
Actualizado:
8 ABR, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

El hidrógeno está llamado a jugar un papel clave dentro del proceso de descarbonización de la economía, no solo porque no produce emisiones contaminantes (hidrógeno verde), sino también por su eficacia: genera más energía que otros combustibles, como la gasolina. Además, puede almacenarse y distribuirse con mucha facilidad, y supone un complemento perfecto para fuentes de energía intermitentes como la eólica o la fotovoltaica.
La demanda global de hidrógeno ronda los 95 millones de toneladas métricas (Mt) al año, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA). La mayoría del hidrógeno (aproximadamente el 95%) se produce a partir de gas natural y carbón mediante procesos como el reformado con vapor y la gasificación, lo que lo convierte en hidrógeno gris o negro, con una elevada huella de carbono. Solo alrededor del 1% es hidrógeno verde, es decir, generado mediante electrólisis del agua usando electricidad procedente de fuentes renovables.
Uno de los aspectos que servirán de apoyo al desarrollo del hidrógeno verde es el compromiso de los gobiernos de cumplir con el Acuerdo de París, y ya son muchos los países que han formulado sus objetivos individuales de producción de hidrógeno verde. Cuando el hidrógeno verde sea competitivo en costes, varios sectores podrían verse beneficiados:
En la carrera hacia la neutralidad climática, el hidrógeno verde ha irrumpido como uno de los vectores energéticos más prometedores. Impulsado por políticas públicas, incentivos fiscales y una narrativa potente en torno a la transición energética, este combustible limpio ha captado el interés de inversores institucionales y gestores de fondos temáticos.
¿Qué vehículos ofrecen exposición real a esta tendencia? Debido a que es una tecnología incipiente, no es sencillo encontrar fondos de inversión centrados “en exclusiva” al hidrógeno verde, sino que suelen incluirse junto a otras energías limpias. A continuación, analizamos el universo de fondos que apuestan por el hidrógeno verde, sus estrategias y las perspectivas de un mercado incipiente.
Equipo de Robeco de Smart Energy
A pesar de las señales iniciales prometedoras y la creciente importancia del hidrógeno verde en nuestro futuro mix energético, el entusiasmo por este sector se ha desvanecido en los últimos años. Las empresas están reevaluando sus carteras debido a la incertidumbre política y los altos costes de producción. De hecho, el número de cancelaciones de proyectos reportadas en 2024 aumentó en comparación con el año anterior.
De hecho, la mayor parte de la financiación para hidrógeno verde todavía depende del apoyo gubernamental, siendo las subvenciones en la UE y los créditos fiscales en Estados Unidos los principales mecanismos de financiación. El sector enfrenta importantes desafíos, incluidos costes más altos de lo esperado y una demanda que tarda en despegar. Los costes siguen siendo elevados, en parte debido a una capacidad insuficiente de energía renovable, y el mercado aún no es escalable, ya que la mayoría de los proyectos son iniciativas piloto a pequeña escala que son costosas de construir y operar. La falta de subvenciones ha dificultado aún más la capacidad de cubrir los gastos iniciales de puesta en marcha. Muchas empresas cotizadas en este sector enfrentan gastos sustanciales en I+D y tienen visibilidad limitada sobre su camino hacia la rentabilidad, lo que hace que la inversión y la asignación de capital en esta área sean complejas, también debido a las limitaciones de liquidez.
En cuanto a la inversión privada, ha habido algunos anuncios para financiar proyectos, pero estos suelen estar vinculados a aplicaciones industriales directas y se abordan caso por caso (por ejemplo, una fábrica cercana que financia el proyecto).
En marzo de 2025, las inversiones relacionadas con el hidrógeno en nuestra cartera representan menos del 1%, principalmente en empresas involucradas en la producción de electrolizadores. A pesar de los desafíos y su uso limitado en algunas aplicaciones industriales, creemos que el hidrógeno verde seguirá siendo parte de las soluciones en el camino hacia la descarbonización y el logro de objetivos de emisiones netas cero. Como nota positiva, el paquete fiscal de 500.000 millones de euros anunciado recientemente por Alemania podría beneficiar potencialmente las inversiones en hidrógeno, aunque la asignación precisa de estos fondos para iniciativas climáticas sigue siendo incierta. El catalizador para el crecimiento en este sector será la implementación efectiva de las subvenciones gubernamentales y, posteriormente, la reducción de los costes de producción.
Manuel Fernández Losa, cogestor del fondo
El hidrógeno verde -generado con energías renovables- se utilizará en algunos procesos de industrialización que no se pueden cambiar. Por ejemplo, se utiliza en fabricación de fertilizantes a partir de metano y en el futuro se utilizará hidrogeno verde para descarbonizar su fabricación. También es probable que se utilice hidrogeno verde para descarbonizar industrias como la acería. El principal problema es que el hidrógeno verde es muy caro y requiere, y requerirá, subsidios para ser rentable. Implica que el papel del hidrógeno va a ser menor del que muchos quieren.
Por otro lado, la industria del hidrógeno va a ser más local que exportadora. Hay quien quiere crear hubs de hidrógeno, pero transportarlo requiere alto coste energético y ya ocurre que las empresas que producen oxígeno, nitrógeno y otro tipo de gases conforman industrias locales.
Como la mayoría de la descarbonización va a ser con renovables -solar y eólica y baterías-, el hidrógeno tendrá un papel de apoyo cuando el sol no brille o el viento no sople, y las baterías estén descargadas. Efectivamente, una vez se alcanza una descarbonización del 85/90% descarbonizar el resto requiere sobredimensionar solar, eólica y baterías, y con las tecnologías actuales este último tramo es más barato con hidrógeno verde. La cuestión es si queremos permitirnos el lujo de descarbonizar ese último 10%, pues el sistema eléctrico está diseñado para que 80% de los costes se produzcan en 20% del tiempo, o sea, garantizar la continuidad.
Con todo, la movilidad por tierra será eléctrica, por baterías. El hidrógeno verde pierde el 30% de energía al transformar el MWh de energía eléctrica en MWh de hidrógeno y otro 30% en el proceso contrario. En el mejor de los casos tiene un 49% de eficiencia, más bien un 30% real. Sin embargo, la eficiencia de las baterías supera 90% y su mejora en densidad energética es continua.
Tanguy Cornet, Responsable de Renta Variable Temática Global - Medio Ambiente
El hidrógeno verde está emergiendo como un tema muy prometedor y rentable para la inversión en capital, impulsado por su papel fundamental en los esfuerzos mundiales de descarbonización, las crecientes proyecciones de demanda y el importante apoyo gubernamental.
No obstante, el nivel actual de demanda de hidrógeno verde sigue siendo relativamente bajo en comparación con su potencial. En 2024, los objetivos de producción mundial de hidrógeno limpio alcanzaron entre 27 y 35 millones de toneladas (Mt), pero los objetivos de demanda se estancaron en sólo 14 Mt. Según las estimaciones, se espera que esta cifra se dispare en el futuro para contribuir al 6% de las reducciones de emisiones acumuladas necesarias para 2050 en el escenario Net Zero.
La demanda de hidrógeno debería situarse entonces entre 125Mt/año y 585Mt/año para cumplir los objetivos medioambientales. Este aumento se debe a su potencial para descarbonizar sectores difíciles de eliminar, como el acero, el cemento, los productos químicos y el transporte pesado, donde la electrificación directa es un reto. Además, el hidrógeno verde puede almacenarse y transportarse de forma eficiente, proporcionando una fuente de energía fiable que complementa a las fuentes de energía renovables intermitentes, como la eólica y la solar.
Con el coste nivelado actual (de 3 a 6 dólares/kg), el hidrógeno verde sigue siendo menos competitivo que el hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles (1,5 dólares/kg) debido a los costosos electrolizadores y a la energía renovable necesaria para alimentarlos. Este desfase entre los compromisos de la demanda y la disposición a pagar primas verdes limita la escalabilidad del hidrógeno verde para muchas empresas que operan con márgenes de beneficio bajos.
Sin embargo, las iniciativas gubernamentales en todo el mundo están empezando a impulsar el mercado del hidrógeno verde. El plan REPowerEU de la Unión Europea pretende producir 100 Mt de hidrógeno renovable para 2030. China e India aspiran a convertir su país en un centro mundial de producción y exportación de hidrógeno verde, con importantes incentivos financieros e intervenciones estratégicas.
Un mayor apoyo político y normativo al mercado del hidrógeno verde, combinado con una mayor escala de producción gracias a la colaboración internacional, debería apoyar aún más el hidrógeno verde, haciéndolo competitivo en costes con las alternativas intensivas en carbono en los próximos años.
Los gestores de nuestro fondo Candriam Sustainable Equity Climate Action siguen de cerca todos los avances políticos y tecnológicos recientes en materia de eficiencia de los electrolizadores y están reforzando su posición en este mercado en expansión. El fondo invierte en empresas que permiten mitigar el cambio climático o adaptarse a él. Invertir en hidrógeno verde no sólo promete rendimientos sustanciales, sino que también se alinea con el objetivo más amplio de un futuro sostenible y con bajas emisiones de carbono.