
26 OCT, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La reunión de la Fed de esta semana, cuya decisión se conocerá el 28 de octubre, concentra buena parte de la atención de los mercados. Los tipos están en el rango del 3,75% al 4,00% tras la subida de septiembre, la inflación no termina de ceder y las elecciones de medio mandato se acercan, un cóctel que complica cualquier lectura sencilla del banco central.
A ello se suma un presidente, Warsh, poco proclive a dar pistas sobre el rumbo de la política monetaria. Para los selectores de fondos, la cuestión no es solo qué decidirá el comité, sino qué mensaje lanzará de cara a diciembre y a 2027. Cuatro gestoras ofrecen su diagnóstico, con coincidencias y matices relevantes.
Tres de las cuatro gestoras consultadas sitúan su escenario central en un mantenimiento de los tipos en el rango del 3,75%-4,00%. Cristina Gavín, jefa de renta fija en Ibercaja Gestión, constata que el mercado da por hecho que no habrá cambios, y Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos, espera igualmente que la Fed mantenga los tipos, aunque con un sesgo restrictivo.
Esa lectura la comparten Kish Pathak, analista de investigación de renta fija en MFS IM, y Erik Weisman, economista jefe y gestor de carteras en MFS IM. La excepción es Eric Winograd, economista jefe para EEUU de AllianceBernstein, que ve la reunión como “una moneda al aire” y sostiene que “el mercado está subestimando las probabilidades de una subida”, que según su análisis se descuenta solo en un 25-30%.
Winograd argumenta que, sin el ruido del discurso de la Fed, el mercado ya descontaría una subida. Los datos de inflación de septiembre no mostraron ningún impulso a la baja, los precios de la energía están en máximos del ciclo o cerca de ellos y la expectativa de inflación a un año de la Fed de Nueva York marca su nivel más alto del ciclo.
Winograd añade razones tácticas: subir los tipos tras sugerir lo contrario varios miembros del comité demostraría que la Fed, y no el mercado, lleva el timón, y hacerlo una semana antes de las elecciones subrayaría su independencia del calendario político.
Frente a esa tesis, Gavín apunta que la proximidad de las elecciones de medio mandato y la necesidad de evaluar el efecto de la subida de septiembre invitan a posponer la decisión. Aunque el IPC de septiembre sorprendió al alza, aún le parece pronto para confirmar la tendencia. Pathak y Weisman añaden que Warsh prefiere fijarse en tendencias y que Waller ha afirmado que las subidas “no tienen por qué producirse en reuniones consecutivas”.
El mercado laboral es el principal punto de fricción. Scherrmann describe un enfriamiento: las nóminas no agrícolas se moderaron bruscamente en septiembre, con revisiones a la baja, los salarios crecen un 3,0% interanual, el menor ritmo desde 2021, y el paro sube al 4,2%, aunque la mayor participación mantiene el pleno empleo. Pathak y Weisman, en cambio, ven un mercado laboral en buena forma.
En precios, Scherrmann estima que el PCE subyacente subirá en torno al 0,3% mensual, señal de una inflación que se mueve de lado, sin acelerarse ni converger hacia el objetivo. Winograd advierte de que la energía en máximos del ciclo mantendrá elevada la inflación general, mientras que Pathak y Weisman recuerdan que un acuerdo en Irán y el abaratamiento de la energía aliviarían las presiones latentes.
Para diciembre, las lecturas se acercan. Gavín señala que el mercado anticipa una nueva subida, y Pathak y Weisman resumen que “los tipos se mantendrán por ahora, pero diciembre sigue siendo una opción”. Scherrmann prevé una pausa con sesgo restrictivo y recuerda que “el debate sobre un mayor endurecimiento está lejos de haber terminado”, con un comité dividido entre quienes abogan por la paciencia y quienes temen una inflación más persistente.
Winograd sitúa la clave en Warsh: si defiende una subida, tendrá apoyo suficiente; si prefiere esperar, tendrá votos, aunque probablemente con varios en contra. Gavín añade que la valoración del presidente de la Fed sobre la economía puede dar pistas aunque no haya orientación oficial.
Más allá de diciembre, Gavín contempla dos subidas adicionales en 2027 si la fortaleza del consumo se mantiene y las presiones inflacionistas se enquistan. Pathak y Weisman identifican los factores que podrían inclinar la balanza: una solución a la guerra de Irán que abarate la energía y la estabilidad de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial, ya que la economía ha resistido gracias a la inversión en ese ámbito y al efecto riqueza de la renta variable.
Más que una decisión puntual, la reunión de esta semana pone a prueba una Fed que prefiere los datos a las promesas. Las cuatro gestoras dibujan un abanico que va de la subida inmediata a la pausa seguida de nuevas alzas en 2027, y esa amplitud es la verdadera señal para el selector de fondos: sin orientación prospectiva, cada cifra de inflación y de empleo pesará más, y el posicionamiento exigirá tanta flexibilidad como convicción.