
1 JUL, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Los inversores españoles están reconfigurando sus carteras ante un escenario marcado por la inestabilidad geopolítica y la concentración de los mercados. Así lo refleja el Estudio Global de Perspectivas de Inversión (GIIS, por sus siglas en inglés) de Schroders, que este año ha encuestado a más de 1.000 inversores institucionales, gestores de patrimonios y otros intermediarios de todo el mundo, con un total de 72 billones de dólares en activos bajo gestión.
La encuesta, realizada entre abril y mayo de 2026 tras el estallido de la guerra en Irán a principios de año, pone de manifiesto que el 89% de los inversores españoles —frente al 85% de los globales— espera una mayor volatilidad en los mercados durante los próximos doce meses. Entre sus principales focos de preocupación destacan la incertidumbre en torno a la política exterior y el liderazgo mundial de Estados Unidos (70%) y el conflicto en Oriente Medio (66%). A ello se suman otros riesgos como una mayor escalada de los conflictos geopolíticos (55%), las crisis de precios de las materias primas y la energía (51%) y la desaceleración económica o la recesión (49%).
Frente a este panorama, la diversificación (89%) y la protección frente a las caídas y la preservación del capital (77%) se consolidan como las prioridades principales de las carteras españolas. Casi la mitad de los encuestados (49%) reconoce que está aumentando la diversificación geográfica fuera de Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades de compra.
En este contexto, la confianza en la gestión activa se refuerza notablemente entre los inversores españoles. El 87% considera que puede ayudarles a alcanzar sus objetivos de inversión en los próximos 12 a 18 meses, ya sea para aprovechar oportunidades de rentabilidad superior, aportar diversificación o gestionar el riesgo de concentración en los mercados de renta variable. De hecho, un 40% afirma estar aumentando su exposición a productos de gestión activa específicamente para reducir el riesgo de concentración en los índices.
Los ETF activos también ganan protagonismo como vehículo de diversificación: el 68% de los inversores españoles destaca esta ventaja, frente a solo el 49% de los globales. El principal atractivo sigue siendo el menor coste frente a los fondos de inversión activos tradicionales (70%), aunque en España también se valoran la mejora de la liquidez en el mercado secundario (55%), la liquidez intradía y la flexibilidad de negociación (51%) y una mayor transparencia de la cartera (51%). En cuanto a dónde resulta más valiosa la gestión activa dentro de un ETF, los inversores españoles apuntan a las estrategias temáticas o sectoriales (49%), a diferencia de sus homólogos globales y europeos, más centrados en las acciones de pequeña y mediana capitalización.
El estudio también constata un cambio en la forma de abordar la renta variable: más de la mitad de los inversores españoles (55%) evalúa ya las oportunidades en mercados públicos y privados de forma conjunta, en lugar de mantener asignaciones separadas. Las estrategias se adaptan cada vez más a objetivos concretos de cartera. Para respaldar el crecimiento a largo plazo, destacan la renta variable activa basada en fundamentales (68%), el private equity de compra de grandes empresas y las estrategias de growth y venture capital (63% en ambos casos) y las estrategias de pequeña y mediana capitalización (61%). Para protegerse de la inflación y preservar capital, los inversores españoles priorizan las estrategias long-short market neutral (59%), la inversión cuantitativa o sistemática (46%) y las estrategias basadas en factores o de beta inteligente (44%).
Un 63% de quienes utilizan estrategias de renta variable regional o geográfica señala la incertidumbre macroeconómica y geopolítica como el principal reto a la hora de tomar decisiones de asignación. Entre las clases de activos preferidas para generar ingresos ajustados al riesgo en los próximos 12 a 18 meses figuran la renta variable (53%), el crédito high yield (38%), la deuda privada negociada en mercados públicos y los bonos del Estado (36% y 32%, respectivamente), lo que confirma un giro hacia un enfoque multiactivos más allá de la renta fija tradicional.
Las asignaciones a crédito también evolucionan a medida que los inversores buscan mayor diversificación de flujos de caja y resiliencia. Dentro del crédito público, el 61% de los inversores españoles considera atractivos los bonos corporativos con calificación de grado de inversión para obtener ingresos reales y estables, mientras que el 67% ve oportunidades en crédito en situaciones de estrés o especiales.
En el terreno privado, los préstamos directos se perciben como una fuente fiable de ingresos para el 39% de los encuestados, mientras que un 32% identifica la resiliencia del capital como objetivo clave de sus asignaciones a activos inmobiliarios.
Para Leonardo Fernández, director general para Iberia de Schroders, el mensaje es claro: "en un mundo cada vez más volátil, los inversores españoles están reestructurando sus carteras para dar prioridad a la diversificación y la resiliencia, al tiempo que deben hacer frente al riesgo geopolítico". Según Fernández, el mundo ha pasado de una globalización propensa a crisis deflacionistas a una fragmentación geopolítica en la que la reconfiguración de las cadenas de suministro puede generar presiones inflacionistas, lo que exige de los gestores capacidad de selección, gestión del riesgo y respuesta dinámica ante unas condiciones de mercado que cambian con rapidez.