
8 JUL, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Isabel Sánchez Burgos, portfolio manager de Arquia Banca, donde está especializada en gestión de carteras y selección de fondos de inversión. Anteriormente, fue portfolio manager en Arquia Gestión y analista financiero en Arquia Profim Banca Privada, como miembro del equipo de Análisis y Selección de Fondos. En 2013 entró a formar parte de Profim (EAFI que fue posteriormente adquirida por Arquia), procedente de la revista INVERSIÓN & Finanzas, medio en el que trabajó desde 1995. Allí fue responsable de la sección de fondos de inversión y coordinadora del "Mensual de Fondos de INVERSIÓN".
Isabel Sánchez es licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad Complutense de Madrid y tiene un Máster en Información Económica. Es autora de varios manuales y guías de inversión publicadas por Inversor Ediciones.
Se podría decir que casi por casualidad, aunque en realidad fue un proceso progresivo que terminó llevándome desde el periodismo hasta las finanzas. Desarrollé la mayor parte de mi carrera en la revista INVERSIÓN, donde durante dos décadas pude conocer en profundidad el sector financiero y, en concreto, la industria de los fondos de inversión. Fueron años de intenso aprendizaje, especialmente en la última etapa, cuando asumí la responsabilidad del Mensual de Fondos.
Años más tarde surgió la oportunidad de incorporarme al equipo de Profim, entidad que fue adquirida por Arquia Banca. Desde entonces, formo parte del equipo de análisis y selección de fondos, donde actualmente soy responsable del servicio de Gestión Discrecional de Carteras.
Viajar, la música —intento no perderme un concierto— y la gastronomía. Disfruto mucho descubriendo restaurantes y escribo de ello siempre que puedo. Además, tengo la gran satisfacción de formar parte de la Academia Madrileña de Gastronomía, donde colaboro para difundir la riqueza gastronómica de mi ciudad.
En Arquia buscamos estrategias sostenibles a largo plazo basadas en una gestión activa. Una de nuestras fortalezas es la flexibilidad que nos proporciona nuestro tamaño, lo que nos permite alejarnos del consenso y explorar oportunidades diferentes. No nos limitamos únicamente a grandes gestoras reconocidas, sino que también buscamos ideas más innovadoras y estrategias con un potencial diferencial.
Doy especial importancia a la consistencia de la estrategia y el proceso de inversión. En Arquia buscamos fondos que no solo sean capaces de generar alfa en entornos favorables, sino que, especialmente en periodos de incertidumbre, contribuyan a reducir la volatilidad y aporten estabilidad a las carteras. Por eso, descartamos estrategias demasiado volátiles o impredecibles.
Además, existen otros aspectos relevantes como la transparencia y la facilidad de acceso y, por supuesto, que el fondo complemente y tenga sentido dentro de la cartera.
Aunque pueda parecer una obviedad, el fondo debe aportar una verdadera diversificación; y sabemos que esto no siempre es sencillo, especialmente con mercados tan concentrados. Con todo, la base de nuestras carteras suele construirse a partir de estrategias globales que nos permitan mantener una exposición equilibrada y, en renta fija, apoyados en la alta calidad crediticia y el bajo riesgo de duración. Desde esa estructura principal, vamos incorporando en ambos bloques ideas más específicas o satélite que nos permitan generar mayor potencial y diversificación.
Son factores muy relevantes, aunque deben estar respaldados por hechos y no quedarse solo en mensajes de marketing. Al final, estos elementos suelen reflejarse en una forma de gestionar menos agresiva. Pero no son garantía de éxito, así que hay que buscar además otros parámetros.
Por otro lado, somos conscientes de que esta es una industria muy dinámica, con cambios periódicos dentro de los equipos de gestión; es algo completamente natural.
Siendo muy importante, el riesgo geopolítico suele tener un impacto más intenso en el corto plazo. Como nuestras carteras están orientadas al medio y largo plazo, a la hora de asignar activos, pongo el foco sobre todo en factores más estructurales, como son la evolución macroeconómica o la evolución de la política monetaria.
Por supuesto, y en nuestro ADN está identificar gestores que vayan más allá de las propuestas consensuadas del mercado. Es cierto que existe mucha oferta y, a veces, sensación de saturación. Pero también es clave, por nuestro lado, hacer el esfuerzo por sentarnos cara a cara con los nuevos participantes, intentar separar el grano de la paja y detectar ideas que puedan aportar valor a nuestras carteras.
En parte, nuestro trabajo ha tenido que evolucionar debido a esa mayor oferta; lo que, por un lado, nos ha enriquecido como selectores pero, por otro, nos ha obligado a ser mucho más analíticos y selectivos, apoyándonos cada vez más en la tecnología.
Por otro lado, hemos tenido que adaptarnos a entornos muy distintos, desde tipos de interés ultra bajos hasta políticas monetarias restrictivas contra la inflación. Igualmente, el auge de la inversión pasiva nos ha “obligado”, en muchos casos, a demostrar el valor añadido de la gestión activa.
Espero que dentro del sector, dedicando los últimos años de mi carrera a transmitir la experiencia acumulada —tanto en mi etapa de periodista económica como en el sector financiero— a las nuevas generaciones. Y aprendiendo de ellas...