
26 OCT, 2026
Por Sofía Vargas de RankiaPro

El 8 de octubre, San Sebastián acogió una nueva edición de los Funds Meetings de RankiaPro, en formato de almuerzo con profesionales de la inversión. Cinco gestoras presentaron su visión ante selectores de fondos y banqueros privados: DNB Asset Management, SIA Asset Management, Rothschild & Co Asset Management, NAO Sustainable Asset Management y Dunas Capital. Las tesis fueron muy distintas entre sí, pero todas giraron en torno a una misma pregunta: cómo invertir en un mercado muy concentrado en la inteligencia artificial y en las grandes tecnológicas. Unos optaron por entrar de lleno en ese ecosistema, otros por la valoración, los recursos naturales o la preservación del capital.
Pablo San José, Sales Manager de DNB Asset Management, presentó DNB Fund Technology. Es un fondo de renta variable global long only centrado en tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT). El proceso de selección se apoya en cuatro pilares. El primero es la temática de fondo. El segundo, la creación de valor, que el equipo mide por gobierno corporativo, economías de escala y barreras de entrada. Los otros dos son el momentum del negocio y la valoración, es decir, qué descuenta ya el precio. Lo ilustró con Samsung, que entró en cartera cuando el pesimismo del mercado había llevado su múltiplo a mínimos. Micron, en cambio, sirve de contraejemplo: el equipo considera su valoración exigente frente a la media histórica del sector. El mensaje central es batir al índice cayendo menos. A 31 de agosto de 2026, el fondo acumula un 545% en diez años, frente al 481% de su índice de referencia. En ese mismo periodo, su caída máxima mensual fue del 16%, frente al 28% del índice.
En cuanto al posicionamiento, el fondo sigue invertido en la cadena de valor de la IA. Los datos que presentó la gestora a 3 de agosto de 2026 apuntan a que el capex de los hiperescaladores se multiplicará por siete en cuatro años. Aun así, el equipo señala riesgos en el ecosistema de Nvidia, como la financiación de sus propios clientes o el entrenamiento de modelos punteros en chips propios (TPU). En software, donde el mercado debate si la IA acabará con el modelo SaaS, el equipo selecciona caso a caso, con apuestas como Atlassian. A 31 de agosto de 2026, Microsoft, Alphabet y Nvidia son las mayores posiciones. En lo que va de año, el fondo ha aumentado peso en Broadcom y lo ha reducido en Nokia. Su rentabilidad neta es del 24,4% en términos absolutos y del 5,2% frente al índice, con Samsung, STMicroelectronics y Atlassian como principales contribuidores.
Fernando Maldonado, Head of Corporate and Business Development, defendió la tesis “A long Value Cycle ahead”. La presentación la firmaba junto a Marcos Hernández Aguado, Managing Partner y CIO. SIA aplica una filosofía de “valor estratégico” resumida en sus 4G: buen negocio, buen equipo directivo y buen balance, todo a buen precio. El equipo sigue una watch list de 300 compañías y descarta derivados, coberturas y market timing, con un objetivo de rentabilidad del 10 al 12% anual. Su lectura del mercado es que el conjunto de la bolsa no está caro: solo lo están la tecnología y el Nasdaq. A su juicio, ha comenzado el cuarto ciclo value desde la Segunda Guerra Mundial. Para LTIF Classic aportó estas cifras: entre el 30 de junio de 2020 y el 9 de abril de 2026, el fondo obtuvo un 15,60% anualizado, frente al 13,41% del MSCI ACWI Net Return en euros. En 2025, su valor liquidativo subió un 12,5% (datos a 31 de diciembre de 2025).
La cartera del Classic tiene un sesgo claramente contrario al mercado. Incluye compañías en reestructuración (Grifols, ISS, Henkel, Reckitt), petróleo y gas, salmón y el negocio de vales de comida digitales (Pluxee, Edenred). Viscofan se presentó como ejemplo de inversión estratégica: líder mundial en tripas para embutidos, con un plan de crecimiento a 2030. La segunda estrategia, LTIF Natural Resources, parte de dos ideas. Las materias primas cotizan en mínimos de 50 años frente a la renta variable y la falta crónica de inversión anticipa déficits de oferta. Por eso el fondo invierte en compañías generadoras de caja en lugar de en la materia prima física. La gestión es oportunista: a mediados de febrero de 2026 recortó cobre y amplió petroleras y salmoneras. El fondo subió un 18% en 2025 y acumulaba un 18,8% en el año a cierre de agosto de 2026.
Natalia Ortega, Ventas Institucionales de Rothschild & Co AM, presentó R-co Valor bajo el lema “Navegar un mercado concentrado”. Es una SICAV de gestión discrecional y flexible, lanzada el 8 de abril de 1994. Combina una cartera global de renta variable organizada por temas de inversión con un colchón monetario que se ajusta según las convicciones del equipo. El análisis macroeconómico partió de Estados Unidos. Allí la inflación sigue por encima del objetivo de la Fed y la inversión en IA impulsa el crecimiento, aunque su financiación compite cada vez más con la deuda pública. A ello se suman un déficit persistente y unas elecciones de mitad de mandato inciertas. A 31 de agosto de 2026, la clase C EUR acumula una rentabilidad anualizada del 10,6% desde su creación y obtuvo un 16,2% en 2025.
A esa misma fecha, el fondo tiene un 76,5% en renta variable y un 23,5% en activos monetarios y equivalentes. Tecnología e internet (29,3%) y minería (17,2%) son los mayores bloques sectoriales. La gestora defiende el sector salud, que considera innovador y defensivo pero olvidado por el mercado. También apuesta por las mineras de oro, por el apalancamiento operativo que ofrecen frente al metal, y por la capacidad de innovación china. En 2026, Freeport-McMoRan, Newmont y Ferrari han sido los principales contribuidores; Xiaomi, Kingdee y LVMH, los principales lastres. La rentabilidad en el año es del -1,1% a 31 de agosto de 2026.
Sergio Luján y Eugeni Segarra, Fund Managers de NAO Sustainable Asset Management, defendieron una propuesta pensada para ocupar una posición estructural en las carteras: un fondo core de renta variable europea. Se canaliza a través de NAO Renta Variable Europa y del vehículo luxemburgués Protea Fund NAO European Equities. Su punto de partida es analizar compañías y no etiquetas. Antes de invertir, el equipo quiere entender cómo gana dinero cada empresa, cuánto capital necesita, qué riesgos asume y qué rentabilidad se está comprando. La disciplina se traduce en límites concretos: entre 30 y 40 compañías, no más del 20% por sector y hasta un 25% de exposición fuera de Europa. La gestión es colegiada, con tres miradas que desembocan en una decisión de equipo, y los gestores tienen su propio dinero invertido en los fondos.
Las temáticas de la cartera combinan sectores con tendencia secular y negocios de calidad a precios razonables. En tecnología, el foco está en la nube, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y los semiconductores. Se suman la electrificación y los centros de datos, los financieros con alta rentabilidad por dividendo y recompras, y el sector aeroespacial y de defensa, donde el equipo busca valor “más allá de las modas”. El argumento más diferencial fue el comportamiento en mercados bajistas. En los años cerrados de 2020 y 2022, NAO Renta Variable Europa ganó un 8,80% y cedió un 2,30%, respectivamente, frente al -3,21% y el -9,49% del Euro Stoxx 50 Net Return.
Álvaro Gil, Sales Manager de Dunas Capital, presentó Dunas Valor Flexible FI, fondo de retorno absoluto multiactivo y multiestrategia con foco en la zona euro. Pertenece a una gama de cuatro perfiles y su objetivo es Euribor 12 meses más 400 puntos básicos (clase I), con una volatilidad máxima del 10% y un horizonte de cinco años. Sus márgenes son amplios: la exposición a renta variable puede ir del -30% al +75% y la duración, de -5 a +10. La cartera no replica ningún índice. Los equipos de renta fija y renta variable compiten internamente por el capital, con un enfoque bottom-up y la preservación del capital como objetivo principal.
A 30 de septiembre de 2026, la renta fija ofrece una TIR del 3,77%, con una duración de tipos de 2,11. La exposición neta a renta variable, ajustada por betas, es del 28,13%. Entre las principales posiciones de bolsa están E.ON, SAP, Redeia y CAF, junto a varios ETF del sector salud. En renta fija predominan bonos flotantes de emisores como Barclays, US Bancorp o Nationwide. La clase I acumula un 2,98% en 2026 hasta septiembre, tras cerrar 2025 con un 8,68%.