
7 AGO, 2024
Por Fabián Tiscornia

Ángel Urraburu es director de Urraburu Corredor de Bolsa en Uruguay, la firma que fundó su padre en 1975 y en la que actualmente que comparte responsabilidades con su hijo. Desde 2017 es el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), cargo que ocupó anteriormente en tres periodos consecutivos entre los años 2005 y 2011. Es el presidente de la BVM que más tiempo ha estado en el cargo.
Estaba en el cuarto año de la Facultad de Ciencias Económicas y en la dictadura me suspendieron la calidad de estudiante por 10 años (N. de la R..: fue detenido en plena dictadura militar en abril de 1977) y quedé muy complicado porque 10 años sin poder estudiar, sin poder recibirme, con dificultades para conseguir trabajo. Mi padre entró de corredor de bolsa en 1975, él ya de veterano se había ido del banco, y me refugié con él. Lo hizo porque era lo que siempre le gustó en la vida y no tenía grandes capitales, pero empezó a tener clientes de a poco y yo me quedé con él porque no tenía donde ir. Pero, esto me empezó a gustar, lo empecé a asumir, lo empecé a agarrar con responsabilidad, primero para apoyar al viejo. El puesto de bolsa se heredaba y yo no quería que me pase el puesto mi padre y él seguía de corredor cuando volvió la democracia. Entonces le dije: "Viejo, voy a comprar un puesto". Porque habían bajado de precio mucho, tenía unos ahorros, el puesto de corredor eran US$ 27.000 y al final el corredor que me vendió me financió una parte. Así fue como entré. Hubo un momento en el cual, mientras mi viejo no se retiró, estábamos él y yo trabajando juntos, pero siempre cada uno con sus clientes.
De ahí en adelante me apasionó esto. Tuve, por ejemplo, un papel determinante cuando la ley de Sociedades Comerciales en el año 1989, que tuve el honor de que la BVM me pusiera representante en la comisión (que elaboraba la ley), seguramente porque a nadie le importaba mucho, pero a mí sí. Ahí logramos que le dieran más derechos a los accionistas minoritarios de las empresas. Por ejemplo, el dividendo mínimo obligatorio. El artículo 320 que lo redacté, establece un dividendo mínimo obligatorio que no había. Antes el accionista minoritario recibía lo que al mayoritario se le ocurría y si lo quería tener cinco años sin darle nada, no le daban nada. Eso era un atentado contra el mercado, acá no comprabas partes mayoritarias, comprabas partes minoritarias. Entonces trabajé mucho en eso, me gustó mucho, me fui consolidando y después de ahí para adelante entré en el consejo directivo de la BVM en 1996 y en el 2005 me pidieron que sea presidente y allí fui.
Lo que me gusta, y eso sí me surge solo, es trabajar para el país. Tengo eso metido, capaz que son resabios de mi época juvenil, pero, para mí la bolsa es bolsa si cumple un papel en su país. Si no, es otra cosa. Habría que ponerle otro nombre. En la bolsa se constituyó el Teatro Solís, la Rambla Sur. Entonces, la bolsa tiene antecedentes de que se formaron empresas, de que se capitalizaron empresas y que eso redundó en crecimiento económico, en consolidación de empresas y en generación de trabajo. Quiero trabajar para eso. Soy de los que llegó a la conclusión de que a través de la política (partidaria) es poco lo que se logra. Pero esto que hago es política, y lo considero así. Creo que hago mucho más acá que con la política nacional. Pero siempre poniendo a la bolsa al servicio al país y de la gente.
El ahorrista uruguayo no puede solo mirar para afuera para mandar sus recursos, cuando hay empresas que acá lo necesitan. Tengo un escritorio en el cual tengo muchos clientes, que además ha crecido mucho en los últimos 10 o 15 años, con clientes 99% uruguayos. Pero, también se ha generado la fuente de negocios, hace dos o tres años, de empresas que vienen a buscar financiamiento a la oficina. Las asesoramos para salir del mercado (de capitales) o las asesoramos para conseguir el financiamiento. Entonces, estamos trabajando a dos puntas. Una con los inversionistas y otra con las empresas. Y eso es como se cierra el círculo virtuoso de lo que siempre quise que pasara.
Lo que no me gusta, o lo que menos me gusta, es que el escritorio creció mucho y el mercado de valores local no abastece. O sea, la cantidad de clientes sobrepasa con mucho, dicho con orgullo y con humildad, las opciones que tengo a nivel local para colocar los dineros, que ese es el objetivo. Entonces no tengo más remedio que abrir la tranquera. En el 2002 decía por la radio en un espacio que tenía, que no había sacado un solo dólar del país en toda la crisis (económica). Pero, siete u ocho años después de eso, cuando ya mis hijos tuvieron algo que ver, uno de ellos me agarró y me dijo: "Creciendo mucho, si seguís cerrado a sacar el dinero (a inversiones en el exterior), cerramos el escritorio porque no hay cosas para colocar, la gente viene y ¿qué le vamos a decir?". Y tenía razón. Entonces lo que menos feliz me hace, es tener que comprarle a los clientes papeles del exterior, pero no tengo más remedio, lo acepto. Hoy las finanzas son mundiales, tampoco me voy a poner un velo en la cabeza.
Acá hay una cosa que es lo técnico, cómo tiene que ser como asesor, y ahora te dije muchas cosas que no son de técnico, son personales. Hablé casi de una escala de valores personal, que eso no pretendo que los asesores lo tengan, no se lo puedo exigir a un asesor eso. Cada uno apunta para el lado que le parece. Pero, lo que tiene que tener el asesor es formación, honestidad y mucho control en sus firmas para que no pasen algunas cosas que pasan a veces y que nos dañan a todos. Así que formación, honestidad y responsabilidad.
En función del cliente. Hay clientes que casi te exigen, aunque no lo digan, una gestión activa. Nosotros lo hacemos, no trabajo con fondos, pero hacemos gestión activa. Cada portafolio (de inversión) lo arma y lo dirige el escritorio. Pero depende del cliente. Hay clientes que son más proclives a eso y que preguntan, ¿y qué podemos hacer? Pero, hay otros que que no. Imagínate una señora de 78 años que venga al escritorio porque quedó viuda y el marido le dejó US$ 200.000, ¿la vas a estar llamando a la señora cada mes y medio para recomendarle que venda esto o aquello? Así, la mujer se pega un susto que se mete bajo la cama. Entonces, le comprás un bono uruguayo y cada seis meses le cobras el cupón, le decís: "¿Lo necesita? Se lo mando. ¿No lo necesita? Se lo invierto". O sea que no todos los portafolios y no todas las personas están afines a una gestión activa. Tampoco mistificar y decir que la gestión activa es la panacea, no necesariamente. No podés agarrar y aplicar una rajatabla a todo, porque no es todo lo mismo. La habilidad es eso, adaptarse a la persona que tenés enfrente.
Ahora estoy leyendo mucho, pero no cosas de finanzas. Voy a ver todos los fines de semana a mi nieto jugar al fútbol, voy a ver a mi equipo, Progreso. Otros voy con mi compañera para afuera. Eso es lo que me gusta. Y la bolsa. No puedo estar sin la bolsa. La bolsa me gusta. No es solo una profesión o un trabajo, está buenísimo.