
15 SEPT, 2026
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Gonzalo cuenta con más de 15 años de experiencia en la industria financiera cumpliendo roles de Trading, Asset y Wealth Management asesorando a clientes institucionales y Familly Offices. La mayor parte de su carrera la ha desarrollado ocupando distintos roles en AIVA, bróker de reconocido prestigio en Latinoamérica, donde se destacó como Investment Specialist dando soporte a inversores y asesores independientes.
Es Licenciado en Economía por la Universidad Católica del Uruguay y posee el CFA Nivel I. Habla inglés y español.
Mi llegada al sector financiero fue bastante indirecta. De hecho, empecé estudiando Arquitectura en la Universidad de la República, en Uruguay.
Justo el año en que comencé la carrera, en 2002, Uruguay atravesó una de las crisis financieras más profundas de su historia. La coyuntura que vivimos me despertó una enorme curiosidad por entender qué estaba pasando: por qué se producía una crisis de esa magnitud, cómo se relacionaban las distintas variables económicas y cómo terminaban impactando en los mercados, las empresas y las personas.
Ese interés me fue acercando cada vez más a las ciencias económicas, hasta que finalmente cambié de rumbo y terminé licenciándome en Economía. Pasé de colaborar en construir edificios a construir portfolios de inversión.
Uno de los mayores desafíos es la enorme cantidad de oferta que existe actualmente. Hay excelentes gestoras y estrategias prácticamente para cualquier clase de activo, por lo que conseguir la atención de un asesor y demostrar por qué una determinada propuesta merece un lugar en su cartera exige cada vez más conocimiento y especialización.
La parte más positiva es trabajar con gestoras y equipos de inversión de muy buen nivel. Además del gran desempeño de nuestras estrategias, tener acceso directo a portfolio managers que analizan diariamente mercados cada vez más complejos nos permite trasladar ese conocimiento a los asesores.
Para mí, ahí está una de las partes más interesantes del trabajo: no limitar la relación a presentar un fondo, sino aportar contexto, explicar qué están viendo los gestores y entender junto con el asesor cómo puede encajar una estrategia dentro de una cartera.
Para mí, la clave es el servicio. Distribuir fondos no consiste simplemente en tener una buena gama de productos; hay que conocer a las instituciones y a los asesores con los que trabajas, entender sus carteras, sus necesidades y también sus restricciones.
A partir de ahí, el trabajo consiste en identificar dónde realmente puede aportar valor una estrategia y acompañar al asesor después de la inversión. También considero muy importante generar cercanía entre los inversores y las gestoras. Que un asesor pueda hablar directamente con un portfolio manager, entender por qué tomó una decisión o cómo está interpretando un determinado escenario de mercado genera un nivel de confianza difícil de sustituir.
Las relaciones de largo plazo en este negocio se construyen estando presente tanto cuando una estrategia funciona muy bien como cuando atraviesa un período más difícil.
Más que un episodio puntual, uno de los cambios que más me ha llamado la atención ha sido el giro que vivimos en renta fija desde finales de 2021 y principios de 2022.
Durante muchos años se había instalado un consenso bastante fuerte en los mercados desarrollados: la inflación estructuralmente alta era casi una cuestión del pasado y difícilmente volveríamos a ver un escenario parecido al de las décadas de los 70 u 80. Después del COVID incluso se reforzó la idea de que conviviríamos durante mucho tiempo con tasas extremadamente bajas y que la renta fija había perdido buena parte de su atractivo.
En muy poco tiempo ese escenario cambió por completo. Volvió la inflación, los bancos centrales protagonizaron uno de los ciclos de subidas de tasas más rápidos de las últimas décadas y reaparecieron rendimientos en los mercados de bonos que hacía muchos años que no veíamos.
Me parece especialmente interesante porque obligó a inversores y gestores a revisar muchos supuestos que parecían casi permanentes. Y, sobre todo, devolvió a la renta fija un papel mucho más relevante dentro de la construcción de carteras.
Seguramente no voy a descubrir nada diciendo que la tecnología va a seguir generando oportunidades extraordinarias. Estamos atravesando cambios muy importantes en inteligencia artificial, infraestructura digital, automatización y otras áreas que probablemente produzcan compañías con niveles de crecimiento excepcionales. El desafío será distinguir entre las empresas que realmente consiguen monetizar esos cambios y aquellas donde las expectativas ya descuentan demasiado.
También creo que vamos a tener que recuperar una mirada más global en renta variable. En América Latina llevamos muchos años construyendo carteras internacionales con una concentración muy fuerte en Estados Unidos, algo que además estuvo ampliamente justificado por su desempeño. Pero en un mundo más fragmentado económica y geopolíticamente, creo que tener exposición a compañías y oportunidades de distintas regiones va a cobrar mayor importancia.
Y seguiría incluyendo a la renta fija. Después de muchos años en los que ofrecía muy poca rentabilidad, vuelve a existir la posibilidad de obtener retornos atractivos y, si está bien construida, recuperar algo que para mí es todavía más importante: su capacidad de aportar diversificación frente a la renta variable.
Principalmente pasar tiempo con mi familia. Tengo cuatro hijos y una familia extendida bastante numerosa, así que buena parte de mi tiempo fuera del trabajo va entre planes familiares, reuniones y asados.
También intento hacer bastante deporte. Actualmente juego tenis y pádel y voy al gimnasio con la mayor regularidad posible.
Muchísimas, principalmente del año que viví en Isla de Man. Encantado de compartirlas con los asistentes a los eventos de Santiago y Montevideo en persona.