
1 AGO, 2026
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Cuenta con más de 25 años de experiencia en la industria financiera, con una extensa trayectoria en distribución de productos y estrategias de inversión, desarrollo de negocios y gestión de relaciones con clientes.
Inició su carrera en Putnam Investments, donde desarrolló su actividad con alcance regional en América Latina, trabajando con inversores, intermediarios financieros y socios de distribución en distintos mercados de la región.
Tras un período en una organización sin fines de lucro enfocada en análisis político y económico, regresó a la industria financiera incorporándose a AllianceBernstein, donde ha desarrollado los últimos 20 años de su carrera profesional.
Actualmente, es Regional Manager - Vice President, de Argentina y Uruguay para AllianceBernstein. Es responsable de la relación con clientes y del desarrollo comercial con asesores financieros, compartiendo perspectivas de mercado, soluciones de inversión y estrategias de gestión de la práctica profesional diseñadas para ayudar a los clientes a impulsar el crecimiento y la expansión de sus negocios.
Ya hace casi 30 años que estoy involucrada en esta industria; arranqué medio de casualidad, buscando explorar nuevas alternativas, y me atrapó. Cuando terminé el colegio quería enseñar literatura inglesa y empecé a estudiar, pero me di cuenta de que lo estudiaba más por un interés personal que por una real vocación de enseñar. Ahí me volqué a estudiar economía y, mientras estudiaba, empecé a trabajar en la industria. Eran otros tiempos y tuve dos mentores extraordinarios, de quienes aprendí más de lo que aprendí en la facultad. Empecé como asistente, pero éramos un equipo chico con un territorio muy grande que cubrir, así que rápidamente me fueron dando otras responsabilidades y me largaron a la cancha. Fue una época increíble, de muchísimos desafíos, oportunidades y crecimiento. Creo que tuve la suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto y pude aprovechar esa oportunidad.
Creo que un desafío de estos tiempos es que vivimos en un mundo acelerado, donde nuestros clientes reciben muchísima información de múltiples firmas y plataformas, y cada vez tienen menos tiempo para procesarla. Mantenerse relevante y presente en las agendas de nuestros clientes es clave. Lograr generar relaciones de largo plazo y vínculos de confianza, donde a futuro, si están buscando algún vehículo de inversión, el cliente me pregunte si tengo algo que pueda cumplir con lo que busca, es fundamental. No solo hace muchos años que estoy en la industria, sino que además hace 20 que estoy en AllianceBernstein, una firma que ha crecido y se ha transformado en todos estos años buscando seguir siendo relevante y ofrecer soluciones de inversión para los clientes. Como aspectos positivos, creo que es una industria atrapante, donde siempre estás desafiado, donde siempre aprendés y donde nada es rutinario.
Más que hablar de éxito en la distribución de fondos, prefiero pensarlo como ofrecer soluciones de inversión. La industria ha ido mutando mucho: cuando empecé, recuerdo que mi primera presentación fue "101 de fondos mutuos"; hoy el menú es mucho más sofisticado, con ETFs activos, deuda privada, productos semilíquidos o ilíquidos. En ese contexto, la clave ya no es tanto vender un producto puntual, sino identificar qué solución tenemos disponible para los objetivos concretos de cada cliente.
Para mí, el verdadero éxito pasa por construir vínculos profesionales de confianza a largo plazo. Se nota cuando un cliente te llama espontáneamente a preguntarte si tenés algo para lo que está buscando, en lugar de que seas vos quien tiene que ir a ofrecer una reunión para presentar un producto. Ese tipo de confianza —que te tengan presente cuando surge una necesidad— es, para mí, el mayor logro posible, y es algo que solo se construye con muchos años en la industria y en una misma firma; en mi caso, con las dos décadas que llevo en AllianceBernstein.
¡Uy, qué difícil! Son tantos años que ya pasé varias crisis: la crisis de tecnología, la crisis financiera global, ni hablar del Covid y el cambio profundo en la manera de interactuar y trabajar. Sin dudas, desde los acontecimientos globales han pasado muchas cosas, y al trabajar en Argentina, el entorno local también ha sido un componente importante. Creo que más que un hecho en particular, lo que siento es que siempre hay un desafío nuevo; no hay zona de confort, porque en cuanto te acomodás un poco, algo aparece que te mueve la estantería.
Hoy el cambio de paradigma que nos trae la inteligencia artificial es revolucionario, y creo que todavía no podemos evaluar ni dimensionar el impacto que va a tener en los próximos años. Estamos frente a una nueva revolución, y es muy emocionante ser parte de esta historia.
En esta industria de mercados y números hay un componente de relacionamiento humano, de confianza y de vínculos de años que sigue siendo predominante. En un mundo digital que cada vez nos desconecta más, me gusta que detrás de todos los números siga habiendo un vínculo personal.
Ya hace varios años que se está impulsando el acceso a los activos privados; hasta hace un tiempo había muchas charlas y educación al respecto. Hoy creo que en muchos casos ya son parte de una cartera de inversión, y de a poco los inversores van captando la opción de una inversión de largo plazo con cierta iliquidez. Para los próximos 5 años, creo que esa es un área donde va a haber mayor foco y crecimiento, y los inversores van a ir aceptando incorporar una parte ilíquida en su cartera. Ir flexibilizando y buscando vehículos que den un acceso más simple a este tipo de inversión es clave, y creo que estamos dando los primeros pasos para que este tipo de activo tenga mayor incorporación en las carteras de inversión.
Cuando desconecto, lo que más me gusta es estar en familia y compartir con mis hijos. Todos tenemos agendas muy cargadas durante la semana, así que los fines de semana privilegiamos el encuentro y compartir actividades o almuerzos. También nos gusta viajar y siempre estamos buscando algún lugar nuevo para conocer.
Dentro de lo que me gusta hacer para desconectar, podría decir que una de mis pasiones es cocinar: me gusta probar cosas nuevas y me encanta agasajar con una buena comida. Me gusta leer, estar al aire libre y jugar al tenis.
Si tengo que quedarme con una sola enseñanza de casi 30 años en esta industria, es que la humildad de seguir aprendiendo es más valiosa que la experiencia acumulada. Es tentador, después de tantos años y tantas crisis atravesadas, pensar que ya viste todo. Pero lo cierto es que cada ciclo de mercado, cada crisis, cada cambio de paradigma —como el que estamos viviendo hoy con la inteligencia artificial— te recuerda que hay que seguir escuchando y aprendiendo como el primer día.
También aprendí mucho siendo mujer en una industria donde, hasta hace poco, éramos muy pocas. Al principio eso me obligó a construir mi lugar a fuerza de trabajo y de resultados, sin muchas referentes cerca. Con el tiempo entendí que esa mirada distinta también sumaba valor: otra forma de escuchar, de construir el vínculo, de entender lo que el cliente necesita más allá del producto. Hoy me pone contenta ver que cada vez hay más mujeres en la industria, y trato de ser ese apoyo que a mí me faltó en esos primeros años.
Lo que sí cambia con los años es la capacidad de leer al cliente: entender que detrás de cada búsqueda de una solución de inversión hay una necesidad concreta, y que mi trabajo no es tener la respuesta más brillante en la reunión, sino estar genuinamente presente para poder pensarla junto a esa persona cuando la necesita. Esas confianzas no se construyen de un día para el otro ni con un golpe de suerte; se construyen con años de estar ahí.