
6 FEB, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El Banco Central Europeo (BCE) decidió ayer mantener sin cambios los tipos de interés en el 2% por quinta reunión consecutiva, reforzando su estrategia de cautela en un entorno marcado por señales mixtas en inflación, crecimiento y condiciones financieras. El Consejo de Gobierno volvió a insistir en que cualquier movimiento futuro dependerá estrictamente de los datos, evitando comprometerse con un calendario concreto para una eventual relajación monetaria.
La decisión era ampliamente esperada por el mercado, pero el foco se desplazó rápidamente hacia el mensaje de la presidenta, Christine Lagarde y, especialmente, hacia el papel que está jugando la apreciación del euro y su impacto desinflacionista. Un factor que, según reconocen distintos expertos, está cada vez más presente en el análisis del BCE.
“La apreciación del euro en el último año y su impacto desinflacionista sí podrían aumentar la probabilidad de bajadas de tipos del BCE”, explica Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand AM. En su opinión, el propio BCE es consciente de que un euro excesivamente fuerte puede convertirse en un freno adicional para la inflación y la actividad. “Lo más interesante de la rueda de prensa ha girado en torno a las preguntas sobre la divisa y, efectivamente, reconoce que lo están monitorizando”, añade.
Esta lectura es compartida por Vincent Lagger, Senior Portfolio Manager Multi-Asset en Zürcher Kantonalbank (Swisscanto), quien considera que la institución está optando deliberadamente por ganar tiempo. “Al mantener el statu quo, el BCE está, en la práctica, evaluando el impacto del euro fuerte y de las tensiones comerciales sobre la economía real. El mensaje es claro: el camino hacia la normalización será gradual, basado en los datos y sin prisas”, señala.
Desde Fidelity, Salman Ahmed, responsable global de macro y asignación estratégica de activos, subraya que, aunque el escenario central sigue siendo de estabilidad de tipos en el corto plazo, los riesgos de inflación a la baja podrían forzar un cambio de rumbo más adelante. “Seguimos viendo riesgos claros de que esta inflación inferior a la prevista pueda resultar persistente, lo que podría impulsar al BCE a actuar a lo largo del año”, apunta. En este sentido, destaca la reciente caída de la inflación en servicios, coherente con la esperada desinflación salarial, así como el impacto de la desviación comercial respecto a China y una mayor apreciación del euro. No obstante, advierte de que el BCE también estará atento a posibles presiones al alza derivadas de las materias primas.
Pese a estos riesgos a la baja para la inflación, no todos interpretaron el mensaje del BCE como claramente acomodaticio. Christian Schulz, economista jefe de Allianz GI, considera que la reunión tuvo “un tono ligeramente restrictivo (hawkish)”. A su juicio, Lagarde restó importancia a la reciente moderación de los precios, “a pesar de que la inflación general cayó hasta el 1,7% en enero y de que la inflación subyacente está descendiendo más rápidamente de lo que el BCE había previsto en diciembre”.
Desde el ámbito de la renta fija, Simon Dangoor, subdirector de inversiones de renta fija y responsable de estrategias macro de renta fija en Goldman Sachs AM, cree que el Consejo de Gobierno mantendrá una línea continuista en los próximos meses. “La turbulencia reciente no parece suficiente para empujar al BCE a modificar su hoja de ruta”, afirma. Según Dangoor, las presiones acomodaticias vinculadas a un posible retorno de los aranceles, la incertidumbre geopolítica y la apreciación del euro se ven compensadas por un crecimiento aún resistente y por el encarecimiento de las materias primas, lo que limita el margen para una reacción inmediata.