetarias positivas, aunque eso puede cambiar si esta presión inflacionaria se incrementa”.
Desde su punto de vista, el “gran perdedor” frente al conflicto en el estrecho de Ormuz es Europa, ya que no produce ni petróleo ni energía, lo que afecta sus expectativas de crecimiento.
América Latina, en cambio, “es de los pocos beneficiados” porque combina la lejanía del conflicto con la producción de commodities que son clave en la carrera por la Inteligencia Artificial (IA).
“Esto tiene gran implicancia a nivel de los commodities, porque se necesita mucha energía eléctrica y agua vinculadas al desarrollo de la IA. Latinoamérica tiene stock de cobre, litio, plata y hay una megatendencia de gasto en esta infraestructura, que nos coloca ganando relevancia en este mundo tan conflictuado. Latinoamérica es un espacio tranquilo y con activos cada vez más demandados”, puntualizó.
Para Nuzzachi, el gran tema hacia el futuro es la inflación, en particular en Estados Unidos y Europa. “Si el conflicto sigue en el tiempo, va a ser inevitable que la FED suba las tasas y este es un componente muy relevante de la inflación”, indicó.
“En renta fija seguimos teniendo preferencia por la renta fija emergente, sobre todo a nivel de tasas. Es el sector del mercado de renta fija el que vemos mejor posicionado, también por la evolución del dólar. Históricamente, los mercados emergentes funcionan mejor cuando el dólar pierde terreno”, explicó.
Si bien en lo que va del año la moneda estadounidense lleva una apreciación de 0,9%, venimos de un año donde perdió 9,4%. “El mercado ya no está tan confiado en el dólar como moneda de reserva absoluta. Puede seguir con debilidad el dólar y esto es una buena noticia para los mercados emergentes”, señaló.
Por otra parte, “el incremento de la inflación y la incapacidad de la FED de llegar a sus objetivos han hecho que el oro tenga una gran performance. El oro es una buena cobertura frente a la inflación, sigue habiendo muchísima demanda de oro, no solo de los inversores minoristas, sino de los bancos centrales”.
En este sentido, Nuzzachi ve “un mercado en el que las acciones han tenido una buena performance en lo que va del año, la renta fija ha estado estable, el oro mantiene cierta estabilidad y el petróleo está 76% arriba” de lo habitual.
“Tenemos una economía que aumentó el riesgo de estanflación, con una convergencia inflacionaria que podría tardar más, un crecimiento con unos Estados Unidos resiliente, Europa más rezagada por la dependencia energética y la presión fiscal, y América Latina beneficiada como exportadora de commodities”, resumió.
En este escenario, dijo que “las acciones europeas no nos gustan, sí las americanas y latinoamericanas, Asia es más neutra y Japón es negativo. Lo que nos gusta más son los bonos de los mercados emergentes y los bonos ligados a la inflación”.
Por su parte, Drago se refirió a un mercado accionario que “no para de crecer” y puso como ejemplo el hecho de que 9 de cada 10 observaciones del índice Standard & Poor (S&P 500) tuvieron un efecto rebote, cayendo en marzo 8,8% y subiendo en abril un 14,5%.
“La pregunta del millón es por qué vienen con este ritmo pese a Medio Oriente. La respuesta viene por el lado de los resultados corporativos, donde el crecimiento de ganancias viene siendo de más de 28%. Llevamos seis trimestres consecutivos de crecimiento de doble dígito. Se esperaba un 13%, pero el 84% de las empresas superó lo que los analistas tenían estimado. El promedio de ganancias fue un 18,2% más de lo esperado y el crecimiento para 2026 se estima que esté en el entorno del 21%”, explicó.
Agregó que el S&P 500 “lleva 9 jornadas positivas. Nos tenemos que remontar a más de dos años para ver esos resultados positivos”, lo que a su entender es un cambio estructural.
“Estamos alineados a tener una exposición a acciones en el segmento de calidad, crecimiento y global a los efectos de diversificar de la mejor manera la renta variable en las carteras”, concluyó.
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