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¿Nos dejamos llevar por nuestras emociones a la hora de ahorrar?
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¿Nos dejamos llevar por nuestras emociones a la hora de ahorrar?

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25 FEB, 2019

Por RankiaPro

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Algunos sesgos como la extrapolación o el exceso de confianza son parte de las consecuencias que puede provocar el dejarnos llevar por nuestras emociones a la hora de ahorrar. Gonzalo Viveros, economista de Altafid, y Hugo Aravena, presidente de CFA Society Chile, nos detallan en este artículo la importancia de la planificación financiera personal y contrastar hipótesis de inversión con opiniones contrarias, entre otros asuntos.

Gonzalo Viveros, economista de Altafid

La evidencia muestra que las personas sí son susceptibles a emociones y sesgos psicológicos al momento de ahorrar e invertir, lo que incluye a inversionistas profesionales. Estos errores pueden comprometer el patrimonio personal. 

Entre los sesgos que se han estudiado están la extrapolación, el exceso de confianza y la disposición asimétrica que tenemos ante ganancias y pérdidas. 

Extrapolar se refiere a no hacer una adecuada inferencia estadística, tendiendo a proyectar el futuro con base en eventos que subjetivamente son más significativos, como podrían ser aquellos más recientes. 

El exceso de confianza nos hace pensar que el rendimiento de nuestras inversiones depende de nuestras propias decisiones solamente, dejando de lado que en realidad no todo está en nuestras manos.

La disposición asimétrica nos hace sufrir más con una pérdida por un monto determinado que con una ganancia por el mismo monto, perdiendo de vista la riqueza final.

Estos comportamientos nos pueden llevar a cometer errores. Por ejemplo, la disposición asimétrica nos empuja a liquidar de forma anticipada nuestras inversiones para “realizar ganancias”, aunque estas tengan potencial para continuar desempeñándose bien. Lo contrario hacemos con las pérdidas: para no materializar pérdidas, mantenemos inversiones que podrían seguir perdiendo valor. Este comportamiento, además, puede ser ineficiente desde el punto de vista tributario.

Hugo Aravena, presidente de CFA Society Chile

Los seres humanos somos emocionales y las emociones influyen en muchos aspectos de nuestra vida; incluyendo, por cierto, las decisiones de inversión y ahorro, y en especial, cuando nos referimos a las finanzas personales, donde ciertamente afectan la forma en cómo invertimos.

Las evidencias en esta materia son amplias. En la década del 70’ comenzó el estudio de las emociones en las finanzas derivando en el surgimiento de la economía del comportamiento, cuyo principal exponente es el psicólogo Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía.

En esta línea, podemos observar que cuando nos sentimos confiados es común tomar decisiones de inversión arriesgadas y apresuradas. Por otra parte, cuando nos inunda la incertidumbre, se suelen tomar decisiones de bajo riesgo y con excesiva cautela.

Esto explica que cuando se logran ganancias, no se toman las mismas decisiones que cuando hay pérdidas, ya que los inversionistas las valoran emocionalmente de distinta forma.     

Otro ejemplo puede ser cuando un amigo o cercano nos comenta que ha obtenido altas rentabilidades invirtiendo en ciertos activos y surge la inquietud de invertir en los mismos, por el miedo a perder una posible buena inversión. Esto lleva a las personas a apresurarse al invertir, en vez de tomarse el debido tiempo de análisis.

Algunos consejos que pueden ser útiles para ahorrar más y mejor, sin dejarse llevar por las emociones, son: la planificación de las finanzas personales, contrastar hipótesis de inversión que tengamos con opiniones contrarias, contar con la asesoría de expertos en el área y, avanzar en el conocimiento de variables fundamentales en inversión como diversificación y análisis de costos de inversión.

En definitiva, el estudio de las emociones en finanzas nos ha permitido tomar conciencia sobre cómo estas impactan en nuestras decisiones de ahorro e inversión. De esta manera, podemos evitar reacciones que puedan dañar las ganancias logradas con esfuerzo, permitiendo que el mercado financiero funcione como un aliado en el cumplimiento de nuestras metas personales.

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