
23 ABR, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Carlos Puentes Martín, Senior Wealth Advisor de LIFT AM. Carlos es doble licenciado en Derecho y Administración y Dirección de empresas por ICADE. Especializado desde el fin de los estudios en la fiscalidad de las personas físicas y patrimonial, se incorporó en 2020 el equipo de Private Wealth de Santander Private Banking en calidad de advisor, tutelando la relación con un buen número de grupos familiares segmentados en esta unidad de negocio.
Desde 2023 compagina su puesto en LIFT Investment Advisors como senior wealth advisor con su puesto de consejero en la empresa familiar, dedicada al mundo inmobiliario, de la construcción y agrícola.
Voraz lector, fue bibliotecario y actor de teatro en la universidad, así como jugador de balonmano.
Pese a haber hecho mis pinitos en el mundo financiero desde que terminé la carrera, realmente diría que en 2010 cuando me incorporé a la asesoría jurídica de la Tesorería de Banesto. Allí tuve la oportunidad de trabajar con la sala de Tesorería y entender cómo funciona la sala de máquinas de un banco. Yo era un veinteañero y el grueso del equipo era gente joven. Había un ambiente buenísimo.
Pronto me di cuenta que me atraía mucho más el front que el middle office, y que tratar con la gente no se me daba mal del todo, pero lo cierto es que no contemplaba otra alternativa. A nivel familiar tenemos un negocio con una parte agrícola al que intento dedicar todo el tiempo que puedo, me recarga las pilas y me hace sentir pegado a la economía real.
Dentro de las típicas me gusta mucho la literatura, el cine y hacer deporte. Creo que el espacio y el silencio son cosas cada vez más escasas y disfruto mucho perdiéndome por ahí, en lugares donde el GPS pierde la señal.
Desde 1990 el índice de incertidumbre global no había sido tan elevado, ni siquiera durante las primeras semanas del confinamiento del COVID. Una espesa niebla impide hacer predicciones con sentido a unas semanas vista, pues existen demasiados frentes abiertos con un amplísimo rango de escenarios en los que concretarse, pero a priori ninguno tiene buen aspecto. Sin embargo, ser consciente de esto ya es algo, e invita a extremar la prudencia y ser fríos en la toma de decisiones.
Los aranceles lo han dinamitado todo y no tanto por esperados, sino porque el punto de partida de negociación ha sido puesto más alto de lo esperado por parte de la administración americana. Básicamente y con la información actual, el resumen pasaría por un menor consumo privado debido a los aranceles y que estos traigan consigo una inflación superior, que impida a los bancos centrales seguir bajando tipos. De hecho, en los bancos centrales se va a ver en un brete entre apoyar el crecimiento y luchar contra la inflación.
No es halagüeño para nadie. Menor PIB y mayor inflación lastran el crecimiento de beneficios.
Ya desde hace unos meses habíamos reducido el riesgo en renta variable, no sólo en porcentaje, sino elevando la calidad de las compañías. Actualmente y con el impacto de los aranceles, cotiza la prudencia.
En renta variable el riesgo de ver mayores correcciones es elevado a corto plazo y, salvo acuerdos bilaterales que rebajen el impacto, el mercado puede quedar tocado un tiempo. No obstante, a medio y largo seguimos apostando por una cartera global, muy diversificada y pese al castigo seguimos siendo optimistas con EEUU, sin perder de vista a las grandes industrias japonesas, favorecidas por las reformas del gobierno.
Europa parecía haber despertado, pero tiene algunos lastres (elevado endeudamiento, política fiscal confusa y la espada de Damocles de los aranceles) que desde mi punto de vista invitan a ser cautelosos. Además, tengo la sensación que el plan de gasto alemán y la inversión en defensa no están puestos en precio, ni en renta fija ni en renta variable.
En renta fija, nuestra visión pasa por descartar tanto los plazos más cortos (hasta 2 años), por su peor remuneración, aunque actualmente podrían ser los tramos refugio hasta tener una mayor visibilidad sobre la inflación aparejada a los aranceles, así como los plazos superiores a 7-10 años, que no remuneran suficiente la volatilidad que sufren. Así, centrados en plazos entre los 3 y 4 años, primamos calidad frente a high yield, que aguantó bien el primer envite pero ya está cediendo y abriendo spreads.
Creo que no voy descubrir el fuego, pero me encanta la consistencia del PIMCO Income. Ha soportado estupendamente la volatilidad del bono americano, que tiene un peso muy significativo, y ahora se va aprovechar del carry con las bajadas de TIRES.
Para salirme de lo habitual, me gusta mucho el BlackRock Systematic Asia Pacific Equity Absolute Return Fund. Es un fondo de renta variable asiática, con una rentabilidad analizada en los últimos 5 años superior al 14% y que está muy diversificado, tanto geográficamente como en el número de subyacentes. Me ha permitido descorrelacionar con mercados EEUU-Europa y aportar alfa.
Bueno, la valoración se hace sola: menos volatilidad, mayor rentabilidad y una beta con los mercados cotizados baja. Es el compañero perfecto. Sin embargo, hay que saber qué vehículo es para cada inversor, y ese análisis necesita tiempo y profundidad. Un error en un vehículo de este tipo, por sus especiales características, puede dar al traste con la relación con el cliente.
Creo que hay tantos tipos de asesores como de clientes, y la clave es ser capaz de adaptarse y, sobre todo, hallar qué es lo que el cliente realmente busca en ti.
Lo que sí percibo es un interés mayor por el mundo financiero, llegando en algunos casos a clientes que acaban teniendo conocimientos sólidos. Eso enriquece la conversación, te exige, pero a la vez te da seguridad al ver que tu cliente comprende la lógica de tus pasos.
Creo que la formación va implícita en el asesoramiento. Yo procuro explicar y razonar la toma de decisiones. He impartido cientos de formaciones y se me han quedado las mañas de formador. En cualquier caso, es desolador ver como el español medio se tiene que enfrentar ya adulto a cuestiones de finanzas básicas, abandonado a su suerte, por no haber recibido formación alguna al respecto.
No sé dónde me veo dentro de 6 meses, para imaginarlo a 10 años. Prefiero pensar en quien quiero ser dentro de 10 años, a donde estaré o cual será mi quehacer.