
11 AGO, 2023
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Por Jens Peers, CIO Global de acciones y renta básica de Mirova.
La regulación desempeña un papel fundamental apoyando las acciones que contribuyen al cambio climático y promoviendo soluciones. Por supuesto también puede tener el efecto contrario y obstaculizar la inversión. La regulación varía mucho de un país a otro, por lo que implicaciones potenciales de la regulación en cada zona geográfica es un reto para los inversionistas. Todos nuestros expertos la señalan como uno de los mayores riesgos para las inversiones.
Con tantas tecnologías que se están explorando, averiguar cuáles tendrán éxito y a qué nivel, es un gran riesgo. Las compañías que producen soluciones a las demandas del mundo y aquellos inversionistas que logran apoyarlas desde el comienzo tienen una buena posibilidad que se conviertan inmensamente ricos. Sin embargo, el costo de invertir en una tecnología que eventualmente sea lanzada es muy alta.
El mundo es menos estable de lo que era hace 2 años. Las cadenas de suministro han llevado a un incremento en países y compañías que buscan conseguir productos y servicios por parte de países “amigables” y políticamente estables. Hay preocupaciones por interactuar por Taiwán por su relación con China, al igual con Rusia y la República Democrática del Congo por su historial de malas prácticas de derechos humanos.
La evaluación del mérito de gastos de capital (capex) es pan comido para los inversionistas profesionales, pero hay una preocupación de si se debiese juzgar distinto a las compañías por inversiones en este sector.
La transición energética mundial es vasta, compleja, cambiante, sobrecogedora y apasionante. También supone un inmenso cambio en el panorama de la inversión mundial que todos los inversores deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.
En su informe World Energy Investment Report16, la AIE estima que la inversión mundial en energías limpias aumentará un 24% entre 2021 y 2023, frente a un incremento del 15% en la inversión en combustibles fósiles durante el mismo periodo.
Aunque se trata de una señal positiva, el informe también advierte de una cierta cautela. El 90% de la inversión en energías limpias procede de las economías avanzadas y de China, lo que supone un grave riesgo de transición a dos velocidades y de división de los mercados de una transición a dos velocidades, y de que se tracen líneas divisorias en todo el mundo, a menos que se aborde esta disparidad.