
22 ABR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Javier Miralles, gestor de renta variable de Mapfre AM. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con Máster en Asesoría Fiscal y Tributacion por CEF. También posee el Certificado Advance Valuation por la NYU Stern School of Business y CESGA. Javier Miralles trabaja en gestión de renta variable desde el año 2014.
Pues mentiría si dijera que mi vocación eran los mercados financieros. Llegué a este mundo de rebote, en el año 2014 yo buscaba prácticas para un máster en asesoría fiscal y tributación que estaba realizando. Envié mi currículum a muchos contactos, entre otros a un antiguo jefe de otro puesto anterior que en ese momento trabajaba en Mapfre. Al cabo de unos días me contactó y me propuso un trabajo para dar soporte al equipo gestor de Mapfre AM de aquella época. Yo estuve a punto de rechazar la oferta, ya que se apartaba de mi objetivo en ese momento, pero él me convenció para que probara… Y desde entonces, llevo ya 12 años metido en mercados. Ahora soy un apasionado del sector.
Me gustaba mucho el ámbito de la estrategia corporativa, la gestión y administración de empresas. Antes de iniciarme en el mundo de los mercados, estuve en el departamento financiero de una empresa de alquiler y renting de flotas de vehículos, era una empresa con muchos puntos de venta y músculo comercial. Sin embargo, el equipo de gestión del negocio era pequeño; así que tuve la oportunidad de aprender mucho de cómo se gestiona una empresa, algo que me ha sido de gran utilidad para mi rol actual.
También monté un pequeño negocio familiar que estuve gestionando unos años y me sirvió para reforzar los conocimientos en gestión y administración de empresas.
Lo que más, es el hecho de estar aprendiendo algo nuevo todos los días, en este trabajo no te aburres, cada tesis de inversión que analizas, cada evento geopolítico y macroeconómico es un constante aprendizaje de todo lo que nos rodea.
Lo que menos, pues la típica tarea administrativa que se cuela de vez en cuando y hay que gestionar; pero en términos generales no hay nada que no me guste. Los gestores de renta variable tenemos la suerte de trabajar en el mejor oficio del mundo, como dijo Warren Buffet: “I tap dance to work”.
Si consigo algo de tiempo entre deberes, dinosaurios y superhéroes, me encanta salir a hacer deporte con mis hijos al parque. También, de vez en cuando, salir a cenar o viaje ocasional con mi mujer. Si sobra algo de tiempo entre trabajo y familia, juego al golf con amigos. Aprovecho este altavoz mediático para que, si alguien está interesado en hacer networking jugando unos hoyitos, me contacte por LinkedIn.
En Mapfre cogestionamos productos. Yo formo parte del equipo de renta variable europea. Es verdad que estoy un poco más encima de los productos de renta variable ibérica, ya que son con los que me inicié como gestor, pero el trabajo es transversal y la toma de decisiones se lleva a cabo de manera consensuada.
El volumen de activos bajo gestión de renta variable europea entre fondos, sicavs y planes de pensiones rondará los 900 millones de euros.
Creo que la palabra adecuada para el contexto actual es incertidumbre. Hay tres grandes riesgos encima de la mesa que, dependiendo de cómo evolucionen, habrá que actuar de una manera u otra. La crisis geopolítica/energética, la disrupción de la IA —y sus diversas implicaciones—, y el tema de los productos de crédito privado. Por ahora, hacemos seguimiento de cerca a estos temas y tener medidas de contención por si alguno de ellos acaba siendo un problema estructural a largo plazo.
No tengo una visión geográfica global como para opinar en ese aspecto ya que mi foco es Europa. En el tema sectorial intentaría buscar compañías ajenas a los riesgos mencionados anteriormente, o por lo menos con exposición muy limitada. Esa puede ser una buena opción. Algunas compañías farmacéuticas, compañías de consumo no cíclico o incluso sector infraestructuras con concesiones sin riesgo demanda parecen a priori buena opción para capear este temporal; sobre todo tras las correcciones que han sufrido en bolsa, no tanto por motivos justificados, sino por tema de flujos del equity a activos de menor riesgo.
Calidad y precio. No es habitual, pero en contextos de incertidumbre y volatilidad, surgen oportunidades para comprar compañías de alta calidad a buen precio. Por tanto, este entorno es interesante para nuestra filosofía de inversión.
Creo que algunas grandes compañías de los índices cotizan con la prima que les otorga la gestión pasiva. Al final es un flujo de dinero que se retroalimenta y puede distorsionar el precio de algunos activos. Por otro lado, algunas pequeñas y medianas empresas que están totalmente fuera del radar de la gestión pasiva, ofrecen grandes oportunidades de inversión. Es probable que el mercado tarde más en reconocer a estas pequeñas compañías y ahí tienes que manejar el coste de oportunidad, por eso creo interesante invertir en estas empresas siempre que tengan en el radar catalizadores en el corto o medio plazo, eso ayuda a la hora de que el mercado reconozca ese valor.
Al ámbito corporativo, estrategia de desarrollo de negocio, por ejemplo. En mi rol actual, cuando analizo una compañía me encanta valorar su posición estratégica, analizar sus planes estratégicos, ver si son viables o no en base a su contexto competitivo, ver de qué manera pueden optimizar su "capital allocation"...
En mi caso, es el sesgo de confirmación. Cuando analizo una compañía, elaboro la tesis, me reúno con el management o el equipo de IR, al final le coges cariño y tiendo a ver solo el lado positivo de las cosas. Me cuesta deshacer una posición antes de que aflore el valor que yo pensaba que tenía. Poco a poco voy mejorando en eso, sobre todo reforzando las tesis de inversión con compañeros ajenos a la misma, es un buen método para hacerte ver errores que uno pasa por alto o no les da la importancia necesaria.