
13 MAY, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

En un contexto de mercado cada vez más complejo, marcado por la incertidumbre macroeconómica, la dispersión entre activos y el repunte de los riesgos geopolíticos, los fondos multiactivo vuelven a situarse en el radar de los inversores como herramienta clave para construir carteras resilientes. La capacidad de combinar distintas fuentes de rentabilidad, ajustar dinámicamente la exposición al riesgo y proteger el capital en escenarios adversos se ha convertido en un atributo especialmente valioso en 2026.
En este escenario, seis selectores de fondos comparten sus estrategias preferidas dentro del universo multiactivo, poniendo el foco en soluciones que destacan por su enfoque flexible, su disciplina en la gestión del riesgo y su capacidad para adaptarse a distintos entornos de mercado. Desde propuestas globales sin sesgos predefinidos hasta estrategias especializadas o con fuerte componente defensivo, estas ideas de inversión reflejan distintas formas de abordar un mismo reto: generar rentabilidad sostenible sin perder de vista la preservación del capital.

El fondo DWS Concept Kaldemorgen es un fondo multiactivo global diseñado para ofrecer rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo a largo plazo, con un enfoque especialmente centrado en la preservación del capital y el control de la volatilidad. Este fondo fue creado y gestionado durante más de una década por Klaus Kaldemorgen, una de las figuras más reconocidas de la gestión multiactivo en Europa. Tras su retirada de la gestión diaria a finales de 2025, el liderazgo del fondo pasó a Christoph Schmidt, quien ya formaba parte del equipo gestor desde hace varios años. La transición se ha diseñado para ser gradual y continuista, manteniendo la misma filosofía de inversión y el fuerte enfoque en control del riesgo característicos del fondo, como hemos estado observando en el último año.
El objetivo principal de la estrategia es maximizar el retorno a largo plazo manteniendo un perfil de riesgo controlado. Para ello, el fondo establece dos límites clave dentro de su marco de gestión: una volatilidad anual máxima del 10% y un drawdown máximo del 10% dentro de un año natural. Este enfoque busca ofrecer a los inversores una exposición equilibrada a los mercados financieros, tratando de reducir las caídas en periodos de estrés.
Una de las características distintivas del fondo es su enfoque verdaderamente multiactivo y sin sesgo regional. El universo de inversión incluye renta variable global, bonos gubernamentales y corporativos (incluyendo high yield y mercados emergentes), oro, efectivo y divisas, además del uso táctico de derivados para implementar coberturas o ajustar la exposición al riesgo. Esta flexibilidad permite al equipo gestor adaptar el posicionamiento de la cartera a las condiciones macroeconómicas y a las oportunidades de mercado en cada momento.
La construcción de la cartera se basa en una combinación de análisis top-down y bottom-up. Por un lado, se evalúan las perspectivas macroeconómicas y de mercado para determinar la asignación estratégica entre clases de activos. Por otro, se realiza una selección activa de valores individuales con el objetivo de identificar oportunidades específicas. La cartera suele estar compuesta por entre 75 y 150 posiciones, con límites de tamaño para evitar concentraciones excesivas.
El control del riesgo es un elemento central del proceso de inversión. El equipo gestor utiliza un modelo propietario de gestión de riesgo basado en el concepto de “shortfall”, que monitoriza de forma continua la probabilidad de que el fondo supere el límite de caída establecido. Este sistema incorpora distintos niveles de alerta que pueden desencadenar ajustes en la cartera.
Desde el punto de vista estructural, la estrategia se articula en tres bloques principales. El primero está formado por activos orientados a la preservación del capital, que actúan como amortiguador en entornos de mercado adversos. El segundo corresponde a una base de generación de ingresos, compuesta principalmente por acciones con dividendos y crédito corporativo. El tercero es un componente táctico que permite aprovechar oportunidades de mercado mediante posiciones adicionales o derivados.
A cierre de febrero de 2026, el fondo presentaba una asignación aproximada del 44% en renta variable, cerca del 36% en renta fija (principalmente crédito corporativo), alrededor del 9% en oro y algo más del 10% en liquidez, reflejando su enfoque diversificado.

En un entorno de mercado más incierto, con mayor dispersión entre sectores y estilos, la gestión activa vuelve a ser especialmente relevante. En este contexto, en Caja Ingenieros consideramos que DJE Zins & Dividende es una solución eficiente y prudente para implementar una visión de mercado que combina búsqueda de rentabilidad, generación de rentas y control del riesgo.
DJE Kapital es una gestora independiente con más de cinco décadas de trayectoria y una sólida reputación dentro de la gestión activa. Su propuesta nos gusta porque destaca por su aproximación flexible y disciplinada, capaz de integrar el análisis macroeconómico con una selección activa de activos. Esa combinación permite adaptar la cartera, sin perder consistencia en el proceso de inversión.
La estrategia del fondo se apoya en su metodología propia FMM, que combina análisis fundamental, monetario y técnico. Este enfoque permite unir la visión del ciclo económico con una selección rigurosa de compañías y bonos, incorporando variables de valoración, momentum, entorno monetario y señales de mercado. El resultado es una cartera dinámica, con capacidad de ajustar su posicionamiento conforme evolucionan los fundamentales y las condiciones financieras. Uno de los elementos diferenciales del fondo es su sistema interno de scoring, que evalúa cada compañía a partir de múltiples factores, entre ellos valoración relativa, recomendaciones de analistas, criterios de sostenibilidad o liquidez. Este modelo aporta disciplina al proceso y permite revisar de forma continua el atractivo de cada inversión.
En renta variable, el fondo puede alcanzar hasta un 50% de exposición, lo que les permite capturar el potencial de los mercados bursátiles manteniendo un perfil prudente. Actualmente, la exposición se sitúa en torno al 49%, cerca del máximo permitido, con una rentabilidad estimada por dividendo cercana al 2,4%. Entre las principales posiciones destacan compañías de calidad y crecimiento estructural como Eli Lilly y Taiwan Semiconductor.
En renta fija, el proceso mantiene el mismo rigor analítico mediante un enfoque bottom up aplicado a bonos corporativos. Se analiza tanto la calidad del emisor como las características específicas de cada instrumento, incluyendo rendimiento, liquidez y valor relativo. En deuda soberana, la estrategia pone el foco en la gestión activa de la duración y de la liquidez. Actualmente, la cartera de bonos presenta una calificación media de BBB+ y una duración cercana a 4,8 años. Además, la exposición neta al dólar, en torno al 40%, añade una fuente adicional de diversificación.

Dentro de la categoría de Morningstar de fondos mixtos agresivos (EAA Fund USD Aggressive Allocation), First Eagle Amundi International Fund es uno de los fondos de referencia, contando con la calificación máxima de 5 estrellas.
La estrategia cuenta con más de 8.300 de AUMs a cierre de febrero y con un extenso track record de casi 30 años.
Puntos destacados del fondo:
Distribución de la cartera:
Posicionamiento actual:

Cuando uno analiza el BL Global 50, descubre un fondo que ha sabido construir una identidad propia dentro del universo mixto global. Su arquitectura equilibrada parte de una asignación flexible a renta variable de entre 30 - 70%, complementada con renta fija, liquidez y una exposición estratégica al oro a través de ETCs, utilizada como elemento de protección frente a riesgos sistémicos. Esta estructura no responde únicamente a un reparto mecánico entre activos, sino a una filosofía basada en la calidad, la valoración prudente y una gestión activa orientada a preservar el capital.
Las principales características de fondo son las siguientes:
En estos momentos de volatilidad disparada por el riesgo geopolítico, los sesgos más recurrentes contra los que debe luchar un inversor en situaciones así y la fórmula para evitarlas se basan en, por un lado, no precipitarse en ventas aceleradas de activos de riesgo y, por otro, comprobar la buena alineación de su cartera con su perfil de riesgo. Finalmente, en función de lo anterior, aprovechar para mover posiciones o dar entrada a nuevas inversiones si se considera buena oportunidad por las caídas de precio de activos en los mercados. Creo que todo lo anterior lo puede facilitar el fondo que hoy glosamos. En el momento de redactar estas líneas (5 de febrero de 2026), la rentabilidad YTD del fondo es de +6,3%.
En definitiva, el BL Global 50, distribuido en España por el grupo La Française, no es solo un fondo mixto, es realmente una propuesta construida con serenidad, criterio y una visión patrimonialista que prioriza la consistencia a lo largo del tiempo. Un producto que, más que perseguir modas, se centra en ofrecer un equilibrio inteligente entre crecimiento y estabilidad.

Dentro del universo multiactivo, Algebris Financial Income responde a un planteamiento diferente al de la mayoría de los fondos mixtos. En lugar de limitarse a una combinación genérica de renta fija y renta variable, el fondo articula su mandato sobre la tesis de invertir de forma transversal en toda la estructura de capital del sector financiero global. Este universo, que abarca desde acciones y deuda sénior hasta instrumentos híbridos y preferentes, exige un conocimiento sectorial de nicho que pocos competidores pueden replicar con el mismo rigor y consistencia analítica.
Esta especialización constituye el factor diferencial de la estrategia. Mientras que en otras propuestas multiactivo la creación de valor depende principalmente de la asignación táctica entre grandes clases de activos, este fondo aporta una dimensión extra centrada en la agilidad para rotar entre distintos instrumentos de un mismo emisor según el momento del ciclo, las valoraciones relativas y el pulso de los fundamentales. En un sector tan regulado y heterogéneo, donde las oportunidades pueden bascular rápidamente entre el equity y la deuda, esta flexibilidad interna es la que define el perfil de la estrategia.
La identidad de la gestora se alinea de forma natural con este planteamiento, pues Algebris ha especializado su trayectoria en el análisis del sector financiero. Esta experiencia acumulada facilita una visión detallada para seleccionar emisores y evaluar con precisión el comportamiento de cada tramo del balance, lo que permite construir una cartera con una granularidad en el control del riesgo que las estrategias generalistas difícilmente pueden alcanzar.
Con todo, el momento del ciclo introduce una lectura necesariamente más cauta. El sector financiero ha tenido un comportamiento muy positivo en 2025, lo que ha reducido el margen de seguridad que existía en trimestres anteriores. Buena parte de la mejora operativa y del efecto favorable de los tipos de interés parece ya incorporada en los precios.
A esto se añaden varios focos de incertidumbre que conviene no perder de vista, como la creciente interconexión entre la banca tradicional y la financiación no bancaria en segmentos de crédito privado o la posible tensión de liquidez en determinadas estructuras semilíquidas. La moderación progresiva del impulso sobre márgenes, una mayor dispersión en la calidad crediticia y la presión en materia de inversión tecnológica e inteligencia artificial son elementos que alteran, al menos en parte, el mapa de riesgos del sector.
En este contexto, la relación entre valoración y fundamentales merece una revisión más exigente que la que hubiera sido necesaria hace algunos trimestres. Con independencia de la lectura táctica del momento, estrategias como esta merecen un seguimiento continuado, ya que su perfil de especialización y la amplitud de su mandato las convierten en un punto de partida relevante cuando se considera construir o reforzar una posición activa en el sector financiero global.

R‑co Valor es un fondo mixto global y flexible, creado en 1994, cuyo objetivo es generar crecimiento de capital a largo plazo mediante una asignación dinámica entre renta variable, renta fija y liquidez. Su carácter distintivo es el enfoque folio en blanco, que implica que el fondo no sigue índices de referencia ni mantiene sesgos predeterminados por estilo, sector o geografía, permitiendo una gestión puramente discrecional basada en convicciones.
El proceso de inversión se estructura sobre una combinación de análisis top‑down y bottom‑up, con especial atención al ciclo económico. La construcción de cartera se articula en tres pilares: defensivo, cíclico y de crecimiento secular, con el objetivo de diversificar las fuentes de rentabilidad en distintos entornos de mercado.
El fondo mantiene una cartera concentrada de alta convicción —generalmente 40‑50 valores— seleccionados por su solidez y capacidad de creación de valor. La gestión se realiza en euros y la exposición a divisas no se cubre, lo que introduce una fuente adicional de diversificación.
Es relevante el papel de la liquidez como herramienta táctica de gestión del riesgo. En un contexto de elevada volatilidad e incertidumbre geopolítica, los gestores han optado por mantener una parte importante del fondo en instrumentos monetarios y similares —bonos soberanos europeos de muy corto plazo y fondos monetarios— en lugar de aumentar la exposición a renta fija tradicional, renunciando deliberadamente a rentabilidades adicionales que el equipo considera que no compensan el riesgo de iliquidez en un mercado inestable, donde prioriza la capacidad de reaccionar rápidamente para reasignar capital hacia oportunidades que surjan en momentos de corrección. Esta postura está alineada con el énfasis del equipo en mantener un marco de gestión prudente y adaptable.
Actualmente, el fondo tiene una exposición a renta variable del 73,8%. Geográficamente la cartera tiene un 52% en Norteamérica, 27% en emergentes y 21% en Europa.
El fondo está liderado por Yoann Ignatiew desde 2008, acompañado por Charles‑Edouard Bilbault y Henri Captier, junto a un equipo de 5 analistas especializados que realiza análisis fundamental.
Yoann Ignatiew bien merece una reunión, un auténtico gestor de convicción, que transmite con energía al público de la sala, sus tres temas de inversión favoritos: la inteligencia artificial, la minería y la salud. En todos ellos ha aprovechado las recientes caídas para reforzar su posicionamiento. Consciente de que la exposición en minas de oro, energía y salud deberían resistir mejor; mientras que las posiciones más cíclicas, en lujo, industria y minas de cobre, serán más vulnerables si el conflicto de Irán continua por un largo periodo. Vigilante también en China, donde de momento, la reserva de petróleo debería amortiguar los efectos de la guerra.
Precisamente en 2025 los contribuidores principales fueron el sector minero y China, esto le hizo destacar ante sus competidores y demostrar en la práctica su razonamiento de los últimos años. De momento, el equipo se mantiene cauto ante la incertidumbre de los mercados, estaremos atentos a los siguientes pasos de Yoann.