
16 JUN, 2026
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Germán Pereiro cursó estudios universitarios en Contaduría Pública en la Universidad ORT de Montevideo, Uruguay, formación que progresivamente orientó hacia el área de las finanzas, donde encontró su verdadera vocación. Profundizó luego su especialización con el Programa Ejecutivo en Inversiones Financieras en la misma institución. Comenzó su carrera en el ámbito de las finanzas y la auditoría en firmas de primer nivel como Mazars y Tenaris entre otras, donde se especializó en administración financiera, contabilidad y control interno. Posteriormente dirigió su desarrollo profesional hacia los mercados internacionales y la gestión de patrimonio, ampliando su expertise a través de capacitaciones especializadas en inversiones en mercados públicos y privados, tanto a nivel local como internacional.
Es socio fundador de DYNAMIS Wealth Management, firma independiente regulada por el Banco Central del Uruguay, especializada en el asesoramiento financiero a personas y empresas de alto patrimonio. Desde DYNAMIS acompaña a sus clientes en la gestión de inversiones, la protección patrimonial y la planificación sucesoria, con un enfoque integral que abarca los mercados locales e internacionales. Su modelo de trabajo se distingue por el trato directo y personalizado: cada cliente es atendido por los propios socios de la firma, a diferencia de las grandes estructuras y de la banca tradicional. Como diferencial adicional, la propuesta de DYNAMIS no se limita al asesoramiento financiero: la firma acompaña a sus clientes junto a expertos calificados en las áreas de protección patrimonial y planificación sucesoria, brindando así una solución verdaderamente integral. Además, fue socio cofundador de MXA, consultora de servicios tributarios, contables, legales y de negocios con sede en Montevideo.
Desde muy joven me interesé por los negocios y siempre tuve la inquietud de administrar mis propios ahorros. En 2009, tras la crisis financiera de 2008, los mercados ofrecían oportunidades muy atractivas, y fue entonces cuando, tanto a nivel personal como familiar, comenzamos a invertir en el sector financiero. A partir de esa experiencia fui profundizando mis conocimientos sobre los mercados y consolidando mi vocación por las inversiones, lo que me llevó naturalmente a apoyar a familiares y amigos en la búsqueda de las mejores oportunidades de inversión. Ese camino, que empezó como una inquietud personal, terminó convirtiéndose en mi profesión.
Lo que más disfruto es el dinamismo del sector. Es una actividad que exige estar permanentemente actualizado e informado, ya que las oportunidades cambian de manera constante y no permiten conformarse ni quedarse quieto. Pero, por encima de todo, lo que más valoro es la posibilidad de acompañar a los clientes y contribuir al logro de sus objetivos. Con el tiempo, la mayoría deja de ser simplemente un cliente para convertirse en una relación de confianza y cercanía, en la que se comparten consultas, decisiones e incluso aspectos que trascienden lo estrictamente profesional.
Lo que menos disfruto es enfrentar aquellos momentos en que, pese a dar lo mejor de uno, los resultados no acompañan por razones propias del mercado, ajenas al conocimiento y al profesionalismo con que se trabaja. Cuando a un cliente no le va como esperábamos, lo vivo con frustración, justamente por ese vínculo de confianza: uno siempre quiere lo mejor para ellos y trabaja con ese objetivo.
Me apasiona viajar y conocer nuevos lugares y culturas. También soy muy aficionado al deporte; desde chico practico surf, y el vínculo con la naturaleza y con el mar me transmite mucha tranquilidad. Si bien en esta profesión es habitual estar disponible las 24 horas y en contacto permanente con los clientes, muchas veces fuera del horario laboral, considero fundamental disponer de tiempo para uno mismo y para poder disfrutar de aquello que a uno le hace bien, junto a las personas que uno aprecia y que siempre lo acompañan.
Atravesamos un momento de elevada volatilidad e imprevisibilidad en los mercados. En este contexto, considero fundamental mantener la disciplina, la paciencia y una planificación de largo plazo. Si nos dejamos llevar por el ruido del mercado, corremos el riesgo de tomar decisiones condicionadas por el corto plazo, en lugar de sostener el horizonte de mediano y largo plazo que constituye la filosofía de inversión que aplicamos con nuestros clientes. Hoy existen múltiples frentes abiertos y una creciente carga de tensiones geopolíticas vigentes; y aun cuando se resuelvan en el corto plazo, resulta imprescindible estar preparados para sus posibles efectos y para los cambios macroeconómicos que puedan derivarse a nivel global.
En Dynamis entendemos que una firma de gestión patrimonial debe sustentarse, ante todo, en tres pilares. El primero es la independencia: ofrecer y recomendar los productos financieros que mejor se ajusten a los objetivos y necesidades de cada cliente, sin condicionamientos derivados de intereses comerciales, productos propios o conflictos de interés. El segundo es la transparencia: lograr que el cliente comprenda, a través de nuestra labor de educación financiera, por qué le recomendamos un determinado producto y por qué lo consideramos adecuado para él, brindándole información clara sobre los riesgos, los costos y las características de cada inversión. El tercero es el compromiso: construir relaciones de largo plazo, basadas en un conocimiento profundo de los objetivos y necesidades de cada cliente, para ofrecer un asesoramiento verdaderamente personalizado.
Este año se ha caracterizado por una elevada volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros. En ese marco, evitamos realizar cambios significativos y no buscamos anticipar los movimientos del mercado, ya que en muchos casos ello resulta contraproducente para el cliente. Dentro de ese enfoque, en los últimos meses hemos incrementado la diversificación geográfica de los portafolios. Si bien Estados Unidos continúa siendo un mercado central en nuestras asignaciones, hemos reducido gradualmente la concentración para incorporar oportunidades en otras regiones, particularmente en mercados emergentes como América Latina, donde identificamos valuaciones atractivas y fundamentos sólidos que complementan la exposición tradicional a los activos estadounidenses.