
11 SEPT, 2024
Por Pictet AM

Es posible que las economías emergentes hayan quedado atrás en comparación con las desarrolladas en la reducción del uso de combustibles fósiles, pero actuar más tarde puede tener ventajas.
Actualmente, los países en desarrollo tienen acceso a una variedad de tecnologías accesibles y de bajas emisiones de carbono. Si se implementan con inteligencia, estas tecnologías podrían permitir a las naciones emergentes superar a las más avanzadas. Ya se están adoptando rápidamente soluciones como la captura de carbono, el craqueo con vapor alimentado por energías renovables, el uso de hidrógeno o la energía solar fotovoltaica, atrayendo una cantidad creciente de inversiones de empresas situadas en países en desarrollo. Esto es crucial para sectores como el del cemento, el acero y la petroquímica, que dependen en gran medida del carbón y son difíciles de descarbonizar.
Si esta tendencia continúa, como esperamos, invertir en la transición sostenible de las economías emergentes será una oportunidad cada vez más interesante a largo plazo.
No cabe duda de que las acciones de los mercados emergentes ganarán protagonismo dentro de la inversión sostenible, atrayendo a un nuevo grupo de inversores hacia estos activos.
China es un ejemplo destacado de cómo los mercados emergentes están liderando la descarbonización.
El país podría alcanzar este año el objetivo de emisiones de carbono fijado para 2030. China ya es el principal inversor en tecnologías verdes como paneles solares, turbinas eólicas y baterías para vehículos eléctricos, y está transformando su sector industrial hacia una producción menos contaminante. En junio, China conectó a la red eléctrica la planta solar más grande del mundo, ubicada en Xinjiang. Con una capacidad de 5 gigavatios (GW), esta instalación generará aproximadamente 6.090 millones de kilovatios hora al año, suficiente para abastecer a un país como Papúa Nueva Guinea.
Otros países emergentes también apuestan por la energía solar. En India, el parque solar de Bhadla, en el desierto de Rajastán, tiene una capacidad de 2,7 GW, que representa más del 3% de la capacidad solar total del país. Este proyecto contribuye a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en 4 millones de toneladas de CO2 al año. Los Emiratos Árabes Unidos también están construyendo lo que se espera sea el mayor parque solar del mundo, con una capacidad de 5 GW para 2030. China y otros países emergentes de Asia lideran la inversión en tecnologías limpias en relación con el gasto en combustibles fósiles, lo que demuestra su compromiso con la transición energética.

El reto más grande para los mercados emergentes sigue siendo la descarbonización de sectores considerados difíciles de transformar, como el del cemento, el acero y los productos químicos, que en conjunto representan casi el 70% de las emisiones directas de CO2 en la industria.
Empresas de mercados emergentes están innovando para hacer frente a este desafío. Por ejemplo, Saudi Arabia Basic Industries (SABIC), en colaboración con empresas europeas, ha lanzado la primera planta piloto de hornos de craqueo con vapor alimentados eléctricamente, reduciendo al menos en un 90% las emisiones en comparación con las tecnologías actuales. También Tata Steel, en India, tiene planes para reemplazar sus altos hornos en el Reino Unido con versiones más ecológicas para 2027, lo que reducirá las emisiones del país en 5 millones de toneladas anuales.
Además, la captura y almacenamiento de carbono (CAC) se está implementando cada vez más en países en desarrollo. Malasia y Arabia Saudí están construyendo grandes instalaciones de CAC para mitigar las emisiones de sectores difíciles de descarbonizar.

Empresas emergentes no solo están adoptando tecnologías limpias, sino que también están liderando el desarrollo de nuevas soluciones con bajas emisiones. Un buen ejemplo es BYD, una empresa china de vehículos eléctricos que ha conquistado mercados internacionales. Adani Energy Solutions, de India, y la taiwanesa Wiwynn también están invirtiendo en tecnologías sostenibles.
Kazatomprom, de Kazajistán, se está beneficiando del renovado interés por la energía nuclear como fuente de bajas emisiones de carbono, posicionándose como el mayor productor de uranio del mundo.
Los mercados emergentes, que albergan al 85% de la población mundial y se espera que representen el 60% del PIB global para 2050, jugarán un papel clave en la transición hacia un mundo con cero emisiones netas. Sus empresas están adoptando soluciones innovadoras y avanzando rápidamente hacia tecnologías más limpias para satisfacer su creciente demanda de electricidad. Tienen la ventaja de aprender de las experiencias de las economías desarrolladas y pueden acelerar la transición hacia un futuro más sostenible.