Los niveles alcanzados por los principales índices de la bolsa japonesa en los últimos días han superado con creces todos los máximos observados desde la reapertura de las economías desarrolladas en 2021.
Los índices Nikkei y Topix parecen imparables, igualando en dólares a las grandes estrellas de los mercados de renta variable -las siete magníficas en Estados Unidos-, e incluso superándolas en moneda local.
En lo que va de año, el Nikkei ha subido un 19,9% en moneda local, mientras que el Topix ha ganado un 14,5%. Esta subida podría incitar a los inversores a recoger beneficios.
“En nuestro caso, hemos mantenido sin cambios nuestra sobreexposición convencidos de que los valores japoneses aún tienen margen de progresión”, comentó Mabrouk Chetouane, head of Global Market Strategy de Natixis IM. Esta convicción se apoya en tres argumentos clave:
A diferencia de las bolsas estadounidenses y, en menor medida, europeas, la subida de la bolsa japonesa no se concentra en uno o dos sectores clave. El comportamiento de los principales índices japoneses en lo que va de año es más equilibrado, impulsado por dos sectores diferentes y muy diversificados: financiero, información y tecnología, y consumo discrecional. En consecuencia, la subida de las cotizaciones bursátiles está distribuida de forma más uniforme y, por tanto, es más sólida en comparación con sus homólogas. “Esto confiere al mercado bursátil japonés mejores perspectivas, ya que la ausencia de sesgos, como ocurre en EE.UU. con el sector tecnológico o en Europa con los valores cíclicos, aumenta la probabilidad de aprovechar todos los factores que podrían impulsar el rendimiento”, comentó Chetouane.
Mabrouk Chetouane, head of Global Market Strategy de Natixis IM.
El retorno de la inflación es también un argumento de peso para seguir expuestos a la renta variable japonesa. “Japón parece haberse alejado del entorno deflacionista que ha asolado la economía en las últimas décadas. Las encuestas de inflación apuntan a que las presiones inflacionistas continuarán a corto plazo. Como resultado, las empresas japonesas están ahora mejor equipadas para proteger sus márgenes y están viendo aumentar significativamente sus previsiones de beneficios”, agregó Chetouane. El crecimiento de los beneficios para 2024 en Japón se espera que sea del 8,9%, mientras que el crecimiento de los beneficios en EE.UU. se espera que alcance el 9,8% y sólo el 5,3% para la Eurozona. El sólido crecimiento de los beneficios previsto en Japón está en consonancia con lo que buscan y piden los inversores: crecimiento.
Las tasas de interés y los tipos de cambio son una fuente creciente de preocupación. El aumento de los tipos de interés podría provocar la apreciación de la moneda y, en consecuencia, frenar el apetito de los inversores por la renta variable. Sin embargo, la normalización de la política monetaria -es decir, un aumento de 10 puntos básicos del tipo de interés básico- refleja unas perspectivas económicas sólidas. “No vemos al Banco de Japón endureciendo la política monetaria más allá de este aumento de 10 puntos básicos. Por último, la confianza de los inversores extranjeros en la renta variable japonesa se ha restablecido definitivamente, la entrada masiva de capital extranjero en los mercados de capitales japoneses es una prueba más de que los inversores ven en las empresas japonesas una fuente de crecimiento constante de los ingresos durante el próximo año, a pesar de sus niveles de valoración. Los inversores están dispuestos a pagar por un crecimiento constante y de alta calidad. Esto es lo que ofrece ahora la renta variable japonesa”, explicó Chetouane.