
4 MAY, 2026

Autor: Christophe Pouchoy, gestor de fondos del área de tecnología en La Financière de l’Échiquier (LFDE)
Los robots humanoides anuncian una revolución equiparable a la del automóvil y ya resuenan en las bolsas. Su auge, que abre perspectivas de vértigo, es uno de los vectores que vertebran el crecimiento de la robótica, una industria impulsada por los modelos de IA, las baterías y unos sensores cada vez más potentes.
La fábrica automatizada del futuro ya es una realidad, puesto que existen más de 4,5 millones de robots industriales en todo el mundo y en 2024 se instalaron 540.000 nuevas unidades. La robótica es un motor de productividad que también palía el descenso de la mano de obra en todo el mundo y está revolucionando numerosos sectores, de la logística a la agricultura. El mercado de los robots médicos, forjado por pioneros como Intuitive, Stryker y Thermo Fisher, debería alcanzar un valor de 138 500 millones de dólares en 2034. El de los vehículos autónomos y los robotaxis se cifra, por su parte, en más de 2 billones en 2040.
Los humanoides —expresión pura de la IA física— son una tendencia de primer orden en la robótica. Los nuevos actores que sean capaces de desarrollar soluciones rentables de IA en robótica humanoide serán grandes protagonistas de su adopción a escala mundial. Como el segmento de la conducción autónoma, el de los humanoides está dominado por empresas de EE.UU. y, sobre todo, de China, donde se han instalado el 85% de ellas en 2025. El gigante asiático ha convertido la robótica humanoide en una prioridad nacional y multiplica sus joyas empresariales, como UBTech Robotics, Agibot, Xiaomi, BYD o Unitree Robotics. Las tecnologías empleadas por estos robots y los vehículos autónomos son similares, por lo que actores como Tesla o Horizon Robotics se posicionan con frecuencia en ambos subsegmentos. En Europa, donde la tradición industrial viene de lejos, la adopción de estas nuevas tecnologías corre a cargo de grandes grupos como Airbus, que las utilizan para transformar sus centros de fabricación o hacer productos más inteligentes. La sueca Hexagon ha desarrollado un robot llamado Aeon capaz de realizar una amplia gama de tareas, como seleccionar e inspeccionar objetos, así como digitalizar piezas gracias a escáneres de altas prestaciones.
Aunque su coste es elevado en la actualidad y se sitúa en una media de 50.000 dólares, frente a los 1,5 millones hace 5 años, el auge de los robots humanoides en la economía real debería acelerar a medida que se abaraten. Utilizados en un primer momento en instalaciones de producción, podrían emplearse en aplicaciones comerciales con clientes humanos a partir de la próxima década.
Estamos plenamente convencidos de que esta revolución, que es comparable a la que supuso el automóvil, brinda grandes oportunidades a largo plazo.