
20 NOV, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Enrique Bailly-Baillière, Director General y CIO de Altex AM. Se incorporó a la compañía en 2007 como Director de Desarrollo de Negocio y, en 2013, asumió la responsabilidad de la dirección general y de la dirección de inversiones.
Previamente trabajó durante cuatro años en investigación de tecnología biométrica y análisis de series estocásticas, desarrollando proyectos de investigación aplicada, financiados por la Comunidad Económica Europea en colaboración con la Universidad Carlos III. Además, pasó siete años en el Grupo Ericsson. Es socio y miembro del Consejo de Administración de Altex Asset Management y acumula 17 años de experiencia en el sector financiero.
Enrique Bailly-Baillière es Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid y Executive MBA, con mención de honor, por el Instituto de Empresa de Madrid.
Llegué al sector financiero en mayo de 2007, dos meses antes de la quiebra de los fondos de Bear Stearns vinculados a hipotecas subprime que acabó derivando en la crisis financiera de 2008. Mi etapa anterior como Ingeniero de Telecomunicaciones la inicié a finales de los 90, justo antes de la crisis de las .com. Quizá esa experiencia de encontrarme con crisis tan frecuentes e importantes haga que valore mucho la gestión de las coberturas en los fondos y carteras.
La persona que me introdujo al mundo financiero fue Carlos Dexeus, presidente de Altex AM, a quien admiro especialmente por su gran visión del impacto que los cambios tecnológicos tienen en la sociedad y las empresas. Es un pionero y un emprendedor incansable, y me ha empujado a dar pasos mucho antes de lo que hubiera hecho sin su confianza. Nos presentó Manuel Gómez del Río, un gran amigo y compañero del IE Executive MBA, que había trabajado muy estrechamente con Carlos en Inversiones Ibersuizas. A él le tengo que agradecer que supiera ver el buen tándem que después formaríamos para la gestión de inversiones.
Las otras dos áreas que me encantan y que he tratado de integrar con la gestión de inversiones son la programación y el análisis de series estocásticas. Suena un poco raro, pero no es más que el análisis de grandes volúmenes de datos y la extracción de información relevante para la toma de decisiones. Utilicé esta tecnología en mis primeros proyectos de investigación hace 25 años, desarrollando sistemas de reconocimiento de locutor y de habla. Hoy en día tiene una enorme aplicación al mundo financiero.
Lo que más me gusta de mi trabajo es el impacto que tiene en la vida de nuestros inversores. De nuestro trabajo depende que puedan desarrollar nuevos proyectos en el futuro, garantizarle un porvenir a sus hijos o disfrutar de las cosas importantes de la vida sin preocuparse por sus ingresos. Creo que, después de la salud, gestionamos el activo más preciado para las personas, y eso es una responsabilidad que te hace sentir muy realizado cuando ves el resultado de tomar buenas decisiones.
Lo que menos me gusta es la manipulación informativa a la que están sometidas las personas en materia de inversión y los errores que pueden llegar a cometer por fiarse de recomendaciones equivocadas o sesgadas por algún conflicto de interés. Nosotros intentamos educar y comunicar de la forma más transparente posible y hemos comprobado que es la manera más eficaz para maximizar la rentabilidad de cada inversor.
Me encantan los deportes que combinan aventura y naturaleza. Practiqué durante años la espeleología. Ahora me he pasado más a deportes de agua como el kitesurf, el buceo o la vela; pero sigo escapándome cuando puedo a la montaña en la modalidad que sea: esquí, escalada, bici, trail... La verdad es que todo lo que sea disfrutar de la naturaleza con alguna actividad que añada un poco de emoción me divierte mucho.
El entorno macro actual es uno de los más favorables que he conocido. Estamos en la fase de soft landing: bajada de tipos sin recesión, crecimiento económico por aumento de productividad y no por expansión monetaria, la revolución de la inteligencia artificial... Hay pocos argumentos para no estar en el mercado, aunque hay que vigilar la burbuja que tenemos en semiconductores y algunas compañías tecnológicas.
Nosotros combatimos los riesgos con diversificación y estrategias de cobertura. Hemos diseñado un sistema de tendencia sobre índices que gana cuando el mercado cae, independientemente de la causa que provoque la crisis. Nos da igual si el riesgo es geopolítico, monetario o de valoración de índices. Cuando el mercado entra en pánico, reaccionamos de forma sistemática vendiendo futuros sobre el S&P 500 y el Nasdaq 100, y los recompramos cuando la tendencia bajista pierde fuerza. Es lo único que garantiza una protección eficaz en todas las crisis sin asumir un coste elevado en mercados alcistas.
Los principales son tres fondos especializados en renta variable con cobertura: Altex Momentum, Altex Quality y Altex Prudent Growth. Cada uno está compuesto por acciones con alta correlación al factor que da nombre a cada cartera y que nos permiten batir a los índices a largo plazo.
Los activos ascienden a 150 millones de euros en fondos gestionados y más de 200 millones en carteras discrecionales. En los fondos hemos visto un mayor crecimiento a corto plazo debido al atractivo de invertir en bolsa con una estrategia que proteja en las crisis. Con el mercado en máximos, somos la mejor alternativa para evitar reducir exposición a equity en pleno mercado alcista.
En compañías muy endeudadas. Cuando llega la crisis, y toda compañía sufre alguna, su futuro acaba en manos de sus acreedores. Los accionistas tienen muchas posibilidades de perderlo todo. Otro tipo de compañías que tampoco me gustan mucho son las altamente reguladas. Si vendes un activo o servicio cuyo precio depende de un regulador, tu capacidad de crecimiento y ampliación de margen operativo van a estar muy limitados. Los reguladores no suelen cuidar mucho al accionista, así que el incentivo para invertir es bajo. En este último grupo incluyo a los bancos.
El análisis cuantitativo nos dice que sí. El cuarto trimestre suele ser bueno en las bolsas y en año electoral americano aún más. Los bancos centrales, por otro lado, parecen estar más cómodos con las cifras de inflación, así que no esperamos que quieran seguir frenando el crecimiento como han hecho en los últimos dos años. Debería haber alguna corrección leve por el camino, pero en general esperamos un buen final de año.
Nosotros tratamos de sistematizar las decisiones de inversión todo lo posible. Diseñamos motores de análisis de datos financieros para optimizar la selección de acciones. Más que buscar grandes oportunidades individuales, lo que hacemos es incorporar compañías con buen momentum de fundamentales y precio y vender las que pierden estas características para fortalecer el portfolio global. Entre las últimas compras que realizamos hace pocos meses están compañías poco conocidas como Celestica, una canadiense especializada en dos segmentos: tecnología de supply chain y servicios de cloud, u otras más conocidas como Garmin o Tesla.
Dentro de 10 años me veo gestionando más activos y con mucha más presencia internacional. Nuestro modelo de gestión es muy escalable y comprensible. Invertimos en compañías relativamente grandes y líquidas y cubrimos el riesgo con futuros sobre índices solo cuando la bolsa cae. Creo que hemos entendido el mandato de los inversores y trabajamos para cumplirlo. Nos piden ganar como los índices en mercados alcistas y controlar las caídas en las crisis. Esto es algo que nos piden ahora y nos seguirán pidiendo dentro de 10 años en cualquier lugar del mundo. Espero poder compartir este estilo de inversión con inversores de otros continentes también.