
1 OCT, 2026
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM

Rafael se unió a Schroders a comienzos del año 2018 y actualmente se desempeña como Head of Wealth & Family Offices. Cuenta con 12 años de experiencia en la industria de fondos de inversión y un Magister en Finanzas de la Universidad Torcuato di Tella de Buenos Aires, donde también realizó sus estudios de grado en Economía Empresarial.
Antes de unirse a Schroders formó parte de la distribución local de fondos para Megainver, una empresa del grupo Puente, y realizó el programa de jóvenes profesionales en Unilever Argentina.
Bueno, de hecho, mi carrera estaba enfilada como Marketinero en consumo masivo. La historia es que estaba en la producción de una publicidad de un shampoo para la caspa con un ex futbolista de la Selección Argentina en una cadena de supermercados y me di cuenta de que si ese tipo de acciones no me divertían entonces no era lo mío. Luego de algo de introspección, empecé a revivir mi pasión por las finanzas estudiando la Maestría en UTDT.
Sin dudas lo más desafiante del trabajo es competir en el buen sentido por el tiempo de los demás. Una gran parte del trabajo es manejar eficientemente una agenda dinámica, que incluye viajes, presentaciones, roadshows y reuniones 1-1. Los clientes hoy manifiestan recibir mucho estímulo de la industria de fondos, lo que nos obliga a hacer valer su tiempo para que cada interacción tenga sentido y valor agregado. Esto para mi es súper positivo, porque te saca de la monotonía y hace el día a día muy dinámico e interesante.
Me quedo con la consistencia y la cercanía. En una industria altamente competitiva como la nuestra, el asesor financiero o Family Office necesita saber que no estás de paso y que vas a atender el teléfono o acercarte proactivamente cuando haya que rendir cuentas. La cercanía también te ayuda a conocer el negocio de tus clientes, como piensan y sus necesidades. ¡Las peores reuniones son las que uno entra a una sala llena de gente y se pasa una hora simplemente presentando sin escuchar a los demás!
La pandemia fue sin dudas un antes y un después. En mi caso se da la casualidad de que pasé en la industria 6 años antes del Covid, y ahora 6 años después. Creo que las cosas mejoraron: el trabajo se humanizó, aprendimos a enfocar nuestro tiempo en lo realmente importante de una forma más productiva y logramos un mejor balance entre nuestra vida dentro y fuera de la industria.
Considero que los próximos 5 años van a ser muy interesantes para incrementar exposición a Mercados Emergentes. La dinámica de deuda y números fiscales en el mundo desarrollado está haciendo que el inversor vea más claramente el muy buen trabajo que hicieron los emergentes desde la pandemia en adelante. Hoy los flujos ya están acompañando está dinámica virtuosa de fundamentos y rendimiento y consideramos que esta tendencia tiene varios años por delante.
El fútbol es una de las cosas que me ayuda a desconectar. Jugando, llevando a mi hijo o yendo a ver a Boca. Creo que el deporte en general es el único momento cuando es realmente fácil dejar de mirar el teléfono … ¡a mí me cuesta!