
19 FEB, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Carlos Val-Carreres, gestor del fondo y plan MyInvestor Value de MyInvestor. Comenzó su carrera profesional en Ibercaja, gestionando fondos de renta variable y retorno absoluto con más de 1.300 millones de euros bajo gestión, liderando varios años los rankings de su categoría. Posteriormente, se vinculó al grupo BBVA como cogestor de fondos del equipo Augustus dentro de la sociedad BBVA & Partners. En 2013 se convirtió en socio fundador de Augustus Capital, siendo co-director de inversiones de Lierde Sicav, vehículo de renta variable que pasó de los 37 millones iniciales de origen familiar a más 400 millones de euros bajo gestión.
En 2019, comenzó a asesorar Value Strategy Fund, fondo value de renta variable europea que también recibió las 5 estrellas al cumplir los tres años, con un método propio en base a la capacidad de creación de valor de las compañías. A finales de 2021 se incorporó a MyInvestor como gestor del fondo MyInvestor Value.
Carlos Val-Carreres es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza, y Máster en Finanzas por el ICMA Centre de la University of Reading (Reino Unido).
Desde muy joven quería dedicarme al sector y, muy pronto, tuve claro que quería ser gestor profesional. Dicho eso, el camino no fue nada fácil. Vengo de una familia muy tradicional con varias generaciones de médicos y a los 18 años sentí la responsabilidad de seguir con la saga. Cursé los tres primeros cursos de Medicina, pero a los 21 años pasaba más tiempo mirando los mercados que otra cosa. En aquel momento tuve la sensación de haber perdido tres años, pero luego todo fue muy rápido y con menos de 30 años ya era gestor profesional, gestionando con éxito más de 1.300 millones de patrimonio.
Siempre digo que los gestores somos unos privilegiados por tener acceso a los equipos directivos de las compañías. Imagina en una empresa con miles de empleados la cantidad de personas que les gustaría poder tener 5 minutos con el director general para contarle sus inquietudes. Los gestores podemos reunirnos con ellos tranquilamente y preguntarles todas nuestras dudas sobre la evolución de la empresa. Adicionalmente, me encanta que sea un trabajo que te permite estar al día de todo lo que pasa en el mundo, tanto a nivel de avances tecnológicos como de cambios geopolíticos.
Lo que menos me gusta es que siendo teóricamente una profesión orientada al largo plazo, la realidad es que cada vez todo se dirige más al corto plazo. Me duele que muchos inversores no consiguen ganar dinero por ese cortoplacismo, pero también es cierto que nos ofrecer más oportunidades a los gestores activos que sí creemos en el largo plazo.
Es una pregunta difícil de contestar de forma corta. Como inversor generalista siempre he intentado no cerrarme a actividades concretas. Soy muy deportista, me encanta el bricolaje, los animales, el motor, en casa dicen que soy el hiperactivo de la familia. Fuera de bromas, esa gran variedad de actividades no solo me enriquece a nivel personal, sino que me permite conocer más empresas y sus productos. No te puedes ni imaginar la de veces que el equipo directivo de una compañía ha alucinado al ver el conocimiento que tenía como usuario de sus productos. También disfruto mucho escuchando música, pero si hay algo que no cambio por nada es realizar cualquier actividad con mi esposa y mis tres hijos. Soy muy casero y familiar.
No soy un gran experto macro, por lo que mi opinión no creo que tenga gran valor. En cualquier caso, la comparto gustosamente. En líneas generales, siempre intento ser optimista y confiar en la capacidad del ser humano para progresar. En ese sentido, veo que el mix de inteligencia artificial y transición energética va a generar mejoras de productividad muy importantes durante la próxima década. Por el lado negativo, la situación geopolítica y el envejecimiento de la población son los factores que más me preocupan, especialmente en Europa.
En mi caso, siendo un gestor 100% micro enfocado en pequeñas y medianas compañías europeas, lo tengo más fácil al no tener que elegir entre distintos mercados. La mayoría de las compañías en las que invierto son líderes globales en mercados de nicho, por lo que esos riesgos globales les afectan menos que a empresas con mayor dependencia de un mercado concreto. En cualquier caso, lo que sí me tomo muy en serio es construir carteras muy diversificadas y altamente descorrelacionadas para reducir al máximo ese tipo de riesgos.
Gestiono el fondo MyInvestor Value en sus tres clases (A, B y C) y el plan de pensiones MyInvestor Value, que es una réplica del anterior. Hemos captado en tres años más de 40 millones de euros, pese al mal momento de las pequeñas compañías en este periodo. El fondo acaba de cumplir tres años, coronándose como el mejor fondo español y quinto teniendo en cuenta todos los fondos internacionales, en la categoría de renta variable europea de pequeñas compañías. Morningstar nos ha otorgado 5 estrellas, la máxima calificación en términos de rentabilidad, riesgo y comisiones. Sólo el 10% de los mejores fondos recibe este rating. Estoy muy optimista con el crecimiento a medio plazo.
A lo largo de mis ya más de 20 años como gestor profesional he desarrollado un método propio de generación, análisis y gestión de ideas de inversión. Generamos el 100% de las ideas en las que invertimos, utilizando filtros tanto de calidad financiera como de exposición a las principales tendencias estructurales. No me gusta contar muchos detalles por ser la parte de mayor valor añadido del proceso, pero en líneas generales te diría: invertimos en compañías con un balance saneado (caja neta o baja deuda), con un accionista de referencia, con capacidad de crear valor a largo plazo y reinvertirla en sus negocios, cotizando a precios razonables y operando en negocios sencillos que nos resulta fácil comprender. En resumen, seguimos una metodología de inversión en valor que hemos ido evolucionando con un estilo propio.
En líneas generales, no invierto en compañías cuyo negocio no entiendo o que cotizan a valoraciones en las que más de la mitad del valor depende de expectativas agresivas. Entrando más en detalle, me gusta evitar aquellas empresas que comparten algo con errores pasados. Aprender de los errores es fundamental. Por ejemplo, evito siempre balances con mucha deuda o gran cantidad de intangibles o sin una estructura accionarial que evite que el corto plazo sea más importante para el equipo directivo que mantener una estrategia de largo plazo. Finalmente, sin ser un seguidor fiel de los criterios ESG, sí que evito compañías que considero que no aportan bienestar y desarrollo a la sociedad.
Con toda la modestia, te diría que toda nuestra cartera es muy interesante. Somos un fondo centrado en las principales tendencias estructurales, pero evitando las compañías de moda. Así logramos tener exposición al crecimiento de la tendencia, pero entrando a valoraciones mucho más atractivas. Tenemos más del 60% del fondo en compañías que se benefician de la revolución energética que va a acelerar la inteligencia artificial. Dentro de ese gran campo, nos gustan varias ideas dentro de los biocombustibles, la electrificación o la mejora de eficiencia en el sector agrícola. Son siempre segundas y terceras derivadas de la tendencia principal, que muchas veces son complicadas de ver a primera vista, pero que ya nos ha funcionado con tendencias anteriores. También tenemos posiciones muy originales para tener exposición al envejecimiento de la población. En la fase de análisis, lo más llamativo que tenemos actualmente es varias ideas en la tendencia que hemos denominado “smart farming”.
Menuda pregunta complicada para terminar. A nivel profesional, soy muy feliz con mi proyecto actual. Creo que hemos entrado ya en una fase que permite soñar y pensar en cotas mayores a largo plazo. Cuando las compañías pequeñas europeas vuelvan a liderar las subidas, me gustaría superar los 100 millones de patrimonio. A 10 años me gustaría poder hacer realidad el proyecto por el que salí de mi propia gestora, pero lo que sí tengo claro es que quiero seguir disfrutando tanto como hoy con mi profesión. Por otro lado, cada vez me produce más satisfacción compartir mi experiencia. Creo que ya empiezo a tener una edad para dedicar parte de mi tiempo a la docencia.
A nivel personal, ojalá siga disfrutando de la salud actual y del amor de mi familia. Me gustaría haber ayudado a que mis hijos hayan alcanzado la edad adulta de forma adecuada para ser felices. Y para terminar con algo especial, en 10 años ya tendré edad para ser abuelo. Tanto a mi esposa como a mí, nos gustaría tener nietos siendo jóvenes para poder compartir con ellos muchas de nuestras aficiones.