
18 SEPT, 2023
Por Sara Giménez de RankiaPro LATAM
Samantha Vílchez es Economista con un Master en Administración de Empresas de la escuela de negocios EAE Business School de Madrid, España. Con más de 12 años de experiencia en banca comercial e inversiones. Actualmente es banquera privada en BBVA, donde gestiona cartera de clientes con altos patrimonios.
Desde que inicié mi formación universitaria en Economía, he tenido un genuino interés de estar informada del comportamiento de los mercados y en cómo repercute en las finanzas personales, sumé a este motivo mi vocación de servicio que al combinarlos me ayudaron a tomar la decisión de dedicarme al mundo del asesoramiento financiero. Vi en este campo una gran oportunidad para transmitir a los clientes mis conocimientos adquiridos y orientarlos en la toma de decisiones con la finalidad de alcanzar sus metas financieras.
Lo que más me gusta de mi trabajo es el impacto positivo que tiene mi asesoría en la vida de los clientes, ya que generamos una relación de confianza que me permite conocer sus necesidades y objetivos; que al ver cumplir sus metas es una de las cosas más gratificantes del asesoramiento financiero.
No hay nada en particular que me disguste, pero si considero que es un gran reto para el asesor financiero gestionar y comunicar adecuadamente en tiempos de altas volatilidades e incertidumbre donde los portafolios experimentan fluctuaciones significativas que generan mucho nerviosismo en los clientes.
Mi principal afición es viajar para conocer nuevos lugares y culturas. También disfruto leer y jugar al tenis en mis tiempos libres.
Un buen asesor financiero debe dar un servicio integral y personalizado en base a sus conocimientos y experiencia para así brindar al cliente la mejor estrategia de inversiones adaptada a sus necesidades. Considero que la honestidad y la ética también son valores fundamentales en el mundo de las finanzas.
Me veo en un puesto gerencial asumiendo roles de gran responsabilidad y liderazgo. Considero muy enriquecedor poder construir y dirigir un equipo exitoso de asesores financieros, a quienes pueda transmitir toda mi experiencia de la mano de los mejores valores y ética profesional.
Es posible conseguir el equilibrio de ambas gestiones haciendo una estrategia híbrida; es decir que se diversifique una parte de la cartera en inversiones pasivas para proporcionar una base sólida y estable; y la otra parte en inversiones activas con el objetivo de buscar nuevas oportunidades de mercado, siempre teniendo en cuenta las necesidades, objetivos y tolerancia al riesgo de los clientes.