
16 FEB, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La Française ha anunciado que su filial especializada en inversiones alternativas, Cigogne Management, ha superado los 2.000 millones de euros en activos bajo gestión. Con más de dos décadas de experiencia, la firma consolida su posición en estrategias de arbitraje y amplía el acceso a enfoques que antes estaban reservados a inversores institucionales.
Cigogne Management despliega una amplia gama de estrategias de arbitraje orientadas a capturar ineficiencias de mercado en distintos entornos. Entre sus especialidades se incluyen el arbitraje de crédito, de ABS/MBS, de CLO, de renta fija, de fusiones y adquisiciones y de convertibles.
La gestora combina la agilidad de una estructura emprendedora con el respaldo de un gran grupo. Su modelo integra la experiencia de los operadores de CIC y de los gestores de cartera de Cigogne Management, favoreciendo una comunicación constante a lo largo de todo el proceso de inversión: desde la detección de anomalías, pasando por la selección de estrategias, hasta la construcción de carteras.
El equipo está compuesto por 20 profesionales especializados, un factor que, según la firma, contribuye a la ejecución disciplinada de sus estrategias y a su capacidad para adaptarse a diferentes regímenes de mercado.
La firma considera que el actual contexto de mercado es especialmente propicio para las estrategias alternativas. La mayor volatilidad, las tensiones geopolíticas, los abultados déficits públicos y la incertidumbre sobre la política monetaria están multiplicando los movimientos y las ineficiencias en los mercados. Joffrey Czurda, CEO de Cigogne Management, afirma que “las mejores oportunidades suelen surgir cuando los mercados están bajo presión y cotizan con descuento”.
En este escenario, las estrategias de arbitraje buscan generar alfa no correlacionado con los mercados tradicionales, con menor dependencia de los movimientos direccionales dominados por un puñado de grandes capitalizadas. Para los inversores, esto se traduce, según la firma, en un perfil de riesgo-rentabilidad más equilibrado y en una mayor capacidad de diversificación y resiliencia de las carteras.