
22 OCT, 2025
Por Juan Ramón Caridad de Pictet AM

Si reemplazamos rentabilidad por sabor y riesgo por calorías, todos podemos comprender por qué no podemos deleitarnos con lo que nos gusta y por qué es importante considerar la diversificación en nuestra dieta o en nuestras inversiones.
En el ámbito financiero cocinamos con cinco grandes ingredientes: acciones, bonos, materias primas, divisas y los derivados de todos ellos. Podemos elegir hacer una barbacoa, que equivale a invertir directamente por nuestra cuenta, pero si queremos realmente controlar la liquidez, la temperatura y combinar los ingredientes con precisión, debemos usar cazuelas o sartenes. Y no hay mejor manera de explicar lo que es un fondo de inversión, que comparándolo con estos utensilios. Nos protegen de quemaduras, nos permiten cocinar de manera profesional y conservar nuestros platos en una nevera especial, a lo que en inversiones llamamos depositario. Este tiene una gran ventaja, que explica por qué los profesionales usan masivamente fondos, y es que haya el incendio que haya en la sala de cocina, en el restaurante o en el centro comercial, nuestros guisos o ahorros están protegidos. El fondo es la manera más segura de invertir, de saber que lo tuyo es tuyo y totalmente independiente del que te lo vende o del que lo gestiona, incluso en situaciones de problemas financieros.
Las plataformas de fondos son equivalentes a los grandes centros comerciales. En cada uno de ellos hay cientos de restaurantes, que representan a las gestoras de fondos, donde se preparan decenas de miles de platos diferentes, al igual que ocurre con las estrategias de inversión de los fondos. A veces, nos apetece fast food y otras soñamos con darnos un homenaje de cocina tradicional. Ambas opciones están representadas por los ETFs y los fondos de gestión activa, respectivamente. Hay momentos en los que el cuerpo nos pide una hamburguesa, que además de rápida suele ser más económica, y otros momentos en los que la situación invita más a sentarnos en una mesa a degustar con tiempo un plato de cuchara cocinado a fuego lento, u optar por un menú degustación (que, al igual que los fondos de fondos o la gestión de carteras, tiene su precio).
Existen fondos de inversión más ligeros, equivalentes a los aperitivos, otros que son equivalentes a los primeros platos y a platos principales, y por supuesto a nadie le amarga un dulce ni un buen postre, que es una excelente manera de explicar el objetivo de un fondo de retorno absoluto. Por supuesto, todos estos fondos se pueden enmarcar en varios estilos o escuelas de cocina. Los más populares son conocidos como gestión Value y Growth pero hay muchas más opciones. Y en nuestras manos está decidir si le añadimos picante o vino, lo que financieramente denominamos apalancamiento. Esto le aporta alegría a la comida, pero si nos excedemos, todos sabemos que podemos tener una digestión pesada.
Saber dónde es más recomendable comer, y que está rico en cada sitio, es de todo menos sencillo cuando la oferta es muy abundante. Lo mismo ocurre con los fondos, por eso es tan importante contar con el asesoramiento de una persona que conozca y pueda indicarnos dónde y qué merece más la pena probar en cada lugar, alguien que haya realizado el trabajo previo de explorar todas las opciones. Este es el papel de la banca privada y es la principal gran referencia de un mundo de profesionales y especialistas en inversión, donde también encontrarás ingenieros, matemáticos, psicólogos, abogados e incluso expertos que llevan varias décadas experimentando con nuevas texturas a partir activos digitales. La higiene en la cocina es fundamental, y existen varias líneas de defensa que son cuidadosamente supervisadas por los reguladores. Todo restaurante cuenta con sus maîtres, que se asemejan a los equipos de institucionales, y describen los platos con todo lujo de detalles. ¡Parece que los han cocinado ellos mismos! Aunque realmente hay muchísimas más personas involucradas. Las cocinas están llenas de gente. Al chef le llamamos CIO, las personas que deciden los platos de temporada son los Macro, los cocineros son los gestores, los encargados de riesgos vigilan con sus extintores para evitar quemaduras y los expertos en sostenibilidad se aseguran que todos los procesos y los ingredientes son BIO.
Bienvenidos a la cocina financiera.
Bon appétit!
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