
9 SEPT, 2026
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Agustín Queijo es Licenciado en Economía por la Universidad de Montevideo, cuenta con un Master of Science in Finance por Washington University in St. Louis y es CFA® charterholder. Completó además un programa ejecutivo en Leading Professional Service Firms en Harvard Business School y un Certificado de Asesoramiento en Inversiones por la Universidad de Montevideo. Inició su carrera como Analista de Riesgo en Trafigura, antes de pasar cinco años como Controller Financiero en Cristalpet S.A. y cuatro años como Chief Investment Officer en Shellman Wealth, donde lideró la estrategia de inversión de la firma.
Desde 2023 es Director y fundador de Olivo Invest, firma uruguaya especializada en gestión de portafolios, planificación financiera y asesoramiento patrimonial para familias y empresas. Paralelamente, ejerce como docente de Gestión de Portafolios en la Universidad de Montevideo, donde contribuye a la formación de la próxima generación de profesionales financieros del país.
Llegué al sector financiero en 2018, cuando me incorporé a un asesor de inversiones en Uruguay. Siempre tuve una vocación muy vinculada al mundo financiero y, en particular, a las inversiones. Es un tema que me interesó mucho desde mi adolescencia y para el que me fui formando.
Sin embargo, mi primer trabajo fue en el área financiera de una empresa multinacional. Cuando tuve la oportunidad, decidí dar el paso hacia el sector financiero, donde encontré un área que realmente me apasiona y en la que sigo trabajando hasta el día de hoy.
Es un sector muy dinámico, en el que nunca terminamos de aprender y donde siempre aparecen nuevos desafíos. Siempre hay oportunidades para ser un poco más eficientes y hacer mejor las cosas, y ese es uno de nuestros principales objetivos. Disfruto mucho de dedicar mi tiempo a ayudar a familias a mejorar su situación financiera.
Por mi forma de ser, lo que menos me gusta son las tareas rutinarias y repetitivas que no agregan valor. Los procedimientos burocráticos, determinados requisitos regulatorios y protocolos son parte necesaria de la industria, pero no son los aspectos que más me motivan y, cuando es posible, trato de delegarlos.
Me gusta mucho pasar tiempo con mi familia. Tengo esposa y dos hijos, de 4 y 6 años, y disfruto mucho acompañarlos en el día a día y verlos crecer. También me apasiona viajar y conocer el mundo con mi familia, mientras vamos generando recuerdos que seguramente quedarán para el resto de nuestras vidas.
Además, practiqué deportes durante toda mi vida, principalmente básquetbol. Hoy, como parte de mi rutina, voy al club tres o cuatro veces por semana y trato de mantenerme activo y en buena forma física.
Creo que el mundo atraviesa un momento de elevada incertidumbre, marcado también por una mayor tensión geopolítica. Al mismo tiempo, veo mucho pesimismo en algunas de las opiniones y análisis sobre el futuro.
La humanidad ha demostrado una enorme capacidad de adaptación y resiliencia frente a situaciones muy complejas. Yo tiendo a ser más optimista. No me creo capaz de predecir el futuro, pero sí creo que confiar en el progreso y en la capacidad de la humanidad para seguir avanzando suele dar frutos a mediano y largo plazo.
Creo que la empatía es una cualidad clave para un asesor financiero. Hoy prácticamente toda la información cuantitativa está disponible fácilmente a través de distintas fuentes. Sin embargo, entender realmente a los clientes, conocer sus necesidades y ponerse en su lugar requiere una cualidad profundamente humana.
La objetividad también es fundamental. Nuestro rol es no dejarnos llevar por la noticia del momento, las emociones o las tendencias de moda, sino mantener una mirada objetiva y evitar decisiones impulsivas al gestionar los portafolios de nuestros clientes.
Por último, pero no menos importante, está la transparencia. Sin honestidad y transparencia es imposible construir una relación de confianza duradera con un cliente.
En Olivo Invest buscamos que los portafolios estén ajustados al perfil de riesgo de cada cliente, sean ampliamente diversificados y, al mismo tiempo, eficientes en términos de costos.
Utilizamos principalmente ETFs de bajo costo y, cuando se justifica, fondos mutuos eficientes. Creemos que esta combinación nos permite construir carteras preparadas para atravesar distintos escenarios de mercado, sin depender de intentar predecir qué va a suceder.
Solo nos alejamos de una asignación pasiva cuando existe evidencia suficiente de que hacerlo puede mejorar nuestras probabilidades de obtener mejores resultados en el largo plazo. Nuestro objetivo no es predecir el próximo movimiento del mercado, sino construir portafolios robustos y mantener una disciplina de inversión a lo largo del tiempo.