
30 ABR, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Jaime Porcel, Portfolio Manager de CBNK Gestión de Activos. Con más de siete años de experiencia, Porcel es un profesional con una sólida base técnica y empresarial. Su trayectoria incluye una etapa como ingeniero en las reconocidas constructoras Dragados S.A. y HCC S.A., donde adquirió una sólida experiencia en gestión de proyectos y análisis. Esta combinación de habilidades técnicas, visión empresarial y conocimiento financiero le permite contribuir significativamente al éxito y la estrategia de CBNK Gestión de Activos en el competitivo mercado actual.
Jaime Porcel es licenciado en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Su visión estratégica se enriqueció con un Executive MBA en ESIC y certificaciones especializadas en M&A y Private Equity, y titulaciones EFA y CFA Certificate in ESG.
Mi primera vocación fue la ingeniería, concretamente la de caminos, y de hecho fue la carrera que estudié. Con el tiempo mi interés fue evolucionando desde la parte más técnica hacia la gestión de proyectos, y poco a poco me fui acercando al análisis financiero de infraestructuras. Ahí fue donde descubrí el mundo de la gestión de fondos de inversión, que es a lo que me dedico desde hace ya 9 años en CBNK.
Lo que más disfruto es el aprendizaje continuo. Tener acceso a equipos directivos, analistas, otros gestores… es una fuente constante de conocimiento y experiencia. También valoro mucho el dinamismo del día a día: cada jornada es diferente.
Lo menos positivo quizá es la creciente obsesión del sector con el corto plazo. A veces se deja poco margen a las buenas ideas o a los gestores que necesitan tiempo para demostrar resultados.
La música, sobre todo en directo, es mi gran vía de escape. También disfruto mucho del cine, de una buena lectura y del deporte, tanto practicándolo como siguiéndolo.
Nos encontramos en un punto donde existen diferentes frentes abiertos. El más destacado de todos hasta el momento es la guerra comercial, que tendrá sus consecuencias en los meses venideros y tenemos que monitorizar como irá afectando a la macro global. Además, el incremento del gasto en defensa en Europa puede hacer que mejoren los pobres datos de crecimiento que ha tenido el Viejo Continente desde 2022. Mientras que a nivel geopolítico estamos pendientes del posible acuerdo de paz del conflicto en Ucrania.
Con todo ello y lo que pueda venir por delante, mantenemos un sesgo defensivo en nuestras carteras a la espera de mayor visibilidad.
En este contexto, la gestión activa cobra más sentido que nunca. Es clave poder tomar decisiones dinámicas, diversificar bien y construir carteras con activos que descorrelacionen. Frente a la gestión pasiva, que ha ganado protagonismo en los últimos años, la gestión activa permite adaptarse mejor a entornos con mucha volatilidad como el actual.
En CBNK Gestión de Activos trabajamos de forma muy colaborativa: no hay fondos asignados a un único gestor, sino que nos guiamos por el posicionamiento que definimos en los comités de inversión y gestionamos según los niveles de riesgo o particularidades de cada fondo o cartera.
Cada gestor aporta su especialización sectorial y en mi caso estoy más centrado en infraestructuras, utilities y energía. En total, gestionamos en torno a 1.000 millones de euros en activos.
En renta fija, iniciamos el año con unos niveles de spread de crédito cerca de mínimos y una alta volatilidad en los tipos de interés que hizo que mantuviésemos duraciones no muy elevadas, en el entorno de 3 años, y una alta calidad crediticia. Para lo que resta de año, ante la incertidumbre sobre el crecimiento económico global, mantenemos ese sesgo defensivo y seguiremos aprovechando los picos de volatilidad para construir cartera.
En renta variable, pese a todo el ruido ya comentado, continuamos focalizados en los resultados de las compañías centrándonos en aquellos valores de calidad con un crecimiento sostenido en el tiempo.
Gestionar el patrimonio de los partícipes buscando maximizar la rentabilidad ajustada a su perfil de riesgo.
Vemos valor en compañías de infraestructuras que poseen activos clave para el desarrollo económico con una demanda creciente y estable. Muchas ofrecen protección frente a la inflación, flujos de caja predecibles y están en fases iniciales de grandes ciclos de inversión. Según McKinsey, la inversión global en infraestructura necesitará 69 billones de dólares para 2035, mientras los gobiernos enfrentan déficits presupuestarios crecientes.
Ejemplos interesantes en utilities de redes eléctricas como Iberdrola, E.ON o National Grid; compañías de gestión de agua como Veolia; o Ferrovial en movilidad, con activos concesionales únicos y exposición a regiones con alta congestión y alto crecimiento poblacional.
Es difícil anticiparlo pero profesionalmente me gustaría seguir trabajando en un equipo en el que pueda aportar, sentirme valorado, seguir aprendiendo y tener retos que me motiven.
En lo personal, espero seguir dedicando mucho tiempo a mi mujer, mi hija y mi entorno cercano.