
15 ABR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Julián De la Cuesta, Sales Manager de Iberia y Latam de La Française. Con 25 años de experiencia en el sector de los servicios financieros, comenzó su carrera en 2001 en Citigroup (Nueva York), trabajando primero en los mercados norteamericanos y posteriormente en los latinoamericanos, hasta que se incorporó a Schroders en 2008. Durante siete años, Julián trabajó desde Nueva York como Internal Sales Director, apoyando el desarrollo del negocio offshore en Estados Unidos, Canadá y el Caribe. En 2015, Julián fue ascendido a Offshore Sales Director, responsable de las redes de distribución minorista y la venta de productos. Tras cuatro años, Julián se incorporó a AON en Madrid como Senior Consultant, con la tarea de desarrollar el negocio de OCIO (Outsourced Chief Investment Officer o Director de inversiones externo) para las estructuras en Iberia de la empresa.
Antes de incorporarse a La Française en 2022, Julián fue Senior Product Specialist de Allfunds Bank en España, donde se encargaba de la gestión de productos y el desarrollo de negocio de los servicios de consultoría de inversión en la Península Ibérica y América.
Julián De la Cuesta es licenciado en Ciencias de la Gestión por la Universidad de Saint John’s de Nueva York.
Mi primera toma de contacto con la industria fue en el 2005. Trabajaba para Citigroup y vi cómo el banco vendía su brazo de gestión de activos a Legg Mason. ¡Cómo ha pasado el tiempo desde entonces! Esto me dio a conocer otra área de finanzas de la cual sabía poco, y menos hubiera pensado que podía llegar a ser parte de ella.
Lo más probable es que hubiese buscado entrar en el servicio diplomático y asuntos internacionales, pero continuando con los días en New York, hablando café en mano con un amigo que justo había aceptado un puesto de asesor financiero y a quien había confiado mi interés por la diplomacia. Éste dijo algo que me pareció muy valioso: la banca privada a nivel internacional es la diplomacia de los números.
Soy un lector ávido, y aprovecho los viajes a ver clientes y los eventos comerciales para descubrir y visitar nuevas librerías a ver qué libros puedo comprar que de lo contrario no sabría de su existencia. Acabo de leer “Los 21” de Martin Mosebach, sobre los 21 trabajadores egipcios muertos en Libia hace una década (no os cuento más, ¡leedlo!). Y, como consecuencia de la lectura, he desarrollado un interés por escribir. ¡Ya veremos si puedo avanzar más allá de los puntos clave en ventas!
¡Me preguntas cuando el precio del barril de petróleo se mueve alrededor de los 100 dólares por barril! La volatilidad y la incertidumbre vuelven a estar en boga, y en escenarios como éste es lógico que quieras mitigar la volatilidad, pero también hay que ser prudentes y evitar acciones desesperadas.
Los comerciales somos maestros de la adaptabilidad: un día tiene una clase de activo que es favorecida por el mercado y al siguiente deja de serlo. Pasa un día más y un cliente indica interés en otra clase de activo, y al acabar el día tu competidor desarrolla un producto nuevo en dicha clase de activo; así que al acabar la semana has fallado, has tenido éxito, has aprendido y has desarrollado. Eso es adaptabilidad.
Estoy de acuerdo. La estructura del sector financiero en España da a los bancos una posición dominante, lo que exige de nosotros, las entidades gestoras, el demostrar a los bancos que somos capaces de anticipar las necesidades de producto que éstos puedan tener.
Las nuevas generaciones tienden a tener más experiencia en el campo digital y a tener más acceso a información financiera. Del lado del cliente, esto ha creado a un cliente más inclinado a la diversificación, que a la vez no está dispuesto a aceptar la asesoría financiera como si estuviese grabada en piedra. Del lado de la asesoría y las ventas, la nueva generación de comerciales es increíblemente resolutiva con las herramientas y fuentes de análisis existentes.
Mantengan la curiosidad y la humildad, nunca dejen de aprender, y diviértanse mientras lo hacen.
¿Sólo una palabra para un hombre que ama las palabras? Vale, pues sería determinación.