
26 FEB, 2025
Por Fabián Tiscornia

Rodrigo Cancela es director y fundador en Nantas, es CFA Charterholder y contador público por la Universidad de la República (Uruguay)
Rodrigo fundó Nantas con la meta de acercar a la región las mejores prácticas de asesoría en inversiones para beneficio de los clientes. Firme creyente del valor de la planificación financiera, buscar brindar tranquilidad y paz mental a los clientes de la firma ayudándolos a planificar para el futuro e invertir su dinero correctamente. Visualiza el rol del asesor financiero como un profesional vital y necesario a la hora de transitar este camino.
Junto con su socio Juan Martín Rodríguez, Rodrigo disfruta de poder construir y liderar Nantas, una firma de asesoría moderna caracterizada por tres pilares: planificación financiera, inversión basada en evidencia y un estándar fiduciario con los clientes. Esto último se traduce en no vender productos financieros, sino a ayudar a sus clientes a comprarlos, reduciendo así los conflictos de interés.
Cuenta con experiencia en la gestión de portafolios y asesoramiento financiero, habiendo trabajado como especialista de inversiones en Aiva. Anteriormente a eso trabajó en Apex Fund Services y CPA Ferrere.
Porque entendí que, dentro de la industria financiera, era el ámbito en donde más tenía para aportar.
Ahora lo veo bastante claro, pero no siempre fue así. La verdad es que cuando empecé a estudiar allá por los 24 para el CFA tenía la mira puesta en el análisis de acciones. ¡Seguramente leer el Inversor Inteligente y las cartas de Warren Buffet tiene ese efecto en las personas! Me imaginaba trabajando como analista en un fondo de inversión descubriendo acciones increíbles y olvidadas. Y, por supuesto, me imaginaba ganándole al mercado.
Todo eso cambió con los años cuando me di cuenta de dos cosas. Primero, que la industria de fondos de inversión, particularmente de acciones, era muy pequeña en la región. Segundo, y principalmente, al descubrir la enorme evidencia a favor de la inversión pasiva: más del 85% de gestores no logra ganarle al mercado a 10 años.
¿Si no tenía mayor sentido tratar de ganarle al mercado, en qué debía entonces enfocar mis energías? Mi respuesta a esta pregunta fue sencilla: ayudando a las personas a planificar su futuro financiero y actuando como un coach conductual a la hora de invertir de forma de que mis clientes logren captar los excelentes retornos que brindan los mercados financieros.
Me gustan muchas cosas, pero creo que lo mejor de esta profesión es que nos permite forjar relaciones duraderas y cercanas con los clientes. Uno termina siendo partícipe en la vida de los clientes y puede ver de primera mano el impacto de su trabajo. Como asesor disfruto mucho cuando un cliente logra comprarse la casa que soñaba, otro entra en su etapa de retiro sin preocupaciones financieras y otro logra conservar el poder de compra del patrimonio familiar y pasarlo a la siguiente generación sin erosionarlo. Recibir agradecimientos sinceros de los clientes luego de estos hitos hace de esos momentos incluso más especiales.
La otra cara de la moneda, sin embargo, es que uno está allí también para los momentos más difíciles de los clientes. Separaciones, fallecimientos, enfermedades, disputas familiares; son todos eventos que en mayor o menor medida tendremos que atender. Es lógico que dado el vínculo que tenemos con los clientes estos eventos nos afecten. Sin embargo, cuando suceden, en vez de verlo como algo negativo trato de enfocarme en agradecer de poder ser una de las personas en la que los clientes deciden apoyarse y esforzarme para ayudarlos en lo que esté a mi alcance.
En mi opinión, un buen asesor financiero es alguien que tiene la vocación de ayudar a las personas.
Por supuesto que esta profesión también requiere de cierta dosis de ambición al pedir de nosotros una actitud emprendedora a la hora de construir nuestra cartera de clientes y de aceptar ser dueños, en mayor o menor medida, de nuestro ingreso. Aunque esto es importante, creo que para ser un buen asesor la fuerza debe provenir, primero y antes que nada, del deseo real de ayudar a otros.
En cuanto a la modalidad de trabajo, aunque es cierto que se puede ser un buen asesor bajo cualquier modelo, creo que el modelo fee-only es el que conduce a las mejores prácticas y a la mejor experiencia y resultados para los clientes. En este modelo, ya muy extendido en Estados Unidos, el asesor se remunera únicamente a través de un fee cobrado a sus clientes. De esta forma, se quita de la ecuación el conflicto implícito en otros modelos a la hora de seleccionar productos de inversión de acuerdo a su "rebate" o de operar la cartera de los clientes más de lo necesario de forma de generar comisiones.
En Nantas vemos la gestión activa y pasiva, más que como blanco y negro, como un espectro. ¡Hasta incluso se puede ser puede ser muy activo con la asignación de activos aunque se utilicen únicamente fondos pasivos!
Sin embargo, y seguramente choque con este comentario, creemos que la gestión activa tradicional no funciona. Como dije anteriormente, la mayoría de los fondos activos no logran superar a sus benchmarks. En aquellos casos que sí lo logran no existe, a mi entender, una forma de seleccionarlos de antemano. ¡Ni si quiera el gran Peter Lynch logró identificar un sucesor para Magellan, menos lo lograremos nosotros!
Pero tampoco es necesario ser totalmente pasivos. Creemos que hay varias razones por las cuales es bueno utilizar fondos con mayor flexibilidad de implementación que un fondo totalmente pasivo, así como también existen razones empíricas para desviarnos un poco de los pesos de mercado. Esto es así porque el retorno esperado de las distintas acciones disponibles en el mercado no es idéntico, sino que algunas acciones tienen un mayor retorno esperado mientras que otras tienen un menor retorno esperado.
Aquellos fondos que toman esto en consideración los denominamos sistemáticos y, a nuestro entender, son el equilibrio perfecto entre ambas gestiones: bajos costos, basados en reglas, muy diversificados, evitan predicciones y favorecen empresas con ciertas características asociadas a mayores retornos. Dentro de esta categoría de fondos nos gustan las gestoras Dimensional y Avantis, siendo Nantas actualmente la única firma de asesoría en Uruguay con un acuerdo para utilizar los fondos de Dimensional.
Mi familia, la lectura y entrenar.
¡Dentro de la lectura admito que mi ratio de no ficción a ficción es de 10 a 1 o más! Seguramente esté un poco pasado, pero la verdad es que disfruto y aprendo muchísimo leyendo ese tipo de libros. Cumple la doble función de ser algo que disfruto, pero también algo de mucha utilidad a la hora de desempeñarme en mi profesión. En este momento estoy leyendo un libro que se llama Advice That Sticks, de Moira Somers, que explora por qué los clientes a menudo no siguen el asesoramiento financiero y cómo los profesionales pueden mejorar la adhesión a sus recomendaciones mediante estrategias basadas en la psicología del comportamiento.
En cuanto al entrenamiento, además de encontrarlo placentero, me ayuda a mantenerme enfocado y disminuir el estrés. Una excelente analogía entre la inversión y el entrenamiento es que ambos dependen del interés compuesto. Así como en la inversión los pequeños aportes constantes generan un crecimiento exponencial a lo largo del tiempo, en el entrenamiento cada sesión, por mínima que parezca, se acumula y fortalece el cuerpo de manera progresiva.
Si dejas de entrenar, pierdes parte del progreso, igual que si intentas predecir el mercado en lugar de invertir de forma consistente. Además, en ambas disciplinas, la paciencia y la disciplina superan la búsqueda de resultados rápidos: no se trata de grandes esfuerzos esporádicos, sino de la constancia diaria que marca la diferencia en el largo plazo.